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“Un mensaje fue lo último que recibí de mi hijo”

En la Liga Superior de Fútbol Sala, "Cheo" logró concretar 25 goles

En la Liga Superior de Fútbol Sala, "Cheo" logró concretar 25 goles

José “Cheo” Martínez estaba catalogado entre los mejores del fútbol sala. En enero viajaría a España

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Hasta ayer estuvo en la casa de la abuela materna de José “Cheo” Martínez, el de Cristo de aluminio, los candelabros y las sillas que utilizaron en el velorio del joven atleta de 18 años de edad, asesinado el lunes 29 cuando un hombre encapuchado le efectuó varios tiros mientras compartía con dos amigos en el río de san Julián, en Caraballeda.
Ese día en la mañana su padre supo de su hijo por un mensaje de texto: “Un mensaje fue lo último que recibí de mi hijo pues estaba por comprarle un celular. Cuando venía en camino recibí la triste noticia. Un día antes fuimos al juego de béisbol con toda la familia porque días antes me lo había pedido”.
José Martínez, padre de la víctima y profesor de Educación Física en La Universidad Simón Bolívar, relató que a los dos años de edad su hijo se inició en el fútbol.
A los 10 años de edad se enteró de que su padre era un jugador muy conocido nacionalmente. “Cuando lo supo me dijo: “Algún día seré mejor que tú”. Siempre lo animé a que se esforzara para ser el mejor.
Desde los 13 años tuvo ofertas para jugar fuera del país. Llegó a viajar a España a un torneo continental, pero la falta de documentos comunitarios impidió que se concretara el fichaje. El joven se formó en la escuela de fútbol sala que fundó su padre en Caraballeda. Siempre tuvo como ídolo al también jugador Edwin Romero
“A los 15 años fue el mejor de Venezuela. Ingresó a la Liga Superior de Fútbol Sala. A mí me tocó dirigirla”, relató Martínez. En ese debut el equipo quedó subcampeón. Tuvo compañeros de equipo como Maikel Guerra, Robinson Romero, Edwin Pinzón. Al año siguiente estuvo en Perú en la Copa Merco, evento de la Conmebol adscrito a la Fifa.
“Primera vez que Venezuela logró ser campeón en fútbol sala y mi hijo fue uno de los artífices en ese equipo. Para ese entonces estaban Wilfred Aguilera, Maikel Guerra, Jhonny Romero y Letto Ramos, entre otros”, dijo el padre.
En la Liga Superior, con el equipo Bucaneros, lograron el subcampeonato y en el torneo fue el segundo goleador con 25 goles, superado por un colombiano con 27 goles. Formó parte de la selección nacional este año en el premundial de Bregado, en Brasil, que estuvo a un paso de la clasificación.
Martínez expresó que a su hijo le daba todo lo que le pedía porque su
aspiración era apoyarlo en el fútbol y que llegara a donde él pudo hacerlo porque se dedicó a la crianza del pequeño.
“Estaban listos los papeles para su viaje a España porque fue fichado por un equipo español Caja Segovia y éste luego lo prestaba a un equipo italiano Modgno Serie A, en Barí”, relató Martínez. Para enero estaba programado el viaje y en diciembre disfrutarían vacaciones de Navidad en Margarita, según lo habían planificado.
Su tía Devora Corro expresó que le correspondió recibir la llamada en la que informaron la muerte de su sobrino. “Era hora del almuerzo y corrimos hacia el río. Allí estaba el muchacho en medio del río. Le cubrimos la cara a pesar de la resistencia de la policía. Él no era un perro. Lo querían mucho en esta comunidad y el deporte ha perdido un gran talento, y la familia a un excelente hijo”, expresó. Relató que era un muchacho fiestero, pero que su pasión era el fútbol. Hasta el extremo de que toda su ropa es deportiva.
“En su habitación quedaron para el recuerdo sus ropas, medallas, trofeos y afiches de sus jugadores favoritos. A sus hermanas de 7 y 16 años de edad las quiso y siempre las cuidó”, dijo Corro.
Deploró que ahora los padres entierren a sus hijos: “La impunidad sigue protegiendo a los delincuentes y la violencia, y acaban con seres que tenían sueños y trabajaban por ellos”, dijo.
El destacado jugador Edwin Romero expresó que “Cheo” era 100% sano, amigo y buen muchacho. Para él era su hermano mayor y su ídolo. Siempre lo retaba para que demostrara sus cualidades. Lamentó que esta violencia acabe con talentos como él. “Dejaremos a la justicia divina que intervenga hasta que haya posibilidades de que esta realidad cambie”, aseveró.

Deportistas indefensos. Santi Zambrano, vicepresidente de Asociación de Fútbol de Vargas, expresó que la zozobra para los atletas es permanente en vista de la inseguridad que se impone en las instalaciones deportivas, especialmente en el polideportivo José María Vargas. “Que no espere el gobernador otra tragedia más en las canchas porque los deportistas le vamos a salir a la calle para que se dedique a gobernar. No se explica por qué no hay un policía cumpliendo con su trabajo en la calle. Lo de “Cheíto” es un triste mensaje para el deportista ante la violencia que nos azota y que debemos enfrentar todos”.