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"Me destrozaron la vida completica"

El padre de la víctima aseguro que el otro jóven que murió estaba con los delincuentes / Omar Véliz

El padre de la víctima aseguro que el otro jóven que murió estaba con los delincuentes / Omar Véliz

El padre de la víctima asegura que el otro joven que murió esa noche estaba con los delincuentes 

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Montaron la urna sobre dos vehículos de motocross e hicieron un pequeño recorrido por la avenida Ingeniería, en Los Chaguaramos. Así despidieron a César Daniel Castro Seijas, de 15 años de edad, que murió el lunes cuando recibió varios impactos de bala mientras cenaba en el porche de su casa y fue sepultado con el uniforme deportivo.

Sus amigos y familiares no pudieron contener las lágrimas. Era la última vez que su cuerpo estaba cerca de la moto que tanto disfrutó y que solía montar los fines de semana para practicar ese deporte junto con sus amigos.

“Me destrozaron la vida completica”, sollozó el padre César Castro, que le había comprado la primera moto a su hijo cuando tenía tan sólo 11 años de edad. Recordó que la adquirió dañada y juntos trabajaron aproximadamente seis meses en repararla para que empezara a entrenar motocross.

Castro Seijas estudiaba tercer año en el liceo Urbaneja Achelpohl, en la avenida Zuloaga, en Los Rosales, municipio Libertador, muy cerca de su residencia. Era el menor de cuatro hijos de un matrimonio que data de hace 20 años.

“Lo que le gustaba a él era hacer motocross, estar con sus primos, sus amigos y su cuñado que también resultó herido el lunes. Era un muchacho sano. Yo estoy jubilado de la policía y nunca le di malos ejemplos”, dijo el padre.

Con 15 años de edad César Daniel tenía ya un plan de vida y una bebé de dos meses, llamada Chantal, que tuvo con una compañera del colegio. Quería ser funcionario del Cicpc porque dentro del grupo de amigos con quien practicaba motocross estaba un policía judicial. Su padre cree que también influyó en la decisión la larga lista de agentes que hay en la familia pues hasta su abuelo sirvió en cuerpos de seguridad.

En su tiempo libre, además de practicar en la moto todos los fines de semana, bajaba al negocio de su tío, a unas cuadras de su casa, para ayudarlo. También trabajaba en una cauchera de la zona reparando motos.

La familia Castro tiene viviendo en el lugar toda su vida y desde hace 20 años el padre mantuvo a la familia y crió a sus hijos allí. Recuerda que hace 10 años la zona era tranquila y en cualquier momento se podía salir a la calle. “Eso fue así hasta que se mudaron unos malandros a la zona de arriba”.

La noche de la muerte

César Daniel Castro siempre se reunía con sus amigos, primos y su hija en el porche de la casa. Ese día fueron a La Fragua, donde practicaban motocross y estaban reunidos luego de hacer una colecta para comprar comida, detalla Castro.

“Los malandros de arriba bajaron de pronto echando tiros como locos al callejón. Ya es la segunda vez que pasa este año. Tienen problemas con unos muchachos que viven más arriba”, relató.

Aseguró que Yeison Reiner Sánchez Brión, de 20 años de edad, que también murió esa noche, no fue una víctima sino uno de los que bajaron disparando. Destaca que cuando él escuchó los tiros y salió de su casa Sánchez estaba encapuchado en la calle.

“Parece que se atravesó en la línea de fuego”, dijo.

Cuando fue a llamar a la policía los funcionarios temían subir a la zona. “Para mí, la PNB no está bien preparada. Están buscando cantidad y no calidad. ¿Dónde están los derechos humanos del hijo mío? Si llego a matar a un muchacho de esos, voy preso y sacan que estudiaba en la Universidad Bolivariana, que estaba en una misión y que era lo mejor”.