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13 de las 15 urbes más violentas se mantuvieron sin cambios

Expertos coinciden en que existe preocupación por la inseguridad, pero los ciudadanos no pasan factura a los políticos | Foto Antonio Rodríguez

Expertos coinciden en que existe preocupación por la inseguridad, pero los ciudadanos no pasan factura a los políticos | Foto Antonio Rodríguez

“La gente atribuye el delito al malandro y no a la ausencia de protección por parte del Estado”, afirmó el sociólogo Roberto Briceño

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Una de las primeras conclusiones que se puede sacar de las elecciones de alcaldes del domingo es que el problema de la criminalidad en el país tiene escasa influencia sobre las preferencias del voto.

Los escrutinios divulgados por el Consejo Nacional Electoral hasta ayer al mediodía indican que no hubo cambios políticos significativos en trece de los quince municipios más violentos del país. Esto llama la atención toda vez que la criminalidad es la mayor preocupación de los venezolanos de todas las clases sociales y preferencias políticas.

La lista de las municipalidades con más violencia criminal fue divulgada por el sociólogo José Luis Fernández en un evento celebrado la semana pasada en la Universidad Católica Andrés Bello. Para elaborarlo se basó en el último anuario de mortalidad del Ministerio para la Salud.

Los cálculos de Fernández indican que el municipio más violento por su tasa de homicidios es Mariño, en el estado Nueva Esparta. Allí fue ratificado el actual gobernante Alfredo Díaz, opositor al gobierno central. El segundo municipio con la mayor proporción de homicidios por habitante es Tomás Lander, en los Valles del Tuy, donde fue reelegido el alcalde Julio Marcano del PSUV.

En el registro de las municipalidades más violentas de Venezuela hubo reemplazos de alcalde y de partido de gobierno, en Valencia y en Juan Germán Roscio (San Juan de los Morros).

La capital carabobeña figura de sexta en esta clasificación, pero el cambio de gobernante no fue por decisión popular sino por la detención en una pesquisa sobre supuesta corrupción contra Edgardo Parra (PSUV). En San Juan de los Morros, quinto en cuanto a la tasa de homicidios, Franco Gerratana, alcalde anterior,  ganó como opositor, pero durante su ejercicio se convirtió en oficialista. Luego se lanzó con Podemos y hasta el momento ha perdido la contienda ante el pesuvista Gustavo Méndez.


Nacional versus local. El criminólogo Andrés Antillano dijo que el asunto de la inseguridad suele ser más importante en la política local que en el plano nacional. Recordó que Chávez prestó escasa atención al tema y eso no lo afectó en cuanto a las preferencias del electorado.

Observa que el resultado no siempre es igual. En el caso del actual presidente Nicolás Maduro hubo un interés desde el primer momento por asumir el problema de la inseguridad, y ha tenido una constante disminución electoral.

Antillano es docente en la Universidad Central de Venezuela e integró la desaparecida Comisión Nacional para la Reforma Policial. Dijo que la criminalidad en el país es un problema que afecta mayormente a zonas donde ocurren rápidos procesos de urbanización. La más notable es los Valles del Tuy, pero indicó que eso no se traduce necesariamente en cambios políticos.

Dijo que los electores en estados como Táchira y Sucre, donde la delincuencia estuvo en auge en varios momentos, se comportaron en forma distinta durante los procesos electorales.

Insistió en que no existe una relación lineal entre la criminalidad y la decisión de los electores.

El director del Observatorio Venezolano de la Violencia, Roberto Briceño León, explicó que la ciudadanía en todo el país todavía no responsabiliza a sus gobernantes, nacionales regionales o locales, por el incremento de la criminalidad.

“La gente atribuye el delito al malandro y no a la ausencia de protección por parte del Estado” afirmó.

Recordó que en Venezuela cuando se aproximan elecciones de cualquier tipo, el Ejecutivo anuncia planes que en su criterio son más propagandísticos que de seguridad. Al final, los resultados de estos despliegues son nulos.

El reconocimiento de la delincuencia como problema no hace que los ciudadanos busquen un cambio, según Briceño. Al carecer de una propuesta convincente de solución, los electores entran en la desesperanza.

“El miedo inmoviliza y en esta situación las únicas soluciones son de fuerza. La sociedad venezolana se ha retraído del ejercicio de sus derechos”, advirtió.

Añadió que a pesar de la importancia del problema de la inseguridad, los políticos venezolanos de todas las tendencias no han iniciado un debate consistente sobre la materia.

En el caso de los académicos insistió en la necesidad de que contribuyan a diagnosticar el problema, aunque en los niveles de decisión gubernamental sus criterios tengan escasa influencia. “La preocupación por la inseguridad está en todos los sectores. Ante ella la gente siente desamparo. Si la ciudadanía no pasa factura a los políticos, no exige sus derechos, el cambio se hará más difícil”, puntualizó.



La Cifra

11 de las 15 localidades más violentas del país fueron gobernadas por alcaldes del PSUV en el período que finaliza. La correlación se mantendrá