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Barcelona con sello venezolano

La metrópoli catalana es célebre por su vida nocturna y oferta gastronómica. Allí, cinco iniciativas ponen el acento de Venezuela en sus propuestas. Gracias a varios emprendedores de estas fronteras, en esta ciudad de indudable belleza es posible comer arepas, tomar Frescolita y probar un asado mientras se escucha a Los Amigos Invisibles o a Oscar de León

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“Si me preguntas cuál de todas estas mesas es la de los venezolanos, te digo inmediatamente que es aquella”, dice Eduardo Benatar, uno de los socios del bar Polaroid, al tiempo que señala unos tacones que descansan debajo de una de las barras altas de su bar. Así es el venezolano, independientemente del tiempo que lleve fuera del país, no abandona su idiosincrasia. Esa que nos permite reconocernos en cualquier lugar y, que en el caso de los protagonistas de estas líneas, ha servido de estrategia e inspiración para alcanzar el éxito profesional. Se trata de cinco establecimientos que llevan los sabores criollos a los paladares de los turistas curiosos o de los venezolanos que añoran los sabores de su tierra.

De locura retro y rock en español

En Barcelona, donde la gente suele ir de bar en bar, es difícil encontrar uno donde provoque  quedarse toda la noche. Así es el Polaroid, y su historia, de cierto modo, tiene un poco de estas tierras.

Hace 9 años los 4 integrantes de la banda Luz Verde salieron de Venezuela, entre ellos el baterista y comunicador social, Eduardo Benatar, quien en búsqueda de crecimiento profesional decidió irse a Barcelona a estudiar un máster y a promover su música. Las vueltas de la vida lo llevaron a montar un bar junto a 3 socios más: “El concepto surgió luego de 4 reuniones y, la verdad, nunca hubo un momento consciente de decir: ‘Queremos que el bar sea esto’. De repente empezamos a soltar ideas de decoración, del nombre, y así salió Polaroid, de locura ordinaria”, cuenta Benatar. El nombre de este bar es vivo reflejo de su realidad, pues no hay espacio en sus paredes que no evoque lo retro: cámaras Polaroid, vinilos, afiches de películas de los ochenta... Allí no hay noche en la que no suene rock en español, pues su intención por promover la música latina se manifiesta al ritmo de Los Amigos Invisibles o Soda Stereo, razón por la cual también debe su nombre a una canción de Fito Páez.

El Polaroid es un bar-museo, a tal punto que hay gente que lo visita para admirar sus paredes, y goza de una clientela sin fronteras: “El público es muy diferente al de los bares en Barcelona, hay mucha gente local y mucho latinoamericano que vive aquí. También vienen muchos extranjeros porque les llama la atención la decoración y la música. Franceses y alemanes me preguntan qué canción está sonando y me piden que se las anote en un papel”, revela el baterista.

Polaroid

Carrer dels Còdols 29. 08002. Barcelona, España.

Metro: L4, estación Barceloneta. L3, estación Drassanes.

En Facebook: Polaroid (de locura ordinaria)

 

La reina de Barcelona

“¡Dame una pelúa!” y “¡hay Frescolita!” son algunas de las frases típicas que se escuchan al entrar en La Taguara, el local del barrio El Born donde todo venezolano, al atravesar la puerta, se transforma.

Antes de ser La arepería de Barcelona, La Taguara fue el proyecto que se propusieron Asier Navascues y Daniel Legorburu. Navascues cuenta que la idea de montar una venta de arepas surgió de un amigo español y confiesa que el concepto nació con la intención de internacionalizar la arepa y no de captar la atención de los venezolanos, pues aunque son un público fijo, no hay tantos en Barcelona como para garantizar la rentabilidad del negocio.

Abrieron sus puertas hace tres años, dándole a Barcelona más que una arepería, un rincón muy similar a una casa venezolana de los años cincuenta: colorida, con las paredes recargadas de adornos y frases. Sin duda, un espacio que resalta entre los demás. De la decoración se encargaron las esposas de Navascues y Legorburu, y entre sus atributos se destaca la historia de la reina pepeada escrita en pinceladas blancas sobre el fondo rojo de una de las columnas.

El inicio fue difícil. La compra de la primera semana se agotó los tres primeros días, sin contar que Legorburu hacía las arepas, Navascues atendía a la clientela y las horas de sueño eran cada vez menos. Hoy en día cuentan con personal que los apoya y, sin duda, la estrategia funcionó: “El público se interesa por saber qué es la arepa. Este barrio es muy turístico y cuando ven que es un pan a base de harina de maíz les llama la atención, al igual que las caraotas, el aguacate y el plátano, que son sabores muy contrastantes. Nos ha pasado que turistas que nos conocen un día, vienen seis seguidos”, cuenta Navascues.

Hace un mes abrieron una segunda Taguara, localizada en el barrio Gótico, en búsqueda de posicionar la arepa en Barcelona.

La Taguara

Carrer Rec 10. 08003. Barcelona, España.

Metro: L4, estación Jaume I.

