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Bandas quinceañeras

Los Mentas | Mauricio Villahermosa

Los Mentas | Mauricio Villahermosa

Varias agrupaciones venezolanas cumplen 15 años de trabajo ininterrumpido en los escenarios nacionales. Candy66, Malanga y Los Mentas son sólo tres de los ejemplos de una generación que aún tiene mucho que dar a sus seguidores y a la industria musical del país. Aquí revelan los secretos para mantenerse imperturbables en el tiempo

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En una agrupación musical el talento debería ser una condición sine qua non. Sin embargo, hace falta que otros factores intervengan para que el éxito se asome como el trofeo deseado de quienes aspiran a vivir de la música y la admiración de los fanáticos. Hace 15 años varias agrupaciones venezolanas de distintos géneros apostaron por vivir su sueño con miras a convertirse en referencias ineludibles de la música hecha acá. Y lo lograron. Bandas como Wahala, Sónica, Malanga, Los Mentas o Candy66 apenas comenzaban a dar forma a sus ideas sonoras sin saber que 15 años más tarde podrían mirar atrás para detenerse a ver lo logrado y plantearse nuevos retos para un futuro que luce aún más prometedor.


Félix Allueva, fundador del Festival Nuevas Bandas (una de las más importantes plataformas para los talentos emergentes en Venezuela), da algunas señas sobre el movimiento musical en esos años: “Venezuela es un país caribeño; por lo tanto, la población se inclina hacia ritmos como la salsa, el merengue y sus derivados y eso determina la tendencia. El rock tiene un mercado muy pequeño y las posibilidades son muy limitadas, en los años noventa la industria musical no tomaba en cuenta el rock, sino la balada. Tampoco había una infraestructura desarrollada, no había tantos locales para tocar, los grandes festivales no existían y el Nuevas Bandas no era tan grande. El final de la década de los noventa no es el período que refleja  la mayor cantidad de bandas en Venezuela, así que el surgimiento de agrupaciones en ese momento no se trató de un fenómeno cuantitativo, sino cualitativo. Es el momento pos-Sentimiento Muerto y surgieron grupos representativos como Lucky y los Astrolabios, La P.  Eléctrica, Los Oceánicos. Además, no es que nos destacamos en un solo género, sino que también existía la fusión, como es el caso de Malanga, o el rockabilly de Los Mentas”.

Después de 15 años, ya es posible hablar de una escena consolidada en la movida pop rock nacional, y eso ha sido posible a los esfuerzos mancomunados entre las bandas, los festivales, los medios de comunicación y el público. Se trata de un momento muy oportuno para las bandas que ahora comienzan y que ven en sus antecesoras referencias fundamentales.

Allueva agrega: “Al fenómeno rock que vivimos en este momento yo le he puesto un nombre: V-Rock. Es lo que ha venido sucediendo en Venezuela desde hace siete años, cuando Viniloversus ganó el Festival Nuevas Bandas y ese cambio viene dado por la acumulación de fuerzas y el trabajo que  hicieron las agrupaciones en los noventa. Además, hay factores como la calidad de los grupos, que es de un alto nivel, la existencia de infraestructura que permite la difusión de las bandas, como los locales, el Festival Nuevas Bandas, colectivos que se dedican a la promoción del rock como el Union Rock Show, las revistas especializadas. Se trata de un crecimiento lento pero sostenido del movimiento pop rock venezolano. Tenemos mayor presencia internacional. Ya se habla de ‘rock venezolano”. Malanga, Candy 66 y Los Mentas nos demuestran con creces que el esfuerzo de más de una década ha valido la pena.

