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Satélite que Brasil lanzará en 2016 reducirá vulnerabilidad al espionaje

Rousseff se dirigió al país / AFP

Rousseff se dirigió al país / AFP

El interés del gobierno brasileño en contar con un sistema propio de comunicación por satélite creció en los últimos días tras las denuncias de que la NSA espió las comunicaciones telefónicas y electrónicas de la presidenta Rousseff y sus principales asesores

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El Satélite Geoestacionario de Defensa y Comunicaciones Estratégicas (SGDC) que Brasil lanzará en 2016 para sus comunicaciones militares y para universalizar el acceso a internet reducirá la vulnerabilidad de las comunicaciones brasileñas al espionaje, según uno de los responsables del proyecto.

"El sistema que estamos montando para el Ministerio de Defensa cuenta con estándares militares de seguridad", dijo hoy a Efe el ingeniero Nelson Salgado, presidente de Visiona, la empresa que se adjudicó la licitación del Gobierno para desarrollar el proyecto del que será primer satélite geoestacionario propio de Brasil.

Salgado, uno de los principales expositores este jueves en el XIII Congreso Latinoamericano de Satélites en Río de Janeiro, explicó que el Ministerio de Defensa está aprovechando la experiencia que ya tiene en criptografía y seguridad en el tráfico de datos para montar el sistema con el que operará los canales exclusivos que tendrá a su disposición en el nuevo satélite.

El interés del gobierno brasileño en contar con un sistema propio de comunicación por satélite creció en los últimos días tras las denuncias según las cuales la agencia estadounidense de seguridad NSA espió las comunicaciones telefónicas y electrónicas de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y de sus principales asesores.

Los documentos que revelan esas supuestas operaciones fueron divulgados el domingo por el canal de televisión Globo y tienen como base archivos que el periodista Glenn Greenwald, columnista del diario The Guardian y residente en Río de Janeiro, obtuvo directamente de Edward Snowden, ex analista de la NSA y la CIA.

Brasil reaccionó con indignación a las revelaciones, convocó al embajador de EE UU en el país, Thomas Shannon, exigió explicaciones "rápidas y por escrito" al Gobierno de Barack Obama, y puso en duda la visita oficial a Washington que Rousseff tiene prevista para el 23 de octubre próximo.

Salgado admitió que, al menos en sus aplicaciones militares, el sigilo de las comunicaciones del satélite estará garantizado.

El presidente de la telefónica estatal Telebras, Caio Bonilha, dijo el miércoles que la intención del Gobierno es proteger las redes por las que pasan informaciones estratégicas.

"Vamos a trabajar con algoritmos y criptografía propios para que todos los datos sensibles que pasen por nuestro satélite sean inviolables", afirmó el presidente de Telebras, que será operadora del SGDC.

El Ministerio de Defensa de Brasil usa actualmente para sus comunicaciones por satélite los servicios de Star One, una subsidiaria de la brasileña Embratel, que es controlada por la multinacional América Móvil del millonario mexicano Carlos Slim.

Brasil contaba con satélite propio para sus comunicaciones militares hasta 1997, cuando la entonces estatal Embratel fue privatizada.

"Eso es incómodo para los militares. Genera un problema de seguridad en determinadas situaciones críticas", según Bonilha.

Para volver a tener control directo sobre sus comunicaciones estratégicas y garantizar el acceso a internet por banda ancha en todo el país, el gobierno brasileño inició hace dos años un proyecto para lanzar y operar su propio satélite geoestacionario.

La misión fue encomendada a la empresa Visiona Tecnología Espacial, un consorcio integrado por Telebras (49 %) y por el fabricante aeronáutico Embraer (51 %).

Y Visiona anunció el mes pasado que escogió al grupo europeo Thales Alenia Space para fabricar el aparato y a Arianespace para mandarlo al espacio.

El Gobierno planeaba lanzar su satélite en 2014 para atender parte de la demanda generada por el Mundial de fútbol que el país organizará ese año, pero ha tenido que postergarlo.

"La previsión más realista es que podremos estar operativos en unos 36 meses, es decir a mediados de 2016", según las declaraciones de Salgado a Efe.