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Tres versiones manejó el oficialismo sobre el asesinato del diputado Serra

El presidente apareció para participar en las exequias del parlamentario fallecido anoche | Captura VTV

El presidente Maduro participó en las exequias del parlamentario fallecido | Captura VTV

Hasta ayer había cuatro detenidos: el jefe de seguridad del diputado, el oficial de Policaracas Edwin Torres, otros dos policías de ese cuerpo y el civil Carlos García 

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Tres grandes versiones, algunas de ellas contradictorias, se han tejido en el oficialismo sobre los supuestos responsables del asesinato del diputado Robert Serra. Esta semana el presidente Nicolás Maduro divulgó videos de la investigación en los que se muestra a seis hombres entrando y saliendo de la casa del parlamentario y señaló a los seis responsables que habrían actuado dirigidos por el Colombia, supuesto paramilitar colombiano contratado para matar a Serra y que habría entrado en contacto con el escolta de diputado tres meses atrás con el fin de preparar el terreno.

Las especulaciones corrieron la misma noche del crimen, cuando el cadáver del parlamentario de 27 años de edad fue hallado en la planta superior de una vivienda en La Pastora, que usaba como residencia y oficina, y el de su asistente, la educadora María Herrera, cerca de la cocina.

La noticia la confirmó el ministro de Relaciones Interiores, Miguel Rodríguez Torres, quien aseguró que Herrera era la esposa de Serra. Sus familiares han negado la relación, aunque el gobierno sigue llamándola “compañera” del diputado.

Desde las primeras horas también empezaron las acusaciones. La periodista Mari Pili Hernández comenzó a tejer la versión que culpa al “fascismo”. Para ese momento el cadáver de Serra no había sido levantado.

Al día siguiente, mientras agentes de la División contra Homicidios del Cicpc, el Sebin y Contrainteligencia Militar continuaban las pesquisas en el sitio del suceso y sus alrededores, la segunda vicepresidente de la Asamblea Nacional, Blanca Eekout, culpó a la “burguesía cobarde”.

El ex presidente colombiano Ernesto Samper se permitió intervenir en el debate al advertir que la muerte pudo ser producto de una “infiltración paramilitar”. Fidel Castro opinó que el crimen obedecía a una “práctica yanki”.

Las especulaciones se orientaron hacia el lado colombiano, y así apareció un alias Colombia, con quien el escolta de Serra, el primer detenido del caso, habría cometido el crimen. El 9 de octubre la entonces jefe de gobierno del Distrito Capital, Jackeline Faría, lamentaba las acciones de “un imperio disfrazado de país vecino”, en referencia a grupos colombianos que en su criterio pudieron ejecutar el homicidio.

El gobernador de Táchira, José Vielma Mora, enlazó la versión a los planes atribuidos al líder estudiantil Lorent Saleh. El diputado Freddy Bernal acusó al parlamentario Carlos Berrizbeitia en conexión con el caso. Poco después Darío Vivas metió en el mismo grupo al ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez.


La versión de Maduro. Los videos que presentó el presidente esta semana violando el Código Penal, que obliga a la reserva de la investigación, no evidencian las tesis presentadas en las primeras semanas. Señaló que el crimen se pagó desde Colombia y estuvo dirigido por un hombre de esa nacionalidad y de apellidos Padilla Leiva, alias Colombia, que habría convencido al jefe de seguridad de Serra, el policaracas Edwin Torres, de participar en el crimen y facilitar la entrada a la casa donde lo asesinaron con un punzón, al igual que a Herrera.

En las explicaciones que dio el presidente no hay una vinculación directa del crimen con todos a los que han señalado por el caso. Los 6 participantes mencionados por Maduro son Edwin Torres, Padilla Leiva, el Eme, Fariñas Palomino, Danny Salinas Quevedo y Johnny José Padilla, sin mayores datos sobre su vinculación. Los 6 hombres estuvieron 10 minutos en la casa y allí mataron a Serra y a Herrera, y cargaron con las cámaras, de acuerdo con la versión de Maduro.

“El que dirige todo el plan y que recibió mucho dinero es Padilla Leiva, alias el Colombia, que es el jefe de una organización paramilitar que consigue el dinero, convence y contacta al jefe de escoltas de Serra. Este delincuente es quien dirige, acciona y coloca fecha al asesinato. El Colombia recibió mucho dinero de otro colombiano, que es el que los está conduciendo. Sabemos quiénes pagaron por ese crimen. Esa parte de la investigación es muy delicada”, advirtió Maduro en rueda de prensa.

Horas después de la difusión de los videos que captaron las cámaras de la vivienda de Serra, el ministro Miguel Rodríguez Torres afirmó que por el crimen pagaron 250.000 dólares y que este se ordenó luego de la detención en septiembre de Lorent Saleh, quien supuestamente impulsó  el apoyo del ex presidente colombiano Álvaro Uribe en planes terroristas que incluían el asesinato de al menos 20 personas. “Preso Lorent Saleh, nos enteramos que empiezan a eliminar a los 20 líderes. Vienen de Colombia con esa cantidad de dinero, que no la tiene cualquiera, y matan a nuestro compañero Robert Serra”, señaló.

El viernes en la noche Maduro duplicó el monto pagado por el crimen. Según el presidente, el Colombia habría recibido días antes 500.000 dólares para la operación.

   

Hablando a chavistas

El psicólogo Axel Capriles afirmó que las declaraciones de los líderes oficialistas sobre el caso fueron encaminadas principalmente a quienes simpatizan con el chavismo.

“Había una urgencia de canalizar toda la violencia y la frustración que produjo ese crimen hacia objetivos enemigos. Que la violencia y la rabia tengan salida”, explicó.

El analista considera que los líderes oficialistas acudieron a todos los estereotipos forjados durante los últimos años, aunque en su criterio esta vez fueron más dispersos.

“Este acontecimiento los tomó tan por sorpresa que no hubo unanimidad. Dieron versiones confusas tomadas muy a la ligera como respuesta a un guión aprendido de memoria. Para ellos los responsables siempre están allá, del otro lado”, dijo.

La psicóloga social Yorelis Acosta, especialista en análisis del discurso, indicó que en este caso el oficialismo ha aprovechado el vacío de información para tratar de imponer su visión. El problema, indicó, es que en el público hay una desconfianza creciente. Dijo que luego de una primera etapa de afirmaciones emotivas (“intestinales”) intentaron elaborar una explicación de los hechos sin contar con mayor basamento.

“Siempre hablan en términos de nosotros los buenos, ellos los malos. Por tanto, Serra pasa a ser un mártir”, señaló.