Dulces 15
Para los auténticos seguidores de Candy66 hay un momento épico en la historia de la agrupación que difícilmente podrá ser superado: El 14 de marzo de 2002 se presentaron en el Valle del Pop, como parte del Caracas Pop Festival. Ese día el público –ansioso por ver a las bandas estadounidenses Korn y Papa Roach, las estrellas de la noche– había bajado de la tarima a los argentinos de los Ratones Paranoicos y se esperaba que ocurriera lo mismo con la banda venezolana que se estrenaba en un gran escenario: Candy66. Lo que realmente ocurrió es que dieron una presentación tan poderosa y explosiva que lograron no sólo la atención total del público, sino la de los medios venezolanos e incluso, unas palabras de Jacoby Shaddix, vocalista de Papa Roach, quien los felicitó por la proeza que acababan de hacer. La banda tenía en ese entonces su primer disco. P. O. P (Para Otras Personas) y los entendidos se referían a ellos como la banda de “nu metal” de Venezuela.


Jean De Oliveira, José Morantes, y Alejandro Martínez fueron, junto con Gustavo Morantes y Frank Pulgar, los fundadores de una banda que sin duda ha marcado a una generación entera de amantes del rock alternativo. José Morantes, guitarrista de la agrupación, cuenta sobre esos primeros momentos: “Cuando empezamos compusimos dos temas y los llevamos a los estudios JAM para grabarlos, y los dueños del estudio nos propusieron grabar un disco. Cuando comenzamos no teníamos la confianza de que íbamos a llegar tan lejos, pero la Comunidad 66 (sus seguidores) fue la que nos abrió los ojos y allí nos empezamos a organizar un poco más, buscamos un mánager, técnicos e hicimos nuestra primera gira”.
Después de más de una década, varios cambios de alineación y seis discos editados (el más reciente es Nueva Guerra, que acaba de salir al mercado), han tenido tiempo suficiente para hacer un balance sobre lo logrado: “Cuando las cosas se empiezan a poner serias se adquieren más responsabilidades, y varios de nosotros no pudimos manejarlas en su momento porque estábamos en la universidad. Tuvimos que tomar decisiones difíciles, hubo cambios en la banda, pero a pesar de todo, valió la pena lo que se ha hecho”, explica Morantes.
Actualmente, Candy66 es una de las bandas nacionales con una de las más fieles legiones de seguidores, que usan las redes sociales como soporte fundamental: “Desde que empezamos siempre veíamos al mismo grupo de personas, nos tomábamos fotos, íbamos a sus casas y la comunidad fue creciendo poco a poco. Hoy en día la Comunidad 66 es enorme. Hay grupos en Venezuela, Colombia, Estados Unidos, México, Curazao. Gracias a ellos estamos de pie”, detalla el guitarrista.
Por ahora se concentran en la promoción de su disco Nueva Guerra y en la celebración de sus 15 años mientras piensan en la internacionalización. “Tenemos esa espinita, el trabajo ha sido de hormigas pero es posible que tengamos esa oportunidad”, resume Morantes.

Candy 66
Jean Carlo De Oliveira (voz, guitarra)
Alejandro Angulo (guitarra, coros)
José Morantes (guitarra)
Ray Díaz (bajo eléctrico)
Let Arteaga (DJ, teclado, coros)
Gustavo Morantes (batería, percusión)

