• Caracas (Venezuela)

Sucesos

Al instante

El mar también es una zona roja

Pescadores no trabajan de madrugada por temor a los piratas

Pescadores no trabajan de madrugada por temor a los piratas

Habitantes de balnearios denuncian que viernes y sábados llegan bandas armadas en autobuses antes que los turistas y se apoderan de las zonas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Los delincuentes se trasladan en moto, autobuses y ahora también en lancha. Tanto alta mar como la orilla de las playas se convirtieron en zonas rojas. El 23 de enero una familia celebraba un cumpleaños en la playa Los Hicacos, del estado Sucre, pese a que 3 semanas antes el balneario aledaño, Arapito, fue escenario de un asalto masivo. Los 50 miembros de la familia vivieron una situación similar cuando unos hombres armados llegaron, los sometieron y solo les dejaron la torta y los trajes de baño.

El resgo a ser víctima de este tipo de delitos no solo es en el oriente del país. En Higuerote, estado Miranda, comerciantes, pescadores y turistas están en vilo en las costas. Aún así los trabajadores de las asociaciones que administran los comercios en las playas de Miranda intentan atraer a los turistas con el lema: “Esto es un paraíso que mantenemos y cuidamos nosotros”.

La playa San Francisquito recibe la visita de motorizados los fines de semana que a mano armada escogen a alguna familia al azar o previamente seleccionada y la despoja de sus pertenencias. También se reportan  hurtos en Los Totumos y Puerto Francés, mientras los bañistas disfrutan del mar.

Sin embargo, lo que más preocupa a quienes viven en las cercanías de playas y a los comerciantes son las bandas que llegan de madrugada los fines de semana en autobuses desde Caracas o Guarenas para hacer fiestas hasta el amanecer.

El balneario de Valle Seco, en el municipio Brión del estado Miranda, ahora es conocido como “La Matanza”, después de que el 6 de diciembre dos bandas que venían Mariches y de La Lagunita coincidieron en la playa de Higuerote y se enfrentaron a tiros. Murieron cinco personas, incluido un joven que cuidaba los comercios en las noches. Un mes y medio después del crimen no hay presencia policial en la zona, por lo que los mismos comerciantes, creyentes de la santería, iniciaron un ritual para que las almas de los fallecidos “se vayan del lugar”. “Aquí no hay quien nos cuide, así que nosotros nos protegemos con nuestra religión”, dice la dueña de un local en el que murió el vigilante.

En Puerto Francés también llegan estas llamadas “excursiones”, y el temor de quienes viven en la playa es que se repita un hecho de sangre parecido al de diciembre.

“Viernes y sábados sabemos que nos tenemos que encerrar en las casas porque llega un montón de hombres y hacen desastres, disparan al aire. Vivimos con miedo, pero creo que la Vallita nos ha protegido”, comenta Nilda Astudillo, esposa de un pescador de playa Puerto Francés.

Los comerciantes de Valle Seco tienen sus negocios con rejas, pero aún así los delincuentes abren huecos en los techos y entran a robar. Lucia Mendoza, comerciante del restaurant Lucimar, fue víctima de un hurto donde la despojaron de dos neveras y electrodomésticos. “Vengo a trabajar cuando sale el sol y a las 5:00 de la tarde tenemos el toque de queda porque no hay iluminación y la policía solo se ve en los asuetos”, expresa Mendoza.


Piratas impiden la pesca. El director de la División de Patrullaje Costero de la Policía Vial de Polimiranda, Jesús Eduardo Lamas, señaló que en el eje de Barlovento hay 70 agentes para custodiar una población de 600.000 personas entre habitantes y turistas. Afirma que hasta ahora no se ha reportado robos masivos como el de las playas del estado Sucre, pero sí se reportan asaltos de embarcaciones piratas a los pescadores en alta mar.

Las pescas de la medianoche hasta las 2:00 am ya no son posibles para los pesqueros de Higuerote desde que hace cuatro años comenzaron a ser abordados por “piratas” que los despojaron de la mercancía y los motores de sus lanchas.

En 2014, 8 pescadores de la Cooperativa Puerto Rosal fueron asaltados y 50 motores hurtados mientras los peñeros estaban anclados en el muelle de Puerto Francés.

Las denuncias se realizaron en el Cicpc, pero aún no hay investigación que indique qué banda es la responsable.

“Nosotros mismos nos cuidamos acá. Cuando alguno de nuestros compañeros no regresa antes de la noche lo vamos a buscar por sí los dejaron sin motor en el agua. Gracias a Vallita no han matado a ninguno”, denunció el pescador Luis Serrano, quien desde hace 20 años se dedica al oficio.