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Aruba en clave electrónica

Durante tres días la isla caribeña se convirtió en el epicentro de la música electrónica / Mauricio Villahermosa

Durante tres días la isla caribeña se convirtió en el epicentro de la música electrónica / Mauricio Villahermosa

Durante tres días la isla caribeña se convirtió en el epicentro de la música electrónica en la región, con la celebración de un festival que reunió a casi 6.000 personas en torno al mismo ritual: bailar al son de sus DJ favoritos. Todo en Domingo estuvo allí y lo cuenta

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El aeropuerto de Valencia fue la última esperanza para quienes no pudieron comprar pasaje aéreo desde Caracas hasta Aruba. Después del protocolo que implica llegar a la puerta de embarque, una cosa queda clara: todos van al Electric Festival. Es 6 de septiembre en la mañana y ese mismo día en la noche comienza lo que se considera será la fiesta electrónica más grande del Caribe.

Tres noches consecutivas en las que el cuerpo no parará de bailar y de las que se espera, sirvan para fundar las bases de lo que podría ser un evento anual en la isla. Semejante estreno tiene que ser vivido. Y contado.
Un rey llamado Chuckie. Al llegar a Aruba, puede sentirse el ambiente de lo que ocurrirá en las próximas horas.
En el hotel Renaissance, un hombre moreno y bajito habla con un grupúsculo que forma a su alrededor y, al final, se toma fotos con ellos.

Se trata del productor y DJ Chuckie, quien promete ser el plato fuerte de la noche, junto a un invitado especial: Slash. Para este DJ nacido en Surinam, reconocido con premios internacionales por su performance, la cercanía con el público y con su equipo de trabajo son fundamentales para un buen show: “Cuando era pequeño no tenía nada y esto es todo lo que yo soñaba con tener. Ahora sólo quiero compartirlo con todo el mundo. Pienso que es muy importante tener una conexión con el crew (equipo de trabajo) y eso es lo que te dará la conexión con la gente que viene al show”, afirma. 

Tal parece que su estrategia funciona, porque después de que el DJ Mitchell Niemeyer dejara electrizado al público esa primera noche, llegó su turno de lucirse. “Aruba is in da house…Venezuela is in da house”. El frenesí es más que evidente. Banderas de Venezuela se asoman para darle la bienvenida al creador de varios de los éxitos discotequeros del mundo, incluidas sus colaboraciones con David Guetta y Hardwell.

Mientras Chuckie está en el escenario, en el backstage hace su entrada Slash, acompañado de dos escoltas. Una mujer histérica llora y pide que por favor le tomen una foto con su ídolo, pero su estado sólo logra que la aparten de alcanzar su sueño.

El exguitarrista de Guns and Roses sube al escenario a dar una electrizante lección de música que condujo al clímax de la noche. Chuckie y Slash fueron una dupla perfecta para satisfacer las expectativas de los medios y del público que confió en asistir a esta primera edición del festival. Al bajar Slash, Chuckie hace un remix de “Watch Out For This”, de Major Lazer, que envía un mensaje muy claro al público: la noche apenas comienza.
La segunda noche ya tenía un sinsabor anticipado para los asistentes: DJ Hardwell (considerado el mejor DJ europeo de 2013) canceló su participación en el festival.

Sin embargo, Connor Cruise (hijo de Tom Cruise) supo encender a los asistentes y prepararlos para el resto de la velada. Luego DJ Nero (ganador de un Grammy 2013 en la categoría Best Remixed Recording por su colaboración con Skrillex) y Erick Morillo supieron hacerse sentir. Este último sorprendió al público en un mano a mano con DJ Chuckie, quien se animó a subir de nuevo a la tarima, lo que terminó de coronar la penúltima noche del festival.

Un grupo de venezolanos agitaba su bandera cada vez que el animador del festival mencionaba el nombre del país: “Somos un grupo grande y Aruba está tan cerca que nos pareció chévere venir. No sabíamos mucho sobre los DJ, pero estamos tripeando demasiado”, gritaba desde el público Amanda, una estudiante universitaria caraqueña que se amalgamaba con las casi  6.000 personas que asistieron al evento.

El último día se respiraba el aire de despedida en el ambiente: las barreras que separaban al público de la tarima se habían levantado. Tres días consecutivos de playa, fiesta y música electrónica habían hecho mella en los asistentes.

Muy discreta, y con el mismo estilo de jeans gastados, zapatos deportivos y cabello alborotado con los que se paseó por la isla apareció Nicole Moudaber en escena, ayudando a los espectadores a despachar el resto de sus energías en lo que fue el primer intento de la isla caribeña por convertirse, durante 72 horas, en una cita anual con la música electrónica. Para ser primerizos, van por buen camino.