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“Sus hijos no saben que murió y tampoco queremos decirles”

La joven de ascendencia wayúu falleció como consecuencia de las balas disparadas por supuestos miembros del Ejército en la Guajira 

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En una de las viviendas del barrio El Mamón, parroquia Idelfonso Vásquez de Maracaibo, hay un altar con una fotografía de Zoe del Carmen López Fernández, de 25 años de edad, quien murió el mes pasado durante un ataque perpetrado por supuestos miembros del Ejército en la Guajira. “¿Dónde está mami?, ¿cuándo viene?”, preguntan los niños de la mujer de ascendencia wayúu, pero sus familiares, para evitarles dolor, les cambian el tema de conversación.

“Sus hijos no saben que murió y tampoco queremos decirles. Esto ha sido duro, más que todo para mi mamá. Zoe vivía con ella y ha comenzado a sentir su ausencia”, aseguró Luis López, hermano de la víctima.

El joven, de 28 años de edad, conducía el camión que fue atacado a tiros por los supuestos miembros del Ejército. Llevaban azúcar, harina, arroz y agua potable. Aunque tenían las facturas y permisos de paso, ya que trabajan con la cooperativa de alimentos Serranía Macuira, que opera en Guajira, eso no impidió que al menos diez personas vestidas de uniforme los encañonaran y los bajaran del vehículo. “Arrodíllate, así te quería ver desgraciado”, le dijo uno de ellos, pero él se negó.

Fue segundos después del ataque cuando notó que su hermana estaba herida. “Nosotros teníamos dos camionetas de frente y una por la parte de atrás, que era donde iban los el Ejercito. Todo fue confuso, pero nosotros agarramos a uno de los conductores que teníamos de frente y lo obligamos a que llevara a Zoe a un centro asistencial. En ese momento sólo me importaba su salud”. En el Hospital Universitario de Maracaibo la operaron tres veces, pero murió por una infección.


Justicia. Las balas atravesaron el colon y el páncreas, lo que agravó su condición de salud. Después del fallecimiento, el viernes en la noche, sus allegados se fueron a la morgue de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia a protestar por lo que calificaron de abuso de autoridad. “Queremos justicia, somos humanos” y “Auxilio, Ejército de Cojoro no está matando en nuestras tierras” eran los mensajes que se leían en sus pancartas.

Sus allegados describieron a la joven como alegre, trabajadora, dispuesta a ayudar a su familia mientras pudiera. Sus hijos, por los momentos, siguen con su abuela en la casa del barrio El Mamón y aunque su padre los ayuda económicamente, y más después de lo que pasó, los López Fernández velarán por ellos.

Del caso, López asegura: “Nosotros agotaremos todas las vías que sean necesarias y si no nos ayudan, pues insistiremos. Esto no puede quedar así, lo de mi hermana no puede quedar así”.

A Zoe López, menor de once hermanos, la velaron en su casa y la enterraron en el cementerio de la avenida La Limpia de Maracaibo. Allegados de Maracaibo y Guajira fueron para dar el último adiós y brindar palabras de consuelo. Beatriz González, que iba en el camión cuando ocurrió todo, asistió pero no se acercó a la madre de la joven, por respeto. A ellos les pertenece el vehículo en el que viajaba la madrugada del 15 de julio y temían algún altercado, quizás producido por el dolor del momento, pero nada pasó.

González, de 51 años de edad, tiene miedo de trabajar y no ha pasado más por la vía de Puente Neima desde el altercado.

“Ellos –en alusión al Gobierno– saben quiénes son los bachaqueros. Ese día Zoe solamente llevaba tres saquitos de comida para venderlos en Guajira porque allá no hay comercios. Hay quienes no salen porque no pueden o porque los pasajes son caros y algunos lo que hacen es cambiar alimentos por animales. Ese sistema de trueque siempre se ha usado”, manifestó González, quien también pide justicia a las autoridades. “De verdad que esto no puede continuar en la frontera”, agregó. 


Ejército en silencio

Más de dos semanas han pasado desde el ataque en la Guajira perpetrado por supuestos miembros del Ejército, y los representantes de la Zona de Defensa Integral del Zulia  no han hablado del asunto. Julio se vio empañado por casos en los que se han visto involucrados militares. En Falcón, madre e hija resultaron muertas al ser atacadas por una comisión de la Guardia Nacional Bolivariana. Por el caso quedaron detenidas diez personas.