• Caracas (Venezuela)

Todo en Domingo

Al instante

Amor en superlativo

En un inventario de historias de amor, siempre habrá las más cortas o las más perdurables. Las más tormentosas, las más impulsivas, las más inesperadas. En la antesala del Día de los Enamorados, varias personalidades revelan las anécdotas pasionales que merecen alguna de esas categorías

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La historia de amor más corta

Mimí Lazo

“Estaba en el aeropuerto de Barajas, en Madrid. Veníamos de hacer El americano ilustrado con José Ignacio Cabrujas y todo el elenco estaba sentado esperando. De pronto llegó Antonio Banderas. Habíamos hecho una película juntos, pero no pensé que se acordaría de mí. Le hice señas y lo llamé. Resulta que me ha plantado un beso como nadie me ha besado en la vida, ni siquiera mis cinco maridos”, dice la actriz Mimi Lazo en un suspiro de remembranza que explota en carcajadas. “Fue un beso apasionado, memorable. Lo peor es que uno de los del elenco era mi novio, aunque me había tratado muy mal y terminamos la noche anterior”, recuerda. “Antonio estaba llegando a Madrid, pero iba con Miguel Ríos, el cantante que venía para Venezuela a dar un concierto, y me invitó a acompañarlo en primera clase. No aguanté dos pedidas”, dice sobre lo que fue más un arrebato en contra de aquel novio que interés por el intérprete de “Santa Lucía”. “Me bebí toda la champaña que me ofrecían en primera, y me pasaba a segunda para echársela en cara al novio”, ríe.


La historia más inesperada

Arístides Barbella

En este episodio de amor, fue el vocalista del grupo Malanga quien propició la sorpresa para la que es su esposa desde hace cinco años. “Decidí pedirle matrimonio en un concierto, pero no cualquiera. Tocábamos como teloneros de Juanes en el recinto Ferial de Barquisimeto, y ese día contabilizaron más de 100.000 entradas al lugar”, describe sobre la ocasión apoteósica. “Sólo estaban enterados los miembros de la banda. Iba a sonar el tema ‘Si tú no estás’ y en el preámbulo eché un breve cuento de mi vida amorosa al público, que empezó a emocionarse. En ese punto llamé a mi novia a la tarima, y cuando dejó la pena y salió, le ofrecí el anillo. La euforia no fue normal y ella casi se cae como Condorito”, describe el cantante, quien ha podido revivir el momento en Youtube gracias a fanáticos de la banda que grabaron el show.


La más tormentosa

Héctor Manrique

“Tendría 19 años y estudiaba teatro con el gran maestro Juan Carlos Gené, que era muy estricto con los horarios y no perdonaba dos ausencias en un programa que duraba tres años. En ese momento tenía una relación muy tormentosa que no me dejaba concentrarme, así que le dije que necesitaba faltar al taller por una semana. ‘Imposible’, me dijo, para luego rematar diciendo que me fuera para siempre. Pero después sintió curiosidad y me preguntó el porqué, a lo que respondí: ‘Estoy enamorado. No atiendo a sus clases porque lo que tengo en la cabeza es a esa muchacha’, le confesé. Me permitió faltar bajo la promesa de no comentarle a nadie de su alcahuetería”, recuerda el actor y director teatral Héctor Manrique. “Poco tiempo después protagonicé en Madrid el primer montaje teatral de Ardiente paciencia, un libro de Antonio Skármeta que se adaptó al cine con Il Postino. Hice el papel del cartero enamorado, y en una función le pregunté al maestro por qué me había dado el papel. ‘Por aquello que me planteaste un día cuando eras mi alumno. Pensé que debías saber lo que es volverse loco por amor’, me respondió”.


La más sensual

Helena Ibarra

“La recuerdo casi perfectamente, porque fue una de las primeras relaciones de mi vida, en la que experimenté esa fantasía de descubrir y despertar, a lo Leonardo Da Vinci”, dice la cocinera Helena Ibarra sobre una historia que llegó en su adolescencia. “En esa etapa la mujer se inicia en su sensualidad y feminidad, descubre el lenguaje de la aproximación. Es un momento lleno de timidez y miedos, pero para mí, como cocinera, superar el miedo significó enfrentar la sensualidad del mordisco”, reflexiona para luego recalcar que su adolescencia fue el momento en el que estableció un discurso sensual que luego se amplió a mundos tan diversos como el culinario.

 

La más impulsiva

Rafael Romero

“Esta fue una historia de absoluto arrebato pasional, que me hizo terminar en pleno campo de golf del Country Club a medianoche bajo la luna”, comenta desde la picardía el actor de teatro, cine y televisión Rafael Romero. “Salimos de tomarnos unos tragos en una tasca en La Candelaria y la cosa se fue poniendo candela dentro del carro. Me estacioné cerca de los campos y vimos que una reja estaba rota. Entramos y todo ocurrió ahí al descubierto, sin un solo árbol que nos tapara”, ríe. “No hubo romance, solamente pasión. De hecho, nos hablamos dos veces después y no nos vimos más”, concluye sobre su acto de locura.