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"Todos quieren verlos, avancen, por favor"

Dos filas fueron habilitadas para que la gente pudiera ingresar al parlamento a despedirse de Robert Serra

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Para Columba Acevedo, de 78 años de edad, resulta difícil hablar del diputado Robert Serra sin llorar. En las afueras de la Asamblea Nacional, mientras hacía la cola para ingresar a capilla ardiente en el Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo recordó al parlamentario asesinado el miércoles por la noche en su residencia.

“¿Qué no se podía admirar de él?, como Robert no habrá otro. Era excelente persona. Su lealtad y educación lo distinguían de otros políticos jóvenes. Nunca le vi un defecto y tenía mucha soltura al hablar. A él lo mataron por envidia. Tenía un futuro prometedor”, dice entre lágrimas.

Transitar ayer por los alrededores de la Asamblea Nacional era casi imposible. En la zona fueron habilitadas dos colas: una para personas de la tercera edad y con discapacidad y la segunda para el resto de los ciudadanos quienes en promedio esperaron casi dos horas y media para ingresar al parlamento.

Las filas fueron custodiadas por funcionarios de la GNB, PNB y Policaracas. El rostro de Serra pasó a formar parte de los souvenirs revolucionarios. Los buhoneros vendían cintas y franelas del diputado. En el patio central del Capitolio se acumulaban coronas y ramos de flores. 

Para ingresar a la Asamblea, las personas debían pasar por un detector de metales, apagar celulares y mostrar sus pertenencias. Casi la misma rutina que se cumplió durante los funerales, multitudinarios y extendidos, del presidente Hugo Chávez. 

Tanto Serra como su asistente María Herrera fueron velados uno al lado del otro con el ataúd abierto. Una vez que los ciudadanos ingresaban al salón, funcionarios de la Guardia Nacional les indicaban que debían pasar rápido para darle oportunidad a quienes esperaban afuera.

Quienes asistieron al funeral tuvieron la oportunidad de verlos en un lapso de unos 15 segundos, mientras que un funcionario de la GNB decía: "Todos quieren verlos, avancen, por favor".

El primer féretro que se apreciaba era el del diputado Robert Serra, quien fue velado con una camisa roja manga corta. Sobre el ataúd colocaron rosas rojas y azules, y en la tapa del féretro destaca una foto de él con Chávez. 

María Herrera fue velada con una camisa blanca manga corta en la que tenía bordado su nombre y apellido con letras azules oscuras y su adscripción: "Equipo parlamentario diputado Robert Serra".

A las 3:20 pm una multitud acompañó la salida de los féretros desde la Asamblea Nacional hasta el Cementerio General del Sur, donde llegaron casi tres horas después y fueron recibidos por el presidente Nicolás Maduro, que ayudó a cargarlos.