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Anaís Vivas, la soprano del pop

Anaís Vivas / Mauricio Villahermosa

Anaís Vivas / Mauricio Villahermosa

Tiene 24 años de edad, 2 años de carrera como solista, una formación universitaria como cantante lírica, un álbum que tuvo éxito no sólo en Venezuela, sino en Ecuador y Perú, y una disquera independiente que ha hecho que amplíe su papel al de empresaria de la música

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En los tiempos de solistas con voces que deforman y robotizan en el estudio de grabación y de conciertos que tapan la deficiencia vocal con un espectáculo de luces, bailarines y demás artilugios, es casi un milagro escuchar a una cantante que sólo necesite del micrófono para brillar.

Anaís Vivas se ha atrevido a hacer dos conciertos unplugged este año porque sabe que puede dar la talla. Posee la dulzura de una voz joven –de apenas 24 años de edad–, pero la técnica y destreza de quien acumula más de 10 años formándose como una profesional del canto. Decidió no hacer lo usual (estudiar una profesión convencional que pudiera salvarla en caso de que el canto fracasara) y se postuló a una beca en la Frost School of Music de la Universidad de Miami. Obtuvo en 2011 la licenciatura en Music Business and Entertainment Industries con mención en canto lírico y una especialización en Teatro Musical. Volvió a Venezuela con un plan: lanzarse al mercado como una solista de baladas, no de merengue ni de reguetón.

“En la primera reunión que tuve con unos productores, me decían que usara un top y un chorcito y que cantara tropical, urbano o rock. Deseché todas esas ideas y me concentré en llegarle a un público que estaba abandonado y que quería oír a una joven que cantase baladas”.

Su voz, tan fina y dulce como las de las bandas sonoras de las películas de Disney, enseguida enganchó a la audiencia juvenil, que posicionó su primer sencillo “Muero por ti” en el conteo musical del Récord Report. En los conciertos, sin embargo, observa un fenómeno distinto, pues  se suman personas mayores y madres con sus hijas de 4 y 5 años de edad. “Creo que es porque incluyo un repertorio de teatro musical. Puedo cantar Wicked, El Fantasma de la Ópera y Los Miserables”.

Justamente con “On My Own”, una canción de esta última obra, pasmó al director de la banda de Laura Pausini, una de sus ídolos. “Abrí su show en febrero del año pasado. Sólo nos vimos por dos minutos, pero me felicitó. En abril fui la telonera de Il Volo y Piero, y uno de los cantantes me dijo que le había encantado”, dice emocionada. El sello de aprobación le sirvió para dar su primer concierto y emprender una gira promocional en Ecuador y Perú. En el primer país logró que “Muero por ti” fuese el tema principal de una telenovela.

Mujer de negocios

Cuando Vivas habla de lo que significa proyectarse en el negocio de la música sin el respaldo de una disquera y, aun así no desfallecer en el intento, es sencillo olvidar que tiene 24 años. Discute sobre el tema con la propiedad y lucidez de una veterana de la industria. “Además de la crisis del disco, que nos ha obligado a todos a ingeniar otros modos de vender, yo decidí crear una disquera con mi papá. Al principio sólo nosotros dos éramos los empleados, pero el equipo va creciendo de a poco”, explica.

Como Vivas quería tener control total sobre su carrera, le ha tocado trabajar doble. “Una disquera hace el lanzamiento a toda América Latina, mientras que yo he tenido que darme a conocer en cada país al que visito”, dice.

El cansancio que le producía repartir discos en las estaciones de radio rogando para que la oyeran, por fortuna, es etapa superada. “Ganar el premio Pepsi este año en la categoría de mejor artista femenina y participar en la campaña de diciembre de Unicef me ayudaron a proyectarme. Ahora tengo más trabajo porque ya me conocen”.

La improvisación no tiene cabida en la visión de empresaria que se propuso al salir de la universidad, en la que pasó 4 años ensayando por 6 horas diarias durante 7 días a la semana. “Admiro mucho a Beyoncé, porque es una mujer que decide sobre cada paso de su carrera”.

Ella ha intentado hacer lo propio: este año decidió invertir en un videoclip de alta factura, en lugar de hacer dos que no calificaran para entrar en el hot ranking del canal HTV. “El primero fue de bajo costo pero lo grabamos con los clubes de fans, y eso estableció una conexión increíble. El segundo requirió de dos días y medio de rodaje y se estrenó en todas las salas de Cinex”, explica la estratega que escogió a Panamá como el próximo destino de promoción de su disco Ser.

Sin pausa y sin prisa

La oferta de protagonizar musicales no tardó en llegarle, pero la cantante no admite desvíos en una carrera que va construyendo con paso sostenido y calculado. “Hay gente que se apresura a querer ser famosa o exitosa. Primero hay que trabajar. Yo fui telonera de dos artistas internacionales antes de hacer mi primer concierto y Miami es el último mercado en el que entraré”, asegura.

Habla del “fenómeno Chino y Nacho” para ejemplificar que primero hay que solidificarse en el país y luego apuntar a Estados Unidos. “No sirve de nada invertir en promocionar un tema si no puedo mantener a un equipo allá. Eso vendrá cuando aquí haya una base estable de ingresos”.

 No sólo ha tenido que entrenar la voz, sino también la paciencia y la constancia para dominar el instrumento. Qu iere que la conozcan por su calidad vocal. “No me planteo ser sexy ni atrevida, pues no soy así. Lo que me gusta es cantar”, dice  quien está clara de quién es y hacia dónde va.

Cantar cuesta trabajo

Su voz combinala fragilidad típica de una soprano con un dominio que no admite desafinar ni flaquear. Para cuidar el instrumento, sigue una dieta libre de lácteos durante semanas antes de algún concierto y no se permite consumir cítricos en las cinco horas previas al sueño, pues el reflujo afecta las cuerdas vocales. “Todas las mañanas vocalizo por una hora entera, sin importar que tenga que viajar a hacer gira de medios o presentarme en algún programa de televisión”, dice quien ya cuenta con 20 clubes de fans en el país.

El sueño Disney

Es una observación constante de todo el que oye su voz. “Es igualita a las de las cantantes de Disney”, le repiten. “Como estudié teatro musical, hay ciertas similitudes entre la técnica usada en Broadway y la música de las películas de Disney. Yo crecí escuchando esas bandas sonoras, y sería una gran ilusión. Ya al menos investigamos que las oficinas quedan en Argentina”, comenta quien podría seguir los pasos de Thalía o Christina Aguilera, que interpretaron los temas principales de los filmes Anastasia y Mulán.