www.candy66.com
@candy66oficial


Música con disciplina
Hay trayectos que se vislumbran con claridad absoluta. Cuando los integrantes de Malanga decidieron juntarse para hacer música, sabían que se trataba de un proyecto de vida, explica Arístides Barbella, líder de la agrupación: “Todos sabíamos desde un principio que queríamos dedicarnos a esto, sólo que primero teníamos que saber si era aceptado en el mercado y si a la gente le gustaba. Nosotros fuimos de las últimas bandas contratadas por una disquera, que además era venezolana, Líderes, pero también había otras disqueras venezolanas, y luego empezó la era dos punto cero y la decadencia de las disqueras. Yo me gradué de arquitecto en 1998 y tuve que renunciar para dedicarme a Malanga; "Rudy" Pagliuca estudió Idiomas; Juan Luciow y "Chapis" Lasca son músicos, y los cuatro integrantes nos hemos querido dedicar a la música, todavía seguimos juntos y eso ha sido una bendición”.
Para Barbella, 1999 fue un año clave para la agrupación: tras la tragedia de Vargas, la disquera consideró pertinente enviarlos a España a hacer promoción, puesto que las circunstancias no eran las más apropiadas para darse a conocer en Venezuela. La banda ya había tenido un buen debut frente al público local, en una oportunidad inédita: en el Teatro Teresa Carreño, como teloneros de Fito Páez. “Apenas llegamos a España, el sencillo Déjala estaba en el primer lugar entre las canciones con mayor rotación y con el voto Disco Rojo en las 40 principales. Llegar allá nos convirtió en unas personas disciplinadas y eso nos hizo los artistas que somos hoy en día. Si te dicen que tienes que llegar a las dos en punto, no es a las dos y diez, así que haber estado en ese país fue como estar con una maestra que te obliga a hacer las planas. Cuando regresamos, la gente creía que éramos una banda española, pero no por el acento, sino por la responsabilidad con la que asumíamos los compromisos”, relata Barbella.
En 15 años, y con 5 discos en su haber (el más reciente es Sr. Malanga, editado este año), la agrupación se perfila como un grupo sólido gracias, fundamentalmente, a la unión de sus integrantes, tal como describe su líder: “Creo que el secreto para permanecer unidos es que siempre hemos sido panas más que compañeros de banda. Y lo otro es que esto es como un matrimonio y los matrimonios que duran son los que superan las adversidades. El balance que nos queda de estos 15 años es la amistad entre nosotros, el cariño de los fans y el legado musical que hemos dejado para el país y para las bandas nuevas”.
Malanga

Arístides Barbella (vocalista)
Rodolfo “Rudy” Pagliuca (guitarra)
David “Chapis” Lasca (bajo)
Juan Luciow (batería)

www.malangaoficial.com
@malangaoficial

Rockabilly caraqueño
Cuando una banda se nutre de múltiples tendencias y estilos, el resultado puede ser prometedor. Que dos de los integrantes de Los Mentas hayan tenido una banda de ska, y los otros dos una de rock, terminó generando una propuesta inédita que hizo despertar –y bailar– a una escena adormitada de finales de los noventa. Juan Olmedillo, Carlos Aray, Héctor Paredes (Lucas) y Richard Blanco (el Chicha) supieron encender a un público ávido de sonidos nuevos desde que ganaron la IX Edición del Festival Nuevas Bandas en 1999. Canciones como “Mundo Porno”, “El Kiosco”, o "Jhonny Ramone" le dieron un lugar en la escena local y los llevaron a presentarse fuera del país, así como servir de teloneros para artistas como Fito Páez o Juanes. Seis discos hablan por sí solos del trabajo hecho a lo largo de 15 años, y del cual los integrantes se manifiestan orgullosos: “Los Mentas es como hacer karate, sólo que ahora es un hobby serio, le hemos sacado provecho y estamos contentos con lo que hemos logrado. Cuando hacemos una canción no es por moda, sino porque hacemos lo que nos gusta a nosotros cuatro, así que hacemos algo para nosotros y para el público”, explica Paredes, quien también cuenta como algo muy significativo para la banda el haberse presentado en festivales de gran importancia para la música latinoamericana como el Vive Latino, al que han sido invitados dos veces, así como sus presentaciones en países como Brasil, conocido por ser un mercado de difícil penetración para la música en español. En este momento, y después de haber lanzado su disco más reciente ¡Arriba Carajo!, la banda afronta un momento de readaptación con la entrada de un nuevo integrante, Luis Pulido, que está sustituyendo a Carlos Aray en la guitarra.
Para las nuevas generaciones de bandas que apenas comienzan, Paredes tiene algunas recomendaciones: “Hay que hacer las cosas porque te gustan y tocar en las condiciones que sea. Si nada más quieres tocar en tarimas grandes, vas a ser una banda de ensayo”.
Y ya al final, el “secreto” mejor guardado para mantener una banda unida: “Aprender a aguantar el mal olor de cada quien en los hoteles”, dice Paredes, divertido.

Los mentas

Juan Olmedillo (voz, guitarra, armónica)
Luis Pulido (guitarra
Héctor Paredes (bajo)
Richard Blanco (batería)

www.losmentas.net
@LosMentas