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"El mundo está de cabeza: los delincuentes persiguen a los policías"

Carlos Perez, padre de Carlos Yoneiker Perez Vilches, joven de 22 anos asesinado en el barrio Isaias Medina de Catia/Leonardo Guzmán

Carlos Perez, padre de Carlos Yoneiker Perez Vilches, joven de 22 anos asesinado en el barrio Isaias Medina de Catia/Leonardo Guzmán

El padre de Carlos Yoneiker Pérez exige que la muerte de su hijo no quede impune. Considera que el Gobierno debe inculcar el respeto hacia el prójimo

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El padre de Carlos Yoneiker Pérez Vílchez aseguró que su hijo ayudaba a su pareja a criar a sus dos hijos menores de edad LEONARDO GUZMÁN
En el barrio Isaías Medina Angarita, en Catia, la casa del ex policía metropolitano Carlos Pérez permanece en silencio desde que mataron al segundo de sus tres hijos el 15 de abril.

No se escucha música, la esposa sólo habla lo necesario y el menor ya no juega con los videojuegos. "Jamás pensé que con la educación y los valores que le inculqué a mi hijo lo podían matar así, como a un perro", exclamó el padre.

Ese día en la madrugada, Carlos Yoneiker Pérez Vílchez regresó a su casa luego de celebrar el triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales. Estaba estacionando la moto a pocos metros de su casa cuando un hombre, enchaquetado y con un brazalete tricolor en el brazo, se le acercó en una moto V-Strom y le disparó dos veces en la cabeza, dijo el ex policía, que recopiló esa versión de los vecinos.

Señaló que su hijo fue criado en un ambiente familiar en el que el estudio es la clave del éxito y el deporte una manera de alejar a los jóvenes de la delincuencia. Desde pequeño, Pérez Vílchez mostró interés por el baloncesto y la carrera policial, por lo que al salir del bachillerato en 2010, se alistó en el Ejército para cumplir con su servicio militar.

"Una vez descubrí que había faltado a clases porque estaba trabajando como empaquetador en un supermercado.

Le dije que no le iba a pagar más sus estudios para que se pusiera las pilas en el liceo y él comenzó a pagárselos. Siempre se preocupó por su futuro", dijo Pérez.

En enero iba a inscribirse en la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, pero su padre le hizo cambiar de parecer debido al alto número de policías asesinados.

"Yo presté servicio en la Policía Metropolitana por 26 años y lo llevaba con frecuencia a la Comandancia. Creo que sacó esa idea por seguir mi ejemplo, pero yo no quería que se metiera en la UNES porque aquí no hay mecanismos de seguridad para los policías. El mundo está de cabeza: los delincuentes persiguen a los funcionarios", indicó.

Pérez Vílchez obedeció a su padre, desistió de su plan y comenzó a urdir otro: ingresar a la Guardia Nacional. Mientras se preparaba para presentar el examen, el joven trabajaba como vigilante en un Farmatodo en Catia.

Responsabilidad de padre.

Desde hace dos años, Pérez Vílchez había comenzado una relación sentimental con Anguly Guerra Cáceres, madre de una niña de 8 años de edad y un varón de 2 años.

"Desde el principio asumió la responsabilidad de cuidar de los tres. Con su trabajo consiguió alquilar un apartamento cerca de nuestra casa para vivir con Anguly y estaba pendiente de llevar a los niños a la escuela. Él era su apoyo", dijo el padre.

Guerra Cáceres se vio desamparada por la muerte de Pérez Vílchez. Dejó su trabajo y se mudó a casa de sus suegros porque asegura que no podía dormir tranquila sin la presencia de su pareja.

"Tuvimos que explicarles a los niños que Carlos Yoneiker se fue al cielo con su abuela materna porque el menor preguntaba todos los días por él. Ahora estamos viendo cómo le quitamos la malcriadez que comenzó a tener después de la muerte de mi hijo", dijo Pérez.

Ayuda gubernamental. La Comisión Permanente de la Contraloría de la Asamblea Nacional instaló el 24 de este mes una comisión mixta que investigará los hechos violentos registrados el 15 de abril.

Por un contacto de la familia el caso de Pérez Vílchez estará entre las muertes ocurridas durante esa fecha, de acuerdo con su padre.

"Aunque queremos que se haga justicia y que se aclaren los hechos, eso no nos devolverá a mi hijo", manifestó Pérez.

Aseguró que los cuerpos policiales no se han encargado de aplicar planes efectivos para combatir la delincuencia.

Como funcionario policial dijo que unas de la maneras de reducir los índices de violencia en el país es inculcar a los jóvenes el respeto por el prójimo e incentivar la educación y el deporte.