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Un hombre murió por quemaduras de molotov

Lisbeth Riera, hermana de la víctima, narró los hechos en la morgue | Foto Alex Delgado

Lisbeth Riera, hermana de la víctima, narró los hechos en la morgue | Foto Alex Delgado

En dos hospitales le negaron asistencia porque exigían la presencia de familiares y no solo a los vecinos que lo llevaron

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La vida de Julio César Riera, de 41 años de edad, se fue extinguiendo lentamente mientras esperaba asistencia médica que le fue negada en dos hospitales en los que no lo aceptaron porque no había ningún familiar con él. Los vecinos del callejón Coromoto del bloque 3 de La Silsa, 23 de Enero, fueron quienes lo auxiliaron porque el hombre vivía solo.

Riera residía en el barrio Andrés Eloy Blanco, a 500 metros del sitio donde le lanzaron una bomba molotov el lunes a la 1:00 am. Nueve horas después fue cuando un tío llegó al sitio y los bomberos lo trasladaron.

El hombre, que había trabajado como vigilante privado y ahora hacía trabajos de albañilería y era padre de un adolescente de 16 años de edad, estuvo tomando licor en la zona y después se quedó dormido en el callejón.

Aunque nadie ha identificado al autor de las quemaduras de tercer grado que sufrió Riera en cara, cuello, brazos, tórax y abdomen, las llamas le afectaron las vías respiratorias; se sabe que el individuo que le lanzó la molotov buscaba a su mujer a quien había amenazado de muerte y le tiró la bomba al primero que encontró.

Lisbeth Riera, que llegó de Ocumare del Tuy, relató la odisea que vivieron los vecinos con el menor de sus seis hermanos. Cuando en la zona se dieron cuenta de lo ocurrido auxiliaron al lesionado. Primero lo trasladaron al hospital Pérez Carreño donde fue rechazado por no tener como acompañante a un familiar. La historia se repitió en el hospital Domingo Luciani de El Llanito y no quedó otra alternativa que devolver al hombre al callejón Coromoto.

Fue el martes a las 10:00 am cuando llegó un tío de Riera y los bomberos lo llevaron al Hospital de Lídice donde lo estabilizaron y lo refirieron al hospital Pérez Carreño donde esta vez sí lo admitieron, pero murió el martes a las 9:10 am a consecuencia de un paro respiratorio.

Lisbeth Riera dijo que ese hecho es una cobardía, y que si la gente no denuncia es por temor a que tomen represalias.