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Extorsión telefónica pasó de las cárceles a la ciudad

Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) / Álex Delgado

Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) / Álex Delgado

En Miranda delincuentes comenzaron a dejar boletas en inmuebles para amedrentar a sus víctimas

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El 4 de abril la policía judicial comenzó a procesar la denuncia de un comerciante de Los Chaguaramos que recibió varias llamadas y mensajes de texto en su teléfono celular en los que le exigían el pago de 100.000 bolívares para no atentar contra varios integrantes de su familia.

El empresario se preocupó debido a la precisión de los datos aportados por los delincuentes en cuanto a los nombres y lugares que supuestamente frecuentaban las posibles víctimas. Luego de ser asesorado por los pesquisas optó por hacer caso omiso de las amenazas.

En marzo, agentes de policía detuvieron a Hebert Rondón, de 26 años de edad, en la redoma de La Matica en Los Teques,

luego de que se apoderó, supuestamente, de 5.000 bolívares entregados por una mujer que estaba aterrada por las amenazas recibidas por teléfono durante varios días. En este caso, los hampones habían pedido inicialmente 200.000 bolívares.

Estos son apenas dos ejemplos de uno de los delitos con más auge en la actualidad, como es la extorsión.

En la mayoría de los casos, explicó el comisario Miguel Dao, ex director del Cicpc, la extorsión suele comenzar con amenazas transmitidas vía telefónica. Esto implica que la forma de ejecutar el delito cambió. Hace 30 años las extorsiones afectaban a los empresarios de Táchira y Apure. Comenzaban con el llamado “boleteo”; es decir, con una amenaza escrita generalmente atribuida a guerrilleros.

El auge de la extorsión en el centro del país puede aplicarse en el uso de teléfonos por reclusos que reúnen datos sobre sus posibles víctimas a través de las redes sociales, según el supervisor jefe John Cardier, jefe de la División Antiextorsión y Secuestros de Polimiranda..

“Cuando el delincuente se percata de que la víctima puede colaborar, la presionan hasta que paga”, señaló.

Agregó que solamente en ese despacho son procesadas cuatro denuncias semanales de este delito. Fuentes de la policía judicial indicaron que tanto en Caracas como en el interior del país se reciben numerosas denuncias de extorsión. En la mayoría de los casos, a la víctima se le aconseja no atenderlas y cambiar el número telefónico.


En la calle. Este año, sin embargo, los extorsionadores han intentado complementar sus llamadas con “boleteos” en la puerta de inmuebles propiedad de las víctimas. En marzo, por ejemplo, el trabajador de una conocida embotelladora recibió una nota de amenaza en su casa de Caucagua en la que le indicaban que pagara 80.000 bolívares a cambio de no atentar contra sus familiares.

Tanto Dao como Cardier señalaron que la víctima debe hacer la denuncia correspondiente apenas reciba la amenaza. Indicaron que por regla general los hampones no cumplen sus advertencias.