• Caracas (Venezuela)

Tecnología

Al instante

Rafael Grossmann, un cirujano con Google Glass

Rafael Grossmann es el primer médico en utilizar unos Google Glass durante una intervención quirúrgica / Archivo

Rafael Grossmann es el primer médico en utilizar unos Google Glass durante una intervención quirúrgica / Archivo

De la incomunicación en la que hizo la rural en Amazonas, el médico pasó a tener su propia aplicación para videoconsultas. Es asesor de compañías tecnológicas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Para un verdadero “millenial” es complicado encontrarse a cincuentones que superen su habilidad innata para manejar celulares, aplicaciones y nuevas herramientas. Reconocer que eso sucede es aún más cuesta arriba. Pero desde Venezuela es difícil equiparar el nivel tecnológico de Rafael Grossmann, el primer médico en utilizar unos Google Glass durante una intervención quirúrgica. Prefiere videollamadas por Skype que la conexión de Cantv sabotea. El cirujano venezolano, con quién finalmente pudo establecerse contacto por teléfono, reside en Ann Harbor, Michigan, en Estados Unidos, desde donde busca cómo integrar las nuevas invenciones al campo de la medicina.

Hoy es un consultor médico tecnológico a quien múltiples compañías le envían sus aplicaciones y aparatos más recientes para que los pruebe y les dé un comentario, pero irónicamente realizó su entrenamiento rural en el estado Amazonas, donde no tenía teléfono y era imposible comunicarse con hospitales cercanos. De la Universidad Central de Venezuela, el médico de 50 años de edad, salió directo a Estados Unidos para especializarse como cirujano. Allí ha residido desde entonces y trabaja en el Eastern Maine Medical Center.
“Cuando llegué a EE UU había que desarrollar la telemedicina. En Main, el estado en el que estoy, las distancias son muy grandes. Empezamos a abrir más y más satélites de telemedicina, pero los equipos en ese momento eran muy costosos y difíciles de mantener”, cuenta Grossmann. En 2010, cuando salió el iPhone 4 que incluyó la aplicación de videollamadas Facetime, el cirujano pensó en usarla para hacer consultas agudas de trauma (accidentes de tránsito, caídas, heridas).

“Así empezó mi carrera como comunicador. Los celulares son dispositivos baratos, cómodos y que no necesitan mantenimiento. Un médico que no supiera que hacer con ese trauma, se conectaba con nosotros por video y audio, y preveníamos errores”.

La fama. El apellido Grossmann se multiplicó exponencialmente en la red cuando en 2013, luego de asistir a la presentación de los Google Glass de la boca del propio inventor Babak Parviz, usó el aparato durante una operación gástrica para darles a sus alumnos una visión privilegiada que con el modo de asistencia convencional no habrían obtenido.

“Podían preguntarme cosas en vivo. En vez de estar todos en una sala de operación, tratando de inclinarse detrás de mi espalda, vieron toda la operación desde mis propios ojos”. Normalmente en un quirófano pueden entrar uno o dos estudiantes. “De esta manera, puedes tener 2 o 200.000 personas viéndote”, señala.
Sin embargo, las leyes estadounidenses que protegen la confidencialidad del paciente han impedido que se repita la experiencia. “Es complicado conseguir redes que sean completamente seguras. Hay muchas otras situaciones médicas en las que se pueden utilizar los lentes. Son una computadora en tu cara. Podrías tener la historia médica electrónica en tu ojo, y así no tienes que perder la conexión con el paciente viendo una computadora de escritorio. Los Google Glass fueron el primer espacio de una nueva plataforma comunicacional”.

Probando lo nuevo. Grossman ha experimentado varios prototipos que podrían revolucionar la medicina. La banda de control de gestos Myo, por ejemplo, es una pulsera que se pone en el antebrazo y lee las formas eléctricas producidas por los músculos, las interpreta como si fueran un electromiograma. “Otra herramienta llamada TedCas permite manipular imágenes digitales sin tocarlas, con gestos. Eso es magnífico para una operación en la que tienes que ver radiografías pero no puedes tocarlas porque tienes que estar completamente estéril”.

También probó un estetoscopio electrónico con el que puede escuchar sonidos corporales y traducirlos a una gráfica. “Eso te permite analizar el sonido de forma más objetiva, grabarlo, compartir la información, compararla en el tiempo”.

Grossman apuesta por la tecnología para paliar el déficit de médicos que hay en el mundo y que va a seguir aumentando al ritmo del crecimiento poblacional. “Hay herramientas que te permitirán aprovechar el tiempo con el paciente, que puede que no sea más, pero sí mejor, más humano y más directo. Si la tecnología se enfoca en las cosas objetivas, nosotros podemos ser más humanos”.

Recuadro 

Conectividad para Venezuela

Las redes sociales son el medio que mantienen a Rafael Grossman conectado a Venezuela. “La tecnología en Venezuela es precaria, pero creo que hay mucho potencial, porque hay la necesidad de casi cualquier cosa”.

Cree que el país debe comenzar por desarrollar la infraestructura de conectividad para aumentar el acceso a Internet y la banda de conexión de los celulares. “Aún no es suficiente como para hacer teleconsultas. Una vez que eso exista, las posibilidades serán ilimitadas”.

Grossmann conoce del programa venezolano SOS Telemedicina, de la Universidad Central de Venezuela, y ha participado en videoconferencias. “Con las condiciones que tienen, están haciendo mucho”.

Él mismo tiene una aplicación de telemedicina móvil llamada Curely, que permite conectar a cualquier paciente con cientos de médicos en decenas de idiomas para hacer consultas.