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“Mi hijo quería ser abogado”

“La idea es la integración de todas las unidades educativas para garantizar la seguridad por lo menos a 100 metros de las adyacencias de liceos y colegios”, dice Adriana García, madre de la víctima | Foto Henry Delgado

“La idea es la integración de todas las unidades educativas para garantizar la seguridad por lo menos a 100 metros de las adyacencias de liceos y colegios”, dice Adriana García, madre de la víctima | Foto Henry Delgado

Adriana García considera que debe haber revisiones en la Lopna para evitar que se repitan crímenes similares como en el que fue víctima su único hijo 

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Dos días de duelo hubo en el Colegio Iberoamericano ubicado en el kilómetro 14 de El Junquito. Ahí estudiaba Osmel Áñez García, de 15 años de edad, quien fue asesinado el lunes por un compañero en las afueras del plantel donde estudiaban.

La madre de la víctima, Adriana García Moreno, preparaba el almuerzo cuando se enteró de lo ocurrido. “Es más fácil culpar al colegio”, afirma la también abogado cuando habla de lo ocurrido y la necesidad de trabajar en conjunto para evitar que se repitan crímenes como los que acabaron con la vida de su único hijo.

“La idea es la integración de todas las unidades educativas de las parroquias para garantizar la seguridad por lo menos a 100 metros de las adyacencias de liceos y colegios”, detalla sobre uno de los objetivos que quiere lograr. Insta también a los estudiantes a plantearse como tema de tesis las razones por las que ocurren estos hechos.

Ayer al mediodía velaban el cuerpo en su casa, localizada en el kilómetro 12. Afuera de la vivienda se agrupaban decenas de jóvenes, algunos uniformados con camisa azul o beige, que esperaban poder entrar a despedir a su amigo y vecino.

García Moreno rechazó el dinero que recolectaron para ayudarla. Prefiere que se invierta en trípticos que promuevan el trabajo entre estudiantes, profesores y el resto de la comunidad para combatir la criminalidad.

Cita la Constitución y la garantía al derecho a la educación, pero se pregunta por el amparo de la vida de quienes salen de sus casas a estudiar sin saber si regresarán. “La Lopna hay que corregirla”, agrega para recalcar que hay leyes que no son suficientes para atender este tipo de violencia entre menores de edad.


Los hechos. Osmel Áñez salía del colegio cuando vio a otros dos adolescentes que discutían con uno de sus amigos. Un problema durante un partido de fútbol había caldeado los ánimos.

Hubo una golpiza, pero la situación empeoró cuando los presentes se percatan de que uno de ellos, de 13 años de edad, tenía un arma. Según testigos se la había dado otro compañero. “Llamen a la policía, llamen a la policía”, empezaron a gritar algunos. La víctima intentó quitársela. Dijeron que era de juguete, pero al rato, cuando se confía, le disparan. Fueron detenidas las dos personas involucradas en el hecho.

El muchacho al que habían amenazado en principio fue ayer al velorio junto a su padre y madre. Temían hacerlo por temor a represalias. “Son unos niños. Ellos merecen que los eduquen”, dijo Danny Da Silva al referirse a quienes cometieron el delito.


Sería abogado. “Era enamorado”, comenta la madre y además no tenía problemas con nadie.

Lo habían cambiado recientemente de colegio. Antes estaba en la Unidad Educativa Gustavo Padrón. Lo inscribieron en el Iberoamericano y jugaba fútbol después del mediodía.

Debido a su trabajo, pasa mucho tiempo en Caracas, por lo que tenía previsto inscribirlo en un liceo más cerca de la zona en la que labora. Era su estrategia para alejarlo de malas influencias y las drogas. “La edad”, resalta como para englobar todas esas razones.

Quería ser militar, pero desistió porque se tiene que entrenar mucho. Luego pensó en ser abogado –como ella–. Una prueba vocacional lo apoyaba.


El dato
El lunes fueron apresados los dos adolescentes involucrados en el asesinato del joven Osmel Áñez García, de 15 años de edad. Fueron detenidos el que disparó y la persona que presuntamente le dio el arma. Ayer fue velado en su casa, en el kilometro 12 de El Junquito