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La militancia llega a edad temprana en los colectivos

Colectivos del 23 de Enero funcionan como microgobiernos | William Dumont

Pared del colectivo Radio 23 | William Dumont

Las filas de Fuerza Comunal 4-F y La Piedrita también están integradas por niños, muchos participan en los actividades de esos grupos

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Esta tropa no alcanza la pubertad. Viste uniforme escolar entre lunes y viernes, mientras el resto de los días opta por atuendo casual o, incluso, alguna prenda militar. Es la brigada juvenil del Colectivo Fuerza Comunal 4-F. Los militantes están concentrados en El Valle y Coche en Caracas, pero desde semanas atrás se trasladan con frecuencia a la antigua Comandancia General de la Policía Metropolitana, en Cotiza, para incorporarse a diferentes debates.

La líder del grupo es J. S. Empezó a militar en el colectivo antes de mudar los dientes de leche. Ahora, a los siete años de edad, cuenta como hazaña haber cantado en un acto celebrado en el Teatro Cristo Rey del 23 de Enero al presidente Nicolás Maduro: “¡Sí, yo lo hice! Sé muchas músicas, también la de Chávez”. 

La militancia comienza a temprana edad en algunos colectivos de la capital. Las filas del 4-F no son las únicas en estar integradas por niños. La Piedrita, cuya sede está en el 23 de Enero, es popular, entre otros polémicos casos, por haber expuesto a infantes con armamento en un acto celebrado en febrero de 2012. Hugo Chávez, entonces presidente de la República, llamó la atención al grupo: “¿Cómo es eso que sacaron a unos niños con unos fusiles? Yo mandé a investigar a fondo eso, estoy obligado a hacerlo porque las armas de guerra no pueden estar en manos de grupos de un barrio y menos en manos de los niños”.

Ocho meses después del escándalo, la brigada infantil de La Piedrita recibió el reconocimiento “Livia Gouverneur” otorgado por el Concejo Municipal de Libertador. Estaban vestidos con uniforme escolar y pañoletas, en los cuellos, identificadas con el colectivo. Fuerza Comunal 4-F y La Piedrita son apenas algunos de los colectivos integrados por niños.

Discurso peligroso. El colectivo en el que milita J. S., junto con otros cinco niños, suscribió un documento, divulgado el 5 de noviembre, en el que repudian ser incorporados al plan de desarme: “En caso de tener armas, las utilizaríamos en situaciones extremas, donde manifiestamente nos encontremos en riesgo, y que evidentemente pongan en peligro el proceso”.

No son simples palabras. Fuerza Comunal 4-F es aliado del colectivo 5 de Marzo, en cuya sede, ubicada en la comandancia general de la extinta PM, se halló un arsenal de armas en septiembre del año pasado. Para  Luis Zambrano, abogado especializado en derechos de infantes, es esencial revisar el contenido inculcado por estos grupos a infantes: “La militancia política no está expresamente prohibida por la Ley Orgánica de Protección del Niño, Niña y Adolescentes. Ellos tienen la posibilidad de participar en casi cualquier ámbito, aunque no es un derecho absoluto. Pero la situación cambia si los grupos en que militan están orientados a exaltar el odio, la discriminación y la delincuencia. Allí se tendría que actuar para salvaguardarlos”.

Al servicio de la revolución. El padre de J. S. no se refiere a ella como su hija, sino como la líder de la brigada juvenil del colectivo Fuerza Comunal 4-F al servicio de la revolución. Tres sábados atrás, la niña subió en el puesto trasero de la motocicleta a la antigua sede principal de la PM. No se sujetó ni un momento del conductor, prefirió usar los acortados brazos para dirigir señas. Hizo el recorrido sin casco de seguridad, le bastó una gorra parecida a la usada por militares. “¡La estábamos esperando!”, decían algunos miembros del grupo que iban a participar en una reunión. Allí se discutieron las acciones a tomar después de la muerte de José Odreman, líder del 5 de Marzo, y otros cuatro miembros de colectivos, ocurrida el 7 de octubre, en un allanamiento practicado por el Cicpc al edificio Mandrefir en Quinta Crespo. También se redactó el comunicado en que rechazaban el desarme.

El adoctrinamiento de niños aún preocupa en el país. Gloria Perdomo, directora de la Fundación Luz y Vida –institución dedicada a la defensa de la infancia–,  asegura que es deber ciudadano y del Estado proteger a los niños de grupos sectarios. “Es fundamental evitar que sean usados con fines partidistas. También se hace necesario cuidarlos de la posibilidad de entrenamiento con objetivos bélicos o legitimación de uso de armamento”, explicó.