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Dos hombres a pie mataron a Conan Quintana y a su amigo

Catherine, morocha de Conan Quintana, pide justicia | Foto Raúl Romero

Catherine, morocha de Conan Quintana, pide justicia | Foto Raúl Romero

Vecinos de Candelaria, líderes estudiantiles y políticos se concentraron en el Ministerio de Interior y Justicia para reclamar por la inseguridad. La familia del estudiante pide que el homicidio no quede impune

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Dos hombres a pie interceptaron al dirigente estudiantil Conan Armando Quintana Orellana, de 28 años de edad; a Luis Ángel Álvarez Vásquez, de 27 años de edad, y a otro joven cuando estaban en una camioneta Toyota Cherokee Limited el jueves en la noche en Candelaria.

Intentaron despojarlos del vehículo y sus pertenencias. Los dos primeros jóvenes recibieron dos tiros cada uno entre las esquinas de Chimborazo y Mirador, frente al edificio Blazor Plaza, en Candelaria Norte; el amigo que iba en el asiento trasero salió ileso, pues al escuchar las primeras detonaciones se lanzó al piso de la camioneta. Los jóvenes esperaban a un compañero de estudios en ese lugar cuando fueron amenazados por dos delincuentes.

Un vecino de la zona relató: “Fueron más de cuatro disparos. Me asomé y vi la parte trasera de una camioneta estampada contra la fachada de una cerrajería. Eran las 8:32 de la noche”, recuerda el testigo, quien niega haber escuchado voces que anunciaran un atraco o algo similar.

Quintana Orellana, que iba como copiloto, recibió disparos en la mejilla derecha y en la pierna del mismo lado. Murió en la clínica La Arboleda de San Bernardino, adonde lo llevaron luego de que no lo atendieran en el Hospital Vargas. Álvarez Vásquez falleció dentro del vehículo.

Aparentemente, Álvarez Vásquez al recibir los disparos perdió el control de la camioneta y ésta chocó contra una cerrajería. El joven que sobrevivió al ataque fue en busca de ayuda a la GNB que forma parte del Patrullaje Inteligente del sector. 

Algunos testigos, que pidieron el anonimato, denunciaron que los miembros de ese componente habrían intentado evadir el hecho pero la comunidad se los impidió. “La gente empezó a gritarle a la patrulla que se parara, que se parara, y ellos siguieron unos metros más adelante. Le pedían que frenara, que había un joven vivo dentro de la camioneta. Cuando lo montaron en la parte de atrás (a Conan Quintana) todavía la puerta trasera de la patrulla no había cerrado bien y se cayó al pavimento. Los vecinos empezaron a decir que con ese golpe lo terminaron de matar. Sonó durísimo”, relató un joven que vive por las adyacencias del lugar y que bajó a la escena del crimen luego de escuchar las detonaciones.

Según este vecino, la respuesta de las autoridades ante este hecho fue tardía: “Llamé al 911 y al 171 y no atendían. La GNB llegó como a los 20 minutos e iban a pasar de largo. Luego de otros 20 minutos más llegaron los bomberos pero no tenían nada qué hacer pues solo quedaba un cadáver y ellos no tienen entre sus funciones recogerlo. Como a las 9:20 vino la PNB y tampoco hizo nada. Fue hasta las 10:30 de la noche cuando llegó el Cicpc y se llevaron el cuerpo”.

La dueña de la cerrajería donde impactó la camioneta de Álvarez, María Saldarriaga, admitió que no salió cuando escuchó los disparos: “Sentí el golpe e imaginé que habían matado a alguien pero no quise abrir. Esto estaba lleno de gente.

La comerciante asegura que se encierra en su hogar a partir de las 7:00 pm para protegerse de la inseguridad. Dijo que la reja de su local se hundió por el choque. Para enderezarla le pasaron una Machito por encima.

Luchador social. Catherine Quintana y Conan Armando Quintana son morochos y los mayores de tres hermanos. La familia reside en Alta Vista, Catia. La muchacha llegó a la morgue para hacer los trámites a fin de retirar el cuerpo.

“Estaba dedicado 100% a sus estudios. Era 100% venezolano, upelista y luchador por su país”, explicó.

Lo describió como un muchacho tranquilo, dedicado a sus estudios. “Era un venezolano más. Pedimos justicia y que esto no quede impune. Ellos estaban desarmados”, dijo la hermana de la víctima quien hace tres días fue víctima de un robo.

Una amiga que acompañaba a Catherine Quintana explicó que el joven asesinado era un muchacho inteligente que no hubiese sido capaz de oponer resistencia al robo ni hacer frente a delincuentes.

Conan Quintana era consejero universitario, además de secretario de eventos nacionales e internacionales de la Federación de Centros de Estudiantes de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, antiguo Instituto Pedagógico de Caracas.

La familia de Luis Álvarez Vásquez, el otro joven muerto, es dueña de una venta de quesos ubicada en la esquina de Miguelacho, en Candelaria, donde Quintana Orellana laboraba en las tardes para ayudarse con sus estudios. Estudiaba en quinto semestre de Historia y Geografía en la UPEL.

Extraoficialmente se informó que el acompañante de las víctimas fue trasladado a la División contra Homicidios del Cicpc para ser entrevistado en torno al suceso que causó conmoción en Candelaria, donde tanto Quintana Orellana como Álvarez Vásquez eran conocido. Este último residía en un edificio ubicado entre Tracabordo y Puente Yánez.