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"Tuvo que ser una persona muy mala para hacerle eso"

Christopher Withe Carvajal, sobrino de Yolanda Carvajal, espera que se haga justicia por la muerte de su tía

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El 10 de agosto, Yolanda Carvajal Barrios, conocida entre sus seres queridos como Laly, hubiese cumplido 90 años de edad, pero el 14 de julio delincuentes la asesinaron dentro de su casa en la urbanización Prados del Este. Se cree que la razón fue un robo que terminó en homicidio.

Parientes, amigos y ex alumnos dieron el último adiós el miércoles en el cementerio de La Guairita. En su despedida, más que tristeza por su partida hubo gestos de resignación y satisfacción de que la víctima disfrutó hasta el último momento de su vida. "Es incalculable la cantidad de jóvenes que aprendieron el inglés con mi tía y que hoy agradecen todo el éxito que han tenido en sus carreras como profesionales gracias a sus enseñanzas.

Muchos están conmovidos con lo que pasó porque más que una profesora era muy querida por tantos muchachos", dijo Christopher Withe Carvajal, uno de los sobrinos de la víctima.

Carvajal dedicó los últimos 30 años de su vida a dar clases particulares después de haberse jubilado de la empresa Creole, hoy Petróleos de Venezuela.

Quienes asistieron al funeral y al sepelio lamentaron su muerte por la forma en la que fue asesinada. "En la vivienda no hubo violencia, pero tuvo que ser una persona muy mala para hacerle eso", dijo Withe Carvajal.

Las investigaciones están orientadas a indagar quiénes eran las personas que habitualmente contrataba la mujer para trabajos de mantenimiento de la quinta Caledonia, en la calle Los Turpiales de la urbanización Prados del Este, pues la hipótesis que ha cobrado más fuerza es que quien o quienes la mataron sabían que desde hace un mes Carvajal estaba sola en la vivienda y suponen que la asesinaron porque los reconoció cuando la sometieron.

"La teacher era una mujer que prácticamente vivía de lo que le pagaban por dar clases de inglés. ¿Qué tantas cosas de valor podía tener en su casa para que alguien quisiera robarla y matarla de esa manera? Es imperdonable lo que le hicieron.

Ojalá la policía atrape a quienes la mataron para que paguen", dijo una de sus alumnas que fue al funeral.

Su eterno compañero. Carvajal no tenía esposo ni hijos, pero sí mucha familia con la que constantemente mantenía comunicación. El día que la mataron había salido temprano con una sobrina a casa de otro familiar en su carro. Más tarde, regresó y planeó con una vecina ir a misa para conmemorar el primer mes de muerte de Jorge Quintero, un artista plástico que vivió alquilado en su casa durante más de 20 años y se había convertido en su más cercano compañero.

"Era una mujer muy activa, con una vida muy ocupada y muy dura, a pesar de la edad que tenía. Era autosufi ciente, al punto que ese día salió manejando su carro porque siempre fue muy independiente", comentó el sobrino.

Quintero murió el 14 de junio después de haber batallado durante muchos meses contra el cáncer. Mientras estuvo enfermo, sus familiares y amigos que habían tomado a Carvajal como uno más de ellos, constantemente iban a visitarlos.

"Laly era un personaje, un amor. Había tomado a Jorge (Quintero) como una madre. Es muy lamentable esa pérdida, y ojalá den con los responsables.

Ella compartió con nosotros el Día del Padre y recordamos tantos buenos momentos que sentimos mucho todo lo que le pasó", dijo Miguel Suárez, amigo de la familia.

La esperanza de sus parientes es que el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas esclarezcan el crimen rápidamente. "Han sido muy reservados con las informaciones, pero confiamos en que puedan atrapar a los culpables porque definitivamente la tía no merecía morir de esa manera", dijo Withe.