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El walkman, 35 años en estéreo

El Walkman llega a 35 años, ahora con sonido en alta definición / Internet

El Walkman llega a 35 años, ahora con sonido en alta definición / Internet

Hoy, el producto sobrevive con la excusa del audio de alta definición y ha acompañado a varias generaciones en sus casi cuatro décadas de vida

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Bastaba un bolígrafo Kilométrico para rebobinar el casete y así rescatar la cinta si se enredaba en las cabezas del walkman. Tal proceso suena muy complicado hoy, en la era de las pantallas táctiles, pero en los años ochenta y noventa era un hábito diario simple cuando la música portátil significaba cargar aquel reproductor con el diseño aerodinámico de una panela y una colección de casetes, usualmente grabados de la radio.

En 1979 apareció en Japón el primer walkman, de Sony: el modelo TPS-L2. Pero este transformó el mercado estadounidense y creó una nueva cultura del consumo de música a partir de junio de 1980, hace 35 años. Hoy, este acompañante volvió a través de su tataranieto: el walkman de audio de alta resolución.

En una competencia tecnológica contra la piratería en MP3, y respondiendo a ese vacío entre el sonido de gran calidad que buscan muchos usuarios y el factor portabilidad (cultivado por la generación iPod), empresas como Sony, Cowon y Pono presentaron sus nuevos modelos de reproductores en el Consumer Electronics Show de Las Vegas, el 6 de enero.

Antaño, el asunto era así: antes del TPS-L2, existían los casetes pero no la portabilidad con baterías cambiables (las pilas AA). No se podía llevar música a la hora de trotar o hacer aeróbicos en un parque. El walkman se presentó como reproductor exclusivamente, liviano y además de uso personal, gracias a los audífonos.

Según la revista Time, el número de personas que comenzó a hacer ejercicio en Estados Unidos en los años ochenta aumentó en 30%, como consecuencia de este invento y de los programas de televisión de Jane Fonda.

Con otra casetera grabadora, lógicamente más grande o integrada a un equipo de sonido, era posible grabar de otras fuentes, como la radio, o hacer copias de otros casetes para intercambiar con los amigos (antes no era ilegal distribuir copias, como ocurre con los CD y MP3).

Otras marcas desarrollaron sus modelos, como Aiwa y Panasonic. Con el tiempo vinieron versiones de walkman en CD (discman) y minidisc, pero ninguno tan exitoso.

Comenzando este siglo, Apple impulsó el entorno del MP3 y les arrebató casi la totalidad del mercado. Hoy, la línea se relaciona solo con el sonido digital de alta resolución.

Sony, que ya había entregado varios modelos el año pasado, lanzó en el CES el Walkman ZX2. Sarah Mitroff, del portal especializado CNet, señaló que está diseñado especialmente para "audiófilos", es decir, ese selecto nicho de consumidores de audio que están dispuestos no solo a pagar los más de 1.000 dólares que costará el producto, sino también a comprar contenido en los formatos apropiados.

En este mercado, su gran competidor es el Cowon Plenue 1, cuya fortaleza es que es mucho más portátil por su tamaño. Además, está el Pono, que promociona el roquero Neil Young y que se destaca por su bajo precio de 399 dólares, pero su diseño lo hace poco ágil.

El futuro del walkman y esta tecnología es un misterio. Se enfrenta con el desarrollo de los teléfonos móviles (de hecho, Sony ya tiene un teléfono que reproduce alta resolución) y que aún no hay tiendas digitales que se destaquen.

Además, requiere audífonos especiales o cargar también con un amplificador portátil que pesa 230 gramos adicionales. Compite contra la cultura de las plataformas de reproducción en línea como Spotify, Deezer, Rdio (o el mismo Youtube), cuyo sonido comprimido es inferior en calidad pero garantizan acceso simple. Y con la piratería, que está a la vuelta de la esquina en la red.

¿Sobrevivirá el walkman a esta nueva era?