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El Estado invisibiliza violencia contra niños y adolescentes

La comunidad de Ojo de Agua, en Baruta, se estremeció por el crimen de la niña jugadora del Caracas Fútbol Club, Luisa Arguinzones | FOTO Alex Delgado

La comunidad de Ojo de Agua, en Baruta, se estremeció por el crimen de la niña jugadora del Caracas Fútbol Club, Luisa Arguinzones | FOTO Alex Delgado

Expertos consideran que los entornos violentos hacen que los menores de edad se conviertan en víctimas 

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La semana pasada, la comunidad de Ciudad Belén, en Guatire, se estremeció por el homicidio de Sergio Serrano y José Miguel González, los niños de 9 y 10 años de edad que fueron degollados por un adolescente de 17 años, que fue detenido.

Una semana después, en Mene Mauroa, estado Falcón, mataron a Enmanuel Galicia Reyes, de 9 años de edad, y a José Miguel Granadillos, de 13 años. El homicida quiso vengarse de la familia de Galicia y ahorcó a ambos niños.

También esta semana fue noticia el homicidio de Luisa Arguinzones, de 12 años de edad, que conmovió a la comunidad de Ojo de Agua, en Baruta. La niña, jugadora del Caracas Fútbol Club, quedó atrapada en un enfrentamiento entre dos delincuentes del barrio.

El único organismo que ha fijado posición sobre estos hechos de violencia, en los que las víctimas son menores de edad, ha sido la Red por los Derechos de los Niños y Adolescentes, que en un comunicado exhorta a la sociedad a movilizarse y denunciar la situación. Es por ello que Fernando Pereira, coordinador general de Cecodap, señaló que el Estado invisibiliza estos hechos y no los atiende de manera adecuada.

“A diferencia de otros grupos vulnerables de la sociedad, como los reclusos o las mujeres –que tienen hasta ministerios que se pronuncian cuando tienen problemas–, cuando son hechos de violencia cometidos contra niños o adolescentes no existe ningún organismo público o funcionario de alto rango que fije posición al respecto”, dijo Pereira.

Considera que la situación es parte de la naturalización de la violencia en el país. Indicó que otro factor que influye es que los niños y adolescentes crecen en entornos violentos, lo que aumenta su exposición y probabilidades de convertirse en víctimas.


La realidad. En el más reciente estudio de violencia realizado por Cecodap se muestra que la tasa de muertes pasó de 2,6 homicidios por cada 100.000 personas de entre 12 y 17 años de edad en 1997 a 42,2 en 2009. Estas son cifras de los informes de mortalidad del Ministerio de Salud.

Mary Ponte, presidenta del Consejo de los Derechos del Niño y el Adolescente del municipio Sucre, indicó que la situación de indefensión de los niños y adolescentes ante la violencia demuestra que el país tocó fondo en cuanto a la tolerancia frente a estos hechos: “No es posible que sucedan cosas tan horrendas como lo que ocurrió en Ciudad Belén, y la sociedad venezolana no actúe, no fije posición ni manifieste su desacuerdo con este tipo de hechos. No sólo no nos importa que maten a los adultos sino que cuando las víctimas son niños tampoco ocurre nada”.   

Ponte señaló que desde el municipio Sucre han orientado el trabajo hacia el área de la prevención y el tratamiento de las víctimas cuando son casos de violencia intrafamiliar, pero que la realidad los arropa pues no es un tema que se pueda solucionar sólo desde los gobiernos locales: “Tenemos que comenzar a sembrar valores en los hogares porque la realidad nos golpea cada día en la cara, y la única manera de cambiarla es desde la educación”.


Generaciones futuras

Fernando Pereira, coordinador general de Cecodap, indicó que en los planes de seguridad y políticas públicas no existen lineamientos dirigidos especialmente a niños y adolescentes ni en materia de prevención y menos en la atención psicológica cuando son víctimas colaterales de hechos de violencia: “Tenemos un montón de niños que crecen con el sentimiento de venganza y de impunidad, generado por la pérdida de uno de sus padres o un primo, un familiar cercano, y el Estado no les brinda atención. También hay niños que son sobrevivientes y quedan impedidos para desarrollarse normalmente, y tampoco hay atención. A futuro tendremos adultos llenos de rencor y ganas de vengarse como consecuencia de la impunidad que hay en el país. Cuando las instituciones no responden, ese sentimiento queda dentro del niño, que mañana será un adulto”. 


LA CIFRA

72 niños y adolescentes han sido asesinados en la Gran Caracas durante los primeros 6 meses y 11 días que han transcurrido de este año.