En Facebook: La Taguara Arepería


Cocina del nuevo mundo

Cuando se arriesga todo por un sueño lo más seguro es que nada vuelva a ser como antes y, si ese sueño está lejos de casa, es muy probable que el viaje sea sin retorno. Así le sucedió a Oswaldo Colmenares, quien después de culminar sus estudios en el Centro de Estudios Gastronómico (CEGA), se fue a Barcelona en busca de lo que tanto había esperado: unas pasantías en el restaurante Can Fabes del chef Santi Santamaría. Terminadas sus prácticas en el reconocido comedor catalán, Colmenares emprendió un viaje culinario para conocer los fogones europeos. El trayecto lo llevó a Francia, Italia y Austria, en donde se casó. Al final, el destino lo condujo de nuevo adonde todo comenzó. Otra vez en Barcelona y gracias a sus ahorros, decidió asociarse con su mejor amigo venezolano y abrir las puertas de Mon Restaurant, donde ofrece comida mediterránea fusionada con elementos caribeños. Confiesa que no puede alejar sus raíces de la cocina y por eso en sus preparaciones son infaltables el  ají dulce y el plátano maduro.

Abrieron en septiembre de 2012 y las reseñas de TripAdvisor son dignas de enmarcar, pues además del excelente sabor de sus platos, resalta la buena atención y la sonrisa de la venezolana Vanesa Fuguet, esposa de Colmenares. Ambos, si bien están contentos en Barcelona, revelan que les encantaría tener un restaurante en Venezuela. “Me muero por ir de compras al Mercado de Guaicaipuro, tener un restaurante en Sábana Grande y una cocina con un vidrio transparente para que todos puedan aprender lo que yo he aprendido”, confiesa el chef.

Mon Restaurant

Carrer de Provença 93. 08029. Barcelona, España.

Metro: L5, estación Hospital Clínic.

En Facebook: Mon Restaurant

 

Guarapita para catalanes

“Chamo” y “chévere” son palabras que caracterizan mundialmente la jerga venezolana, pero cuando se conversa con personas de otras culturas, los vocablos que nos definen pueden ser infinitos. ¿Cómo explicarle, por ejemplo, a un español qué es un rabipelado? No basta con describir a un mamífero similar a una rata. En la mente del venezolano un rabipelado no es una rata: ¡es un rabipelado!

Fue esta premisa la que llevó a Milkor Acevedo, comunicador social, y Carlos González, fotógrafo, a buscar entre un sinfín de palabras venezolanas, una no tan conocida para servir de nombre a su primer bar. La ganadora fue precisamente esa: rabipelao –sin la “d”–, para acentuar aún más ese “canta’o” que tanto describe al acento local. “Nos gusta mucho el nombre porque despierta curiosidad. Se presta para el doble sentido y atrae enseguida a los venezolanos que viven o están de paso por la ciudad”, comenta Acevedo.

Hace 12 años abrieron las puertas del Rabipelao, en el Gótico, uno de los barrios más significativos y concurridos de la ciudad. Aunque aseguran que al principio no fue nada fácil, lograron hacerse un nombre en la movida nocturna catalana, al punto que hace dos años abrieron otro en el barrio El Raval. “El primero solo ofrece coctelería. Ahí puedes encontrar tragos como la guarapita, la caipiriña, el mojito y, por supuesto, nuestra variedad de ron venezolano. En El Raval es diferente, incluimos a Leonardo González como socio y también hace las funciones de chef, por lo que servimos tostones playeros, empanadas y pabellón”, cuenta Acevedo.

Actualmente no descartan la apertura de un tercer local y aseguran que ofrecer platos típicos de Venezuela les ha abierto las puertas de un público más autóctono que busca ese sabor casero que tanto se extraña cuando se está lejos. Sin embargo, no solo venezolanos degustan de la cocina criolla. El pabellón es el plato más pedido por los turistas, esos que, sin importar de dónde sean, no pueden evitar mover los pies por debajo de la mesa al ritmo de Oscar de León.

Rabipelao

Carrer Riera Alta 50. 08001.

Barcelona, España.

Metro: L2, estación Sant Antoni.

En Facebook: Rabipelao Rawalistan

 

Sabores para nostálgicos

Hace nueve años que Karen Guardia cambió el frío de Madrid por el sol de Barcelona. En la capital española estudió cocina, pero fue en la Ciudad Condal donde conoció a Christian Chessa, su compañero de vida y junto a quien decidió, hace tres años, arriesgarse a hacer realidad el sueño de cualquier cocinero: tener su propio comedor. Así nació La Orquídea, un restaurante mexicano-venezolano que ofrece delicias como asado negro, tequeños, cachapas, patacones y tres leches. “Decidimos que fuera un restaurante mexicano-venezolano porque la comida mexicana aquí tiene mucho público, los ingredientes son muy parecidos a los nuestros y eso nos permitiría dar a conocer la comida venezolana, y así fue”, afirma Guardia. Con una clientela principalmente integrada por turistas, venezolanos nostálgicos y españoles, La Orquídea se ha convertido en una referencia del Caribe gracias a sus menús de degustación, ricos cócteles y la atmósfera lounge que se respira entre sus paredes minimalistas.

En temporada decembrina La Orquídea ofrece hallacas, pan de jamón y ensalada de gallina, al igual que promociones de menús especiales para festejar fechas navideñas y el Año Nuevo. Todo un plus para los paladares que añoran los sabores de la Navidad venezolana. 

La Orquídea

Carrer de Llull, 234. 08005. Barcelona, España.

Metro: L4, estación Poblenou.

En Facebook: Restaurante venezolano La Orquídea