• Caracas (Venezuela)

Todo en Domingo

Al instante

Aruba invita a conocer sus sabores

La cercanía de Aruba con Venezuela ofrece coincidencias que llegan incluso a la mesa | Foto: Cortesía Oficina de Turismo de Aruba

La cercanía de Aruba con Venezuela ofrece coincidencias que llegan incluso a la mesa | Foto: Cortesía Oficina de Turismo de Aruba

Esta isla cercana, tan visitada por los venezolanos, ofrece en las múltiples mesas de sus restaurantes un crisol de platos internacionales. Sin embargo, este año decidieron estrenar una iniciativa que prometen repetir y que les dejó buen gusto: dedicar dos semanas a ofrecer sus comidas típicas para arubeños y turistas. Una iniciativa que recuerda las ventajas de compartir los sabores propios

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

En la cocina de la familia Kelly, Carmen, de 87 años de edad, y 11 hijos, decenas de nietos, bisnietos y cuatro tataranietos va oficiando el ritual de la comida para las visitas sin inmutarse ante el calor que derrite al resto. Ella permanece entera, ajena a ese sofocón de un sol que brilla sin filtros en la antesala del mediodía. Su hijo, Rudy, un entusiasta trabajador de inmigración retirado, es el alma de la fiesta. Trajeron el sonido alegre y casi acolchado de una steel band que dice Aruba. Regalan un delantal que multiplica el lema de la isla, la cual se autoproclama, desde hace cuatro décadas, como lugar de la felicidad y aconsejan que ese es el ingrediente esencial para cocinar con gusto. Llenan una olla con la cebolla menudamente cortada y abundante aceite onotado para darle color. Allí irá el pescado desmenuzado de este plato llamado keri keri, el pimentón, las papas y sobre todo muchísimo color. "Tiene que quedar muy anaranjado. Es fundamental", aconseja Rudy, quien suele recibir la Navidad escuchando a la Billo's mientras hace sus preparaciones.

La cercanía con Venezuela ofrece coincidencias que llegan incluso a la mesa, donde sirven su plato de pescado onotado con tajadas. En esa familia cocinan con música y tonos alegres que recuerdan, incluso desde las placas de los carros, que son la isla feliz. Se entiende que un lugar rodeado de ese mar azul tan generoso sabe honrar puertas adentro, estar rodeados de esa bendición de buenos colores que invita a olvidarse de los agobios.

Comer local. En la rutina turística de quienes visitan Aruba no se suele conocer la vida hogareña de los arubeños. Se conoce su amabilidad en los hoteles, en las recepciones, en los restaurantes donde es reiterada y manifiesta. Entender que es un rasgo innato se celebra.

El pasado mes de octubre, durante dos semanas, realizaron por primera vez un festival que auguran repetir anualmente. Se llama Eat Local. En una isla en la que las fronteras se diluyen en las mesas, servidas con el crisol de la cocina internacional, decidieron poner temporalmente el foco en sus sabores. "Participaron 64 restaurantes y en estas dos semanas vendieron 100.000 dólares adicionales", cuenta Darice Solognier, una de las gerentes del Aruba Tourism Authority, quien manejó y diseñó el proyecto.

La apuesta les dio un gustoso resultado y decidieron repetirla del 3 al 16 de octubre de 2016. "Aruba tiene una diversidad culinaria y queríamos brindarles la oportunidad a nuestros visitantes y también a los locales de poder disfrutar estas comidas a un precio atractivo y así, introducir el concepto de 'semana gastronómica' que es muy popular alrededor del mundo. Este programa promueve nuestra comida típica, no solamente para que nuestros visitantes la conozcan, sino también para que los locales coman platos que no se consiguen fácilmente en el día a día".

Mesas cercanas. En el selecto restaurante The Kitchen Table by White no hay mesas de la manera tradicional. Una especie de barra con 16 puestos está orientada hacia la cocina abierta donde el esmerado equipo del chef Urvin Croes va ensamblando los detalles de platos que revelan que allí hay una gustosa intención en cada bocado. Esa noche, tras un viaje del chef a Perú, el menú de degustación que ofrecían era su adaptación de la experiencia peruana. Pero en ese reducto de buenos sabores se han propuesto que Aruba esté presente. Por sus dimensiones, de pocos comensales, pueden permitirse lo que los grandes hoteles no. "En la isla conseguimos ingredientes frescos de cualquier parte del mundo al instante. Sin embargo, nosotros procuramos que nuestras verduras y hortalizas sean de productores locales. Queremos que nuestra comida tenga siempre un 'twist' a Aruba", afirmó el gerente del restaurante.

Croes, también chef de White Modern Cuisine, es un cocinero que pone las mesas con gusto, mirada contemporánea y la conciencia de mostrar su tierra. Ese enfoque que les ha dado a los platos fue motivo de un documental, hecho por Sebastián Hofer, estrenado en octubre y bautizado Doing What I Love (Haciendo lo que amo) en el que cuenta esas convicciones.

Hacia el extremo opuesto de la zona turística, en San Nicolás, un pequeño y sencillísimo local ofrece bolsitas de papel llenas de lo que han bautizado El Saco de Pedro. Al abrirse aflora la contundencia de este bocado callejero: pan de trigo, cochino, pollo, cambur y papas. Todos fritos y en abundantes proporciones.

Carrack Maduro, chef del hotel Divi, demostraba su seguridad con ese bocado mientras contaba que en su repertorio de platos internacionales sirve algunos de la isla, para compartir una ventana de los sabores propios en cartas que ofrecen con igual soltura pastas o comida mexicana. En sus dominios procura proponer recetas como el Keshi Yena, un pollo preparado con alcaparras, pasitas y quesos.

Esos sabores, visto el buen resultado de su semana gastronómica, seguramente estarán cada vez más presentes en las propuestas de esta isla de espíritu feliz.