• Caracas (Venezuela)

Sucesos

Al instante

El preso desaparecido de la PGV

La PGV fue construida durante la presidencia de Marcos Pérez Jiménez | William Dumont

La PGV fue construida durante la presidencia de Marcos Pérez Jiménez | William Dumont

Hace cinco años los familiares de Francisco Guerrero Lárez recibieron una llamada en la que les informaron que había sido asesinado y enterrado en el penal. Nunca han podido confirmar la muerte. La OVP denunciará el caso en instancias internacionales

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Desde 2010, cada 7 de septiembre, los Guerrero Lárez asisten al funeral del mayor de la familia, Francisco Dionel, aunque su cadáver aún no ha sido localizado. Su padre tiene la certeza de que su hijo está muerto. Ayer repitieron el duelo. Un día después de la última visita que le hizo, el sábado 6 de septiembre de 2009, Francisco Dionel Guerrero Lárez, que ahora tendría 41 años de edad, desapareció de la Penitenciaría General de Venezuela, en San Juan de Los Morros.

Desde la conserjería de un edificio en Caracas de la que está encargado, Francisco Guerrero habla en pasado de su hijo mayor. No puede ocultar el dolor que lo embarga cuando narra la vida de Francisco Dionel, que era vendedor informal en La Hoyada. Con el producto de ese trabajo mantenía a dos hijos y esposa.

Guerrero Lárez fue sentenciado por un juzgado de Juicio de Caracas a 13 años de prisión por un robo cometido junto con otro hombre en la estación Petare del Metro de Caracas. Despojaron a la víctima de un reloj y de 337 bolívares. Antes de ser trasladado a la PGV, donde estuvo 8 meses, pasó por el retén de La Planta y el penal de Tocorón, en Aragua. Al cumplir los 3 años y medio de la condena su papá había comenzado a hacer las diligencias para que obtuviera un beneficio procesal.

Cada sábado Guerrero visitaba a su hijo para llevarle comida preparada y víveres, además le entregaba unos 200 bolívares para pagar la "causa", el monto que deben cancelar semanalmente los presos al líder del penal. El sábado 6 de septiembre de 2009, la última vez que lo vio, no notó nada extraño en su hijo y él tampoco le dijo que tuviera problemas con algún recluso.

La orden de un pran. El lunes después de esa última visita una llamada telefónica anónima sembró la angustia en la familia Guerrero Lárez, que aún no logra disipar. A un hermano de Francisco Dionel le informaron que lo habían matado y enterrado en la PGV.

De inmediato, el padre se trasladó al penal para pedir que le entregaran el cadáver de su hijo, pero un oficial de la GNB y el director de la cárcel respondieron que el preso "se había fugado".

La PGV, construida por Marcos Pérez Jiménez, tiene medidas de seguridad extremas que impiden la evasión. Una cerca perimetral electrificada que rodea el penal y garitas con funcionarios la GNB resguardan la instalación. Los pocos presos que han logrado fugarse de esa cárcel, una de las más violentas del país, lo han hecho por la puerta. Así ocurrió en 1985 cuando Luis Posada Carriles, detenido por la voladura del avión DC 8 de Cubana de Aviación, salió de la PGV en un Ford Granada, conducido por Samuel Méndez Lozada, jefe de la Sala de Castigo de esa prisión.

Por ello, Guerrero duda de la versión de la evasión y se pregunta por qué no han allanado la casa de la familia si las autoridades están convencidas de que su hijo se fugó. Para él, ningún evadido pasa cinco años sin contactar a su familia.

La certeza de que su hijo está muerto se la dan las versiones obtenidas de los presos. Supo que uno de los hombres que ofrece protección al pran de la PGV escuchó cuando Francisco Dionel habría criticado el constante aumento de la "causa".

Cuando recibió la información ordenó que se lo llevaran. La orden habría sido cumplida. Según testimonios, a Francisco Doniel lo llevaron arrastrado por el cuello. El preso estuvo retenido hasta que se fue la visita que pernocta en la PGV. De acuerdo con esa versión, el pran lo habría matado de un tiro en el corazón; otro preso lo habría descuartizado e introdujo los restos en bolsas negras para enterrarlo en la parte de atrás de la cárcel, cerca del campanario.

Inspección truncada. Francisco Guerrero pidió al Observatorio Venezolano de Prisiones apoyo para recuperar el cuerpo de su hijo. En la primera gestión lograron una medida provisional emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos que señalaba que el Estado está obligado a buscar al desaparecido, pero la orden no se cumplió. En segunda diligencia lograron un habeas corpus del Tribunal Segundo de Control de San Juan de los Morros para inspeccionar la PGV.

El procedimiento se hizo a medias, porque solo dispusieron dos obreros con pico y pala para excavar una extensa área en la que había que levantar el pavimento y no contaron con maquinaria para hacerlo. Además, otro elemento que entorpeció el trabajo de la comisión fue que los presos permanecieron en la parte alta del penal portando armas de fuego, lo que intimidó a los participantes en el acto ordenado por el juzgado.

Después se realizó una segunda visita al penal, pero solo lograron pasar hasta el comando de la GNB.

A cinco años de la desaparición no habido más avances en el caso, por lo tanto Humberto Prado, director del OVP, llevará la denuncia ante el sistema internacional para que obliguen al Estado a tomar acciones y que haga una averiguación más exhaustiva sobre el paradero de Francisco Dionel Guerrero, y además se garantice la vida de los privados de libertad en el país.