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Las personas deberían aprender a respetar a los que son diferentes

Aída Prado, madre de Ángelo Prado, quien fue quemado por ser homosexual, pide respeto para quienes son diferentes

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A Ángelo Alfredo Prado Perdomo, de 18 años de edad, casi le cuesta la vida el asumir abiertamente que su movimiento femenino al caminar no es una pose. Él es homosexual y fue víctima de la intolerancia de dos adolescentes y un hombre que lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego sólo por su condición sexual.

Lo atacaron el 31 de octubre frente al liceo 18 de Mayo, en el municipio Linares Alcántara, en Maracay. Una semana después, en el mismo estado, a Willymar Galíndez, una chica de 18 años de edad, le dieron tres tiros en la cabeza, cuando le reclamó a un hombre que dejara de cortejar a su novia que también agredieron. Ambas víctimas se recuperan en el Hospital Central de Maracay después de haber estado al borde de la muerte.

Prado Perdomo apenas puede moverse, tiene quemaduras en la espalda, glúteos, brazos y manos, mientras que Galíndez, aunque ya reaccionó, aún no se sabe las consecuencias de las lesiones que las balas le causaron en el cerebro.

“Yo sólo le pido a Dios que se haga justicia. No entiendo por qué le pasó eso a él. Espero que Ángelo pueda salir de esta situación. Hace apenas dos meses que me lo confesó, pero es mi hijo y yo lo quiero como es”, comentó Aída Prado, madre del joven quemado.

Ahora ella está en procura de que los responsables del hecho sean sancionados. Hasta los momentos sólo están detenidos los dos adolescentes implicados en el crimen, falta por aprehender al adulto que cooperó.

La realidad es que la legislación venezolana no incluye los crímenes de odio. Las personas que se convierten en víctimas por su condición homosexual no están amparadas bajo ninguna ley venezolana y, por ende, sus victimarios tampoco son sancionados de acuerdo con las razones por las que cometen el hecho. Así lo explicó el abogado penalista Juan Carlos Gutiérrez, en relación con ambos casos ocurridos recientemente en Aragua.

“Podría existir una imputación por homicidio calificado y un incremento de la penalidad por motivos innobles, por las circunstancias que agravan la situación. No sería futilidad porque no es una circunstancia insignificante, pero sería interesante revisar esa Ley contra la Discriminación Racial porque, aunque habla de grupos vulnerables, no incluye la discriminación por condición sexual”, explicó el jurista.

Víctima recurrente

El día que quemaron a Ángelo fue sólo un episodio más de una serie hechos discriminatorios que ha sufrido en su vida. “Él se retiró del liceo en el que estudiaba porque los muchachos lo molestaban mucho por su manera de ser. Después buscó trabajo en una panadería en el Centro Comercial Hiper Jumbo y lo botaron porque se puso un piercing y se pintó las uñas. Ahora quería retomar los estudios porque lo único que quiere es estudiar y superarse, pero le hicieron esa cosa tan horrible. Yo ya acepté a mi hijo como es y las personas deberían aprender a respetar a los que son diferentes”, dijo la madre Ángelo.

La abogada Tamara Adrián, defensora de los derechos de los grupos de gays, lesbiana, bisexuales y transexuales de Venezuela, y coordinadora de Diversidad e igualdad a través de la ley, señaló que este tipo de hechos son sólo una arista más del aumento de la criminalidad en el país. Advirtió que ahora son más públicos y notorios porque la comunidad GLBT se ha organizado poco a poco y se apoya en las redes sociales para reclamar sus derechos y denunciar los abusos en su contra.

“No podemos dejar de ver que todavía a la sociedad y las familias les cuesta asumir cuando tienen a un gay entre sus miembros, por lo que tratan de ocultar las agresiones que sufren y es por esa razón que tampoco hay una estadística confiable de la realidad. Si la familia y la propia víctima no se asumen como lo que son, las autoridades tampoco lo harán y estas agresiones quedan como una más de las que ocurren a cualquier persona”, advirtió la jurista.

