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Inseguridad es consecuencia de malos servicios según estudio

Casquillos de balas en Petare / Felix Espinoza/El Propio

Casquillos de balas en Petare / Felix Espinoza/El Propio

Una encuesta de victimización en dos regiones del país revela el predominio del temor a caminar por las calles

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Una encuesta de victimización realizada en dos regiones del país concluyó en que la inseguridad es consecuencia directa de las deficiencias en los servicios públicos, incluido el de la policía.

El estudio fue coordinado por Freddy Crespo, criminólogo de la Universidad de los Andes. El trabajo de campo se llevó a cabo entre los meses de mayo y junio con la finalidad de medir el grado de victimización de los pobladores de la parroquia Sucre del municipio Libertador del Distrito Capital, y del municipio Libertador de Mérida. La escogencia de tales ámbitos, explicó Crespo, se debe a las características demográficas y la incidencia delictiva en ambos lugares.

Se realizó un total de 1.018 entrevistas, cara a cara, con personas cuyas edades estaban entre los 18 y los 60 años. La encuesta, además, incorporó varias preguntas para medir la percepción de la seguridad ciudadana y el miedo al delito. El informe entregado a El Nacional consta de 79 páginas.

El proyecto contó con financiamiento del Fonacit. Durante el trabajo de campo cooperaron alumnos de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad.

El mayor problema. Este trabajo confirma lo señalado por encuestas de opinión realizadas este año, en el sentido de que la inseguridad es el problema más importante, no solamente en las comunidades en las que habitan las personas entrevistadas sino también del país.

En el sondeo comparativo los entrevistados de la parroquia Sucre de Caracas le dieron más relevancia al asunto que los de Mérida (68% y 60%, respectivamente). No obstante, en ambos casos una mayoría clara lo calificó de “muy grave”.

Esta apreciación se reafirma ante la pregunta sobre el grado de seguridad que siente el entrevistado al caminar por las calles de su comunidad más próxima o de la ciudad; 88% de los residentes en la parroquia Sucre de Caracas expresó su temor de transitar por la vía pública, así como 86% de los merideños.

En Caracas, al transitar por las calles, la inseguridad se incrementa en la medida en que hay mayor proximidad con el lugar de residencia. Los resultados más alarmantes surgieron en Lomas de Urdaneta y en la carretera vieja Caracas-La Guaira, con 88% y 78%, respectivamente.

Los resultados del estudio llaman la atención pues el trabajo de campo se desarrolló cuando el plan Patria Segura llegaba a su primer mes de ejecución. La presencia masiva de los militares en las calles, al parecer, alteró en poco las opiniones de los entrevistados.

Servicios y medios de comunicación. El estudio cruzó las variables sobre la percepción de inseguridad con las opiniones sobre la calidad de los servicios públicos y sobre la veracidad de las informaciones transmitidas por la prensa y los noticieros en medios audiovisuales.

Hay cinco servicios determinantes para generar orden, según Crespo, y por ende seguridad en las comunidades: aguas blancas y negras, alumbrado público, recreación y acceso a la justicia (incluida la policía).

En consecuencia, indicó el investigador: “Mientras más negativo sea catalogado el servicio –de regular a malo y muy malo– mayor es la sensación de inseguridad que reportan los individuos”.

La encuesta arrojó una “conexión lógica” entre las opiniones sobre el grado de inseguridad y la calidad o deterioro de los servicios. No así cuando se toca el tema de las noticias de los medios.

En cambio hubo opiniones divididas en cuanto al tratamiento que los medios dan a las noticias de sucesos. En el caso de los impresos una mayoría indicó que estas informaciones son exageradas, a pesar de que se trata de las páginas más leídas. En los audiovisuales la mayoría de los encuestados indicó que muestran un tratamiento “neutro” de las noticias. El factor común entre ambos grupos es que las personas más descalificadoras del trabajo periodístico son las que expresaron sentirse más seguras.

“No hay una influencia particular entre los medios de comunicación, en especial la percepción de los noticieros de televisión, y la percepción de seguridad ciudadana, pues en aquellos casos en los que se catalogan a los medios como parcializados y manipuladores de la realidad, hay una alta sensación de seguridad”, dijo Crespo.

Menú de miedos

Tanto en Mérida como en la parroquia Sucre de Caracas la gente dijo que caminar por la calle en las madrugadas es lo que más temor le ocasiona.

Posteriormente las opiniones se dividen entre una larga lista de actividades. En la parroquia caraqueña también preocupa portar prendas valiosas, conducir vehículos caros, llevar efectivo o inclusive que los vean saliendo de una agencia bancaria.

En Mérida, llevar efectivo y salir o entrar de un banco inspiran casi tanta preocupación como frecuentar algún barrio o dejar el vehículo propio sin vigilancia.

Tanto los merideños como los caraqueños entrevistados creen tener altas probabilidades de ser víctimas de delitos, especialmente robos o hurtos, según Crespo.

“Para ambas muestras (Caracas y Mérida) la situación que es percibida como la que genera mayor probabilidad para la victimización –caminar por las calles/avenidas de la ciudad de madrugada– no corresponde al plano objetivo de la victimización pues en ambas muestras esta ocurre principalmente en horas de la tarde”, dijo.

Por otra parte, en la ciudad andina los encuestados mostraron un grado de temor mucho más elevado que la victimización real. Esta brecha, a juicio del investigador, no es tan amplia en el Distrito Capital. Esto refