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Desarrollan sistema que permite controlar una silla de ruedas con la lengua

La tecnología está pensada para personas paralizadas del cuello hacia abajo. Requiere una perforación en la lengua para instalar una barra que capta sus movimientos

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Un aparato experimental permite que personas paralizadas del cuello para abajo controlen sillas de ruedas usando su lengua. La clave es un sistema inalámbrico: Los usuarios se someten a una perforación en la lengua para instalar una barra magnética que actúa como un joystick, lo que les permite más movilidad e independencia.

Investigadores reportaron que 11 personas paralizadas del cuello para abajo aprendieron a usar el aparato para conducir sus sillas de ruedas por una pista de obstáculos llena de curvas, y también para operar un computador.

"Es realmente poderoso, porque es muy intuitivo ", dijo Jason DiSanto, de 39 años, uno de los primeros pacientes con lesiones de la médula espinal en probar el sistema. "La primera vez que lo usé, le gente pensó que lo había estado haciendo por años".

El equipo de investigadores en Atlanta y Chicago puso a prueba el sistema, llamado Tongue Drive System, a la par de la tecnología más probada y extendida, aquella en la que usuarios operan la silla de ruedas soplando en una bombilla. Con su lengua, los pacientes operaron las sillas de ruedas más rápidamente y con la misma precisión, y como promedio fueron tres veces mejores en pruebas similares a juegos de video, dijo Maysam Ghovanloo, director del laboratorio de biónica de la Universidad Georgia Tech.

El estudio, reportado en la revista Science Translational Medicine, es un paso inicial que permitió el uso del aparato solamente dentro del laboratorio. Antes de poder poner el sistema a la venta se requerirán estudios más amplios en condiciones reales. Y la perforación en la lengua pudiera ser algo que algunos pacientes no acepten.

Pero el trabajo ha atraído la atención de especialistas que dicen que existe una gran necesidad de más tecnologías de asistencia para las personas severamente discapacitadas. "Para personas que tienen una capacidad limitada para controlar sillas de ruedas, no hay muchas opciones", dijo el doctor Brad Dicianno, especialista de rehabilitación en el Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, que no participó en el estudio. "Este control con lengua es muy prometedor".

El sistema funciona así: un sensor con forma de auriculares que se coloca en la cabeza detecta la posición de la lengua cuando el usuario mueve la barra magnética. Por ejemplo, tocas un punto en los dientes inferiores derechos para girar a la derecha. El sensor en la cabeza transmite inalámbricamente la información a un teléfono celular que lleva el usuario. Un programa en el teléfono entonces envía el comando a la silla de ruedas o al computador.

¿Por qué la lengua? "Es discreto, fácil de usar y flexible", dijo Ghovanloo, un ingeniero biomédico que creó el sistema y creó la compañía que está trabajando con Georgia Tech para comercializarlo.

La mayoría de las personas con lesiones de la médula espinal –o  enfermedades neurológicas que paralizan– pueden mover la lengua. Eso no requiere una concentración especial. La lengua es incansable. Y el área que la corteza motora del cerebro dedica a la lengua y la boca es tan significativa como la de los dedos y manos, ofreciendo complejidad de movimientos, dijo Ghovanloo, que encabezó un equipo formado por estudiosos del Shepherd Center para lesiones de la médula, el Instituto de Rehabilitación de Chicago y la Universidad Northwestern.

DiSanto, un ingeniero eléctrico que quedó paralizado en un accidente en el 2009, dijo que el sistema es menos molesto que la bombilla que usa normalmente. Lo que es más importante, dice, la lengua le da más control, permitiéndole, por ejemplo, desplazarse diagonalmente.

Ghovanloo planea añadir funciones a la aplicación en el celular para permitir a los usuarios encender el televisor o las luces con la lengua. Ha hecho además el sistema más discreto, colocando los sensores en frenillos para los dientes, en lugar de en la cabeza.