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Los "hackers" encriptan su mala fama y proporcionan recetas antipiratería

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La realidad es que muchos "hackers" trabajan para consultoras y gobiernos, aunque también los hay al servicio de las organizaciones criminales

Un selecto grupo de "hackers" de todo el mundo, reunidos estos días en Santiago para demostrarle al mundo que no todos son unos malvados, han decidido alertar a la sociedad de los peligros que acechan en internet

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Se trata de la II edición de la "8.8 Computer Security Conference", que congrega a expertos de diversos países, con el objetivo de crear conciencia de esos peligros entre empresas y usuarios de la red. El nombre de este foro, que celebró su primera edición en noviembre de 2011, se inspiró "en los 8.8 grados del terremoto que en febrero de 2010 destruyó gran parte del centro y sur de Chile", explica Gabriel Berger, creador de la iniciativa.

"Creíamos ser un país seguro en el aspecto sísmico, pero pasó lo de 2010. Con la seguridad informática sucede lo mismo", añade Berger. La idea era crear un foro que se alejara de las típicas reuniones comerciales y de gestión. Y lo han logrado.

En esas conferencias "te pintan un mundo terrorífico; te cuentan que te van a 'hackear' y a robar toda la información (...). Después te dicen: 'Y si compras esta caja, se solucionan todos los problemas'. Pero no es así", asegura.

Los temas que se abordan en este cónclave están orientados a la seguridad y eso rompe el estereotipo de que todos los "hackers" son malos, explican los organizadores. El término "hacker" "está mal usado", asegura el suizo Fabien Spychiger, uno de los impulsores del encuentro. Un 'hacker' es un investigador. "Los hay buenos y malos", puntualiza Gabriel Bergel. Esta imagen ha provocado que muchas empresas no trabajen con ellos, razón por la cual, según Bergel, "están muy atrasadas" y "tienen una sensación de seguridad que es falsa". "Decir que los 'hackers' no existen, que no hay ciberterrorismo, venta de troyanos o espionaje industrial es desconocer la realidad", proclama.

"Lamentablemente si uno adopta esta teoría, se ancla en el pasado y probablemente algo le va a pasar en el futuro", añade. La realidad es que muchos "hackers" trabajan para consultoras y gobiernos, aunque también los hay al servicio de las organizaciones criminales. "Son muchos y es muy rentable", admite Fabien. "Hacen más plata con el robo de dinero en internet que con la droga", asegura.

El helvético habla, por ejemplo, de la "Deep Web" (web profunda), un asunto que se analizará en una de las charlas. "No es la internet que nosotros conocemos, es otra. Se venden números de tarjetas de crédito, troyanos, pornografía infantil y es casi imposible de rastrear. La policía no tiene nada que hacer porque toda la navegación es anónima", señala.

Es tan escalofriante que se pueden comprar armas, drogas e, incluso contratar a un sicario por 2.000 dólares (unos 1.500 euros) para que mate a alguien. Un mundo que parece salido de Hollywood pero que es real. Además, la cita aborda, este jueves y viernes, asuntos más conocidos de la informática, como la nube o los dispositivos móviles en los que el peligro también acecha.

Actualmente, "el cuarenta por ciento de las empresas chilenas ha migrado a la nube y más del sesenta por ciento no ha implementado ningún control", según Bergel. En este ámbito, el italiano Marco Balduzzi hablará este viernes de los puntos vulnerables de "Amazon Cloud", la nube más popular en el mundo. "La charla se llama Satan Cloud, así que imagínate lo que ha encontrado", comenta el organizador de "8.8". Tras la aparición del cine, la televisión y los ordenadores, ahora es el turno de la llamada "cuarta pantalla": los teléfonos inteligentes.

"Estamos todo el día conectados y manejamos la misma información que en un computador, pero en el ordenador tenemos un montón de controles. En este tipo de pantallas la misma información sin protección. Hay mucha vulnerabilidad", advierte Bergel. "Muchas de las fallas de internet proceden de las personas", explica Spychiger.

"Somos el punto débil. Hay que crear hábitos. No prestas el cepillo de dientes porque es personal, sin embargo sí prestas la contraseña que también es personal", precisa. Los problemas ocasionados por las redes sociales con la publicación de datos personales son de fácil solución. Igual que tener una contraseña segura, advierten.

Spychiger y Bergel coinciden en que es un tema generacional y de educación. "Seguramente nuestros nietos estén concienciados", asevera el primero. "Uno debe involucrarle a su hijo el hábito de las contraseñas, la computación de manera segura", subraya el segundo.