• Caracas (Venezuela)

Sucesos

Al instante

"Mis hijos me dan la fuerza que necesito"

Arelys Rojas saldrá de Aragüita damnificada por la violencia / José Pacheco

Arelys Rojas saldrá de Aragüita damnificada por la violencia / José Pacheco

Debido a la criminalidad de los Valles del Tuy, Arelys Rojas ha perdido a cuatro familiares. Ahora busca refugio en Caracas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Arelys Rojas acaba de sepultar a una de sus hijas y ahora quiere enterrar su pasado en Araguita.

A los 26 años de edad, la mujer ha visto la muerte muy de cerca en los Valles del Tuy, y antes de que la violencia de la región le quite a otro ser querido, prefiere probar suerte en Caracas. Es una desplazada.

La semana pasada tocó las puertas del refugio para damnificados que está en la Cancillería, con sus tres hijos a cuestas.

Allí su comadre Yolanda Martínez, damnificada por las lluvias de 2011, está dispuesta a abrirle un espacio en su habitación.

Dijo que su casa, en Araguita IV, está a punto de caerse.

Y quizá sea cierto. Pero lo que moviliza a Arelys Rojas en este momento no es la lluvia, sino la tristeza.

¿Cómo explicarle a los tres hijos que le quedan la ausencia de Areangelis Michel Mendoza, cuando hace apenas 10 días la veían entre ellos jugueteando, bailando y hasta ordenándoles que se bañaran, porque la limpieza siempre era lo primero? Rojas cree que poco a poco ellos entenderán. Por ahora, considera suficientes las explicaciones que les han dado varios tíos sobre el paradero de Jackie, como le decían cariñosamente a la niña de 7 años de edad: "Ella se fue al cielo".

Como único responsable de este crimen está identificado un hombre de 19 años de edad, vecino de ella e hijo de un funcionario de la Guardia Nacional.

"Él andaba en sus cosas, pero en el barrio no echaba broma. No sé qué le pasó ese día que estaba amanecido y drogado", recordó.

Era el viernes 31 de agosto.

A las 4:30 am el cónyuge de Rojas, Osman Gómez, salía a trabajar. El movimiento en la casa despertó al menor de todos los hermanos, y también a Areangelis Mendoza, que dormía con él.

Cuando la niña vio que su mamá se disponía a salir le dijo que la acompañaría: "Mami, voy contigo para que no te vengas sola después".

El homicida llegó mientras el grupo familiar esperaba el paso del transporte público. El único disparo que hizo hirió mortalmente a la niña en la cabeza.

Luego, no lo han vuelto a ver en el barrio. La mamá de la víctima cree que su familia lo ocultó en otro poblado de los Valles del Tuy.

En medio de la conmoción y la resaca de las drogas, el hombre supuestamente confesó: "Le di a tu hija, le di a tu hija".

A pesar de eso, no se ha puesto a derecho.

Cuarta pérdida. Antes de que le mataran a una de sus hijas, Arelys Rojas había perdido a tres familiares por hechos criminales.

En noviembre de 2011 fue ultimado a tiros Humberto Mendoza, padre biológico de Ariangeli y de dos hermanos de ella. Para ese momento el hombre tenía 33 años de edad.

Rojas no lo recuerda con cariño, pues, según ella, el hombre no cumplía con sus obligaciones maritales. Para el momento de su muerte, ambos estaban separados y ella ya vivía con su pareja actual.

Rojas, en cambio, sí recuerda con dolor la matanza de dos de sus 9 hermanos, William Hernández y Jesús Rojas, de 31 y 18 años de edad, respectivamente. Ambos perdieron la vida en situaciones distintas durante los últimos 14 años.

Los autores de esos crímenes están en libertad. Arelys Rojas cree que las pesquisas sobre la muerte de su hija seguirán ese mismo camino, a pesar de que hay testigos y evidencias suficientes para establecer responsabilidades.

La niña fue enterrada el lunes pasado en el cementerio municipal de Ocumare del Tuy. Una multitud acompañó sus restos hasta el camposanto. Rojas observó que gracias a su pequeñez el féretro pudo ser sepultado cerca de la entrada. No en la parte de atrás, donde la maleza oculta las tumbas de sus otros familiares.

"A veces pienso en esto y me provocaría salir corriendo, pero no puedo, porque ahí están mis otros muchachos. Mis hijos me dan la fuerza que necesito", expresó.

Cuando se mude de Araguita, el equipaje más pesado serán los recuerdos de su hija, plasmados en cientos de fotos.

Una, mientras bailaba sobre una tarima en su escuela Araguita II; otras, en la playa y en un parque con sus hermanos; otra, con la mamá en la plaza Bolívar de Caracas.

Rojas se veía con sus cuatro hijos como un equipo. Había para todos o no había para ninguno.

"Cuando no tengo completo, reúno y le compro a los cuatro juntos. Todos por igual. Ahora, me hace falta mi niña. Nadie me la va a revivir. Nadie me la va a devolver", reflexionó.