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Lo mejor de Windows 10: Más razones para migrar

Con este programa Microsoft incorpora de nuevo el botón de inicio y da a los usuarios mayor flexibilidad para poner en el escritorio el aspecto con el que se sienta más se identifique |Foto:Archivo

Con este programa Microsoft incorpora de nuevo el botón de inicio y da a los usuarios mayor flexibilidad para poner en el escritorio el aspecto con el que se sienta más se identifique |Foto:Archivo

El programa muestra en miniatura el resto de las ventanas abiertas de modo que es posible elegir entre las restantes aquella que deseamos colocar en el espacio sobrante

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En medio del diluvio de noticias sobre Windows 10 en el día de su lanzamiento quisiéramos precisar algunos de sus beneficios más importantes, que creemos que justifican una migración inmediata, al menos si su PC está corriendo actualmente Windows 7, Windows 8 ó Windows 8.1.

Su hardware ya está preparado

Si tiene cualquiera de las tres versiones mencionadas, ya el computador personal está apto para correr esta nueva versión de Windows que marca un hito importante en la evolución de este sistema operativo, pues no habrá lanzamiento de versiones sucesivas sino que su actualización se realizará desde la nube.

De todos modos recordamos los requisitos mínimos:

 Procesador de 1 GHz

 1 GB RAM (sistemas de 32 bits) o 2 GB RAM (sistemas de 64 bits)

 16 GB (32 bits) o 20 GB (64 bits) de espacio en disco duro

 Tarjeta gráfica compatible con DX9 y controlador WDDM

Por supuesto que en la práctica es recomendable tener algo más que estos requerimientos mínimos para funcionar sin problemas, pero es satisfactorio que Microsoft no está exigiendo un gran poder de cómputo por encima de lo que ya se tiene para ejecutar Windows 7 o Windows 8.

Aprendiendo del pasado

Cuando preguntaron a Steve Ballmer, el sucesor de Bill Gates en la gerencia mundial de Microsoft quien dio paso al actual CEO Satya Nadella, sobre una falla en particular de su gestión, contestó sin dudarlo ni medio segundo: "Windows Vista". Esta versión destinada a sustituir a Windows XP se lanzó en enero de 2007, presentó muchos problemas, especialmente con los requisitos de hardware y con medidas concebidas para la seguridad del PC, pero que obstaculizaban la operación normal del mismo. Dos años después, Windows 7 aceleró su salida al mercado para resolver los problemas de Windows Vista.

Windows 8 pecó de futurista, podría decirse. Microsoft asumió que las pantallas táctiles se impondrían muy rápidamente y diseñó Windows 8 para ese tipo de pantallas, algo muy bueno para las tabletas pero no para las laptops convencionales o para los PCs de escritorio. Windows 8.1 resolvió en parte ese problema, pero es con Windows 10 que Microsoft incorpora de nuevo el botón de inicio y da a los usuarios mayor flexibilidad para poner en el escritorio el aspecto con el que se sienta más cómodo.

Escritorios virtuales

Para los usuarios tradicionales de escritorio un aspecto muy interesante es la nueva Vista de Tareas, que permite mostrar de un vistazo rápido todas las aplicaciones abiertas. No solo eso: es aquí donde podremos gestionar los nuevos escritorios virtuales, un concepto muy conocido ya en Linux y que debutó en OS X Mavericks hace casi dos años. Se trata de un complemento al tradicional Alt+Tab, y de hecho ese atajo es muy similar al de la nueva Vista de Tareas de Windows 10, que se activa con Windows+Tab.

Es muy sencillo gestionar los nuevos escritorios virtuales: se pueden crear nuevos escritorios con el botón "Nuevo escritorio" que aparece en el Visor de Tareas en la parte inferior derecha, y luego pasar de uno a otro con el teclado o el ratón. Cada escritorio tiene su gestión independiente de tareas: las aplicaciones abiertas de un escritorio no aparecen en la barra de tareas del otro, y al pulsar Alt+Tab en cada escritorio, sólo aparecen las aplicaciones abiertas en ese escritorio concreto. Esto es ideal cuando se trabaja en una máquina compartida.

Otra novedad interesante es la posibilidad de organizar las diferentes ventanas abiertas con la tecnología Snap, que ya existe en Windows 8. Ahora se pueden acoplar las ventanas a los bordes, lo cual hace que la ventana llevada al borde ocupe la mitad de la pantalla, pero también si se arrastra una ventana hacia una esquina, esa ventana ocupará la cuarta parte de la pantalla, comenzando en la esquina respectiva.

Hay algo ingenioso en este acoplamiento de ventanas: Windows 10 muestra en miniatura el resto de las ventanas abiertas de modo que es posible elegir entre las restantes aquella que deseamos colocar en el espacio sobrante. Si bien no se pueden acoplar más de cuatro ventanas, es posible hacer que la división vertical de la pantalla cambie, de modo que  dos de las ventanas serán más grandes que las otras dos.