Adrián indicó que tanto el bullyng escolar como la homofobia son conductas aprendidas en el hogar, que se replican cuando los niños, adolescentes y adultos entran en contacto con personas que no temen aceptar su condición de homosexual.

Casos foráneos

En Chile aprobaron la Ley Antidiscriminación, en mayo, como consecuencia del asesinato del joven homosexual Daniel Zamudio, de 25 años de edad, que fue atacado por un grupo de supuestos neonazis que lo golpearon durante varias horas y le pintaron una cruz esvástica en el pecho por su condición de gay.

Zamudio falleció en marzo y después de su muerte la sociedad chilena abrió las puertas al debate que culminó con la promulgación del texto legal que criminaliza los ataques por discriminación sexual y racial.

Después de la aprobación de la ley el presidente de Chile, Sebastián Piñera, aseguró que el logro fue un trabajo de siete años y que de ahora en adelante contarían con una herramienta para prevenir, sancionar y corregir de manera eficaz las formas de discriminación arbitraria.

Antes de su muerte, Zamudio ya había denunciado que había sido víctima de amenazas por parte de este grupo de supuestos neonazis cuando salía de discotecas de ambiente en la capital chilena. Más recientemente, en el sector San Pedro de Azogues, en la provincia de Cuenca, en Ecuador, fue asesinada a puñaladas Claudina Karina Torres Guevara, de 29 años de edad, una activista lesbiana.

Torres fue hallada dentro de su vivienda con dos puñaladas en el tórax y una por la espalda, y las autoridades ecuatorianas aseguraron que tras la detención de una persona se determinó que fue un crimen de odio y que procederían de acuerdo con lo que establece el Código Penal de ese país, que sí tiene tipificados este tipo de delitos.

Claudina Torres se había dedicado a defender los derechos de los grupos GLBT de la región, a través de su trabajo en el colectivo Cuenca Inclusiva.

Espacios de tolerancia

El sociólogo Leoncio Barrios aseguró que estas agresiones, como las que sufrieron Ángelo Prado y Willymar Galíndez, no pueden considerarse crímenes de odio en Venezuela porque generalmente estas personas son atacadas cuando responden a agresiones verbales que vienen de otras personas.

“Ese muchacho no fue que salió del liceo y lo estaban esperando para quemarlo por gay. Eso sí sería un crimen de odio, pero seguramente los victimarios le dijeron algo, él les respondió y una cosa llevó a la otra. Esas son las situaciones que se dan en Venezuela porque cada vez más los homosexuales se sienten más libres de ser quienes son y de expresarlo abiertamente. Como consecuencia tenemos que muchas personas se han vuelto cada vez más tolerantes”, dijo Barrios.

Agregó que quienes son transexuales o gays muy afeminados reducen sus vidas a un submundo donde sólo se reúnen con sus iguales, pero que además se pervierten porque socialmente no tienen espacios para desarrollarse profesionalmente en ámbitos distintos a las peluquerías, las casas de masajes o la prostitución.

“Cada vez vemos más chamos afeminados en liceos públicos y privados, o muchachas muy amachadas. Eso cada vez es más normal. ¿Que existe gente que no lo tolera?, es cierto, pero por lo general, aunque existe un rechazo, no es que los otros van por la vida queriendo matarlos.

Cuando se producen agresiones es porque estas personas reaccionan violentamente al sentirse agredidos”, dijo el sociólogo.

LaCifra

5 transexuales fueron asesinados durante el año 2010 en las zonas de tolerancia de la avenida Libertador, en Caracas, según los números más recientes que maneja Diverlex.

El Dato

La abogada Tamara Adrián dijo que Venezuela y Paraguay son los únicos países de la región que no tienen programas educativos contra la intolerancia, la discriminación sexual, ni políticas públicas para luchar contra la homofobia. Tampoco hay una ley que criminalice la violencia por orientación sexual.