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Mega atrae más de 1 millón de usuarios en su primera semana

Kim Dotcom / Reuters

Kim Dotcom / Reuters

Kim Dotcom es más cauteloso a un año del allanamiento y cierre de Megaupload, el mayor centro de intercambio de archivos

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Kim Schmitz cambió su nombre a Kim Dotcom cuando ya era el hombre más buscado del ciberespacio. No para ocultarse, sino como algo simbólico que se asociaba con su prominencia en Internet y que, de paso, hacía coincidir su nombre con el de su sitio personal, Kim.com.

Dotcom administraba el portal de intercambio de archivos más grande del mundo: Megaupload. Este sitio web, que se inició como un lugar de almacenamiento personal, originalmente fue concebido como un almacén en la nube para aquellos archivos que eran muy grandes para ser enviados por e-mail.

El problema, desde el punto de vista de muchas corporaciones generadoras de contenido, era que Megaupload se empleaba también como lugar de intercambio libre de música, video, películas, libros y todo tipo de documentos. Esto puso a Dotcom en la mira de las grandes disqueras y estudios de Hollywood y del departamento de justicia de Estados Unidos.

En su momento de mayor auge Megaupload contenía 50 petabytes (50 millones de gigabytes) en archivos y era visitado por 50 millones de usuarios al día, lo que representaba 4% de todo el tráfico de Internet.

Lejos del brazo de la ley norteamericana, en Nueva Zelandia Dotcom llevaba una vida a todo dar. Su mansión al norte de Auckland, sus yates y autos costosos eran signos de un estilo de vida despreocupado, pero al mismo tiempo mantenía un discurso sobre la necesaria libertad en Internet y legalmente, decía, no tenía nada que temer, pues los usuarios podían compartir su información personal.

Anualmente, Megaupload generaba 25 millones de dólares por la publicidad colocada en el portal y unos 150 millones adicionales, según el DOJ estadounidense, por los “servicios Premium” que permitían acelerar la velocidad de bajada de archivos.

Un acuerdo entre Estados Unidos y Nueva Zelandia permitió preparar el allanamiento a la mansión de Dotcom, que ocurrió el 20 de enero de 2012 y que fue ejecutado por fuerzas élite de la policía neozelandesa.

El objetivo de la operación Takedown era el “bunker” de Dotcom, una oficina con varios monitores y servidores desde donde se controlaban todas las operaciones de Megaupload. No había escritorios ni sillas de oficina, sólo una gran cama hecha a la medida, que era su sitio de trabajo habitual.

La revancha

El nuevo proyecto de Kim Dotcom se llama Mega y sus servidores están en Nueva Zelandia (mega.co.nz). Por la expectativa de su anunciado lanzamiento, divulgado en las redes sociales, se inscribieron unos 400.000 usuarios en sólo dos horas y a los dos días de operación había superado el millón de miembros.

“Una cosa tiene que quedar clara: esto no es algo contra el Gobierno de Estados Unidos o contra Hollywood”, dijo Dotcom a Reuters. “Legalmente, no hay nada en él que podría usarse para cerrarlo. Este sitio es tan legítimo y tiene el derecho de existir como Dropbox, Boxnet y otros competidores en este espacio”, señaló refiriéndose a otros populares servicios de almacenamiento en la nube.

Mega se presenta como un sitio de almacenamiento de archivos personales muy similar a Dropbox y a Google Drive. Una primera diferencia es el espacio gratuito que ofrece: 50 GB o 25 veces más que Droxbox y 10 veces lo que ofrece Google.

La segunda diferencia está en que todos los archivos que se suben a Mega se encriptan con una clave que se deriva del password suministrado por el usuario. Cuando se quiere compartir un archivo o una carpeta se envía al destinatario un enlace web que lleva incluida la clave para desencriptar el archivo.

En otras palabras, sin la clave es imposible conocer los contenidos almacenados o acceder a ellos y aquí viene la mejor defensa de Kit Dotcom contra posibles demandas de violación de derechos de autor, pues ni siquiera los administradores pueden saber lo que los usuarios están almacenando o intercambiando.

El acceso

Para acceder a los servicios gratuitos de Mega hay que entrar a mega.co.nz e inscribirse. Para ello se suministran tres datos: nombres, correo electrónico y contraseña. De la contraseña suministrada se genera una clave de encriptación que es almacenada en los servidores de Mega.

No hay previsiones por ahora para recuperar un password o contraseña olvidada. Para acceder a los archivos, recuperarlos o compartirlos hay que entrar al portal y por eso hay que prestar atención especial a la contraseña inicial.

Los archivos transferidos a Mega y las carpetas creadas se manejan en la sección “Administrador de archivos”. Cuando se desean compartir archivos individuales se puede enviar el enlace del archivo solamente, o el enlace del archivo con la clave de desencriptación incluida.

Para mayor cautela se pueden enviar aparte, por vías diferentes, el archivo y la clave, de modo que el receptor pueda recibir la información en su forma original.

Para ir más allá de los 50 GB gratuitos hay tres planes: Pro I, Pro II y Pro III, con 500 GB, 4 terabytes y 8 terabytes de espacio disponible respectivamente. Los precios respectivos son 10 euros, 20 euros y 30 euros mensuales.

Consideraciones legales

Ira Rothken, abogada de Kim Schmitz (Kim Dotcom), afirmó que el lanzamiento del nuevo sitio Mega cumplía con los términos de las condiciones de la fianza de Dotcom.

La Fiscalía de Estados Unidos, sin embargo, argumenta que, en un comunicado sobre el procedimiento de fianza el año pasado, Dotcom dijo que
no tenía intención de comenzar más negocios en Internet hasta que se resolviera el asunto de su extradición.