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La fuerza bruta sustituye el diálogo y la inteligencia

Masacre en Uribana luego de requisa | Foto: Cortesía El Informador

Masacre en Uribana luego de requisa | Foto: Cortesía El Informador

En Uribana se frustró el esfuerzo para lograr acuerdos con los reclusos y no se realizaron investigaciones previas a la incursión para minimizar los riesgos de muerte

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Desde que asumió la dirección del Ministerio de Servicios Penitenciarios, en junio de 2011, Iris Varela, manifestó su disposición a recuperar el control de las cárceles, por la fuerza si fuera necesario. El desalojo y clausura de centros penitenciarios a través de intervenciones militares no está establecido oficialmente como estrategia, pero se ha repetido en 3 establecimientos penitenciarios: La Planta, Coro y Uribana, con un total de 61 reclusos muertos.

"Ante la pérdida del control de las cárceles, el Gobierno no puede continuar usando la fuerza bruta. Es imprescindible que se detenga a evaluar lo que ha ocurrido, reconocer errores y aplicar los correctivos, pues de lo contrario nadie garantiza que no ocurra otra masacre", indicó Marienela Sánchez, del Observatorio Venezolano de Prisiones.

Sánchez afirma que el ministerio que dirige Varela ha procedido improvisadamente y da al traste con iniciativas como la creación de mesas de diálogo entre las autoridades penitenciarias y los reclusos.

Luego de la suspensión de las visitas por más de un mes en Uribana, en noviembre de 2012 se creó una mesa de diálogo. Se procuraban acuerdos básicos para el restablecimiento del conteo de la población penal que, según la ley, se debe realizar dos veces al día, pero que en la prisión larense no se efectuaba desde 2009.

"Ambas partes convinieron que en enero se definirían los mecanismos para la entrada de los funcionarios. Pero los reos temían que se produjera una intervención militar. Estaban advertidos y se preparaban para enfrentar a la Guardia Nacional", afirmó Sánchez.

El general (r) de la GN Miguel Aparicio Ramírez identificó como otra grave falla que no hubiese información detallada sobre la situación de Uribana para determinar las circunstancias y recursos más convenientes a fin de realizar la incursión de la manera más efectiva y segura posible.

"Desde noviembre pasado, cuando Varela asomó la posibilidad de la entrada de militares a Uribana, las autoridades han debido redoblar labores de inteligencia, incluso con apoyo de los reclusos que estuvieran dispuestos a cooperar, para saber con exactitud cómo operan las mafias, quiénes son los líderes negativos y positivos, cuántas armas hay y dónde están. Sólo con un conocimiento integral del funcionamiento de esa cárcel se podía intervenir sin riesgos de que ocurriera la mortandad que hubo", insistió el general.

Sánchez y Aparicio Ramírez coinciden en rechazar las acusaciones de Varela contra Globovisión y El Informador por anticipar la intervención militar en Uribana: "Que se haya filtrado una información oficial que debe ser administrada con la mayor confidencialidad posible ­indicó el general­ es una irresponsabilidad atribuible a la ministra y no a los medios. En este caso, bastaba con postergar la operación para evitar tanto derramamiento de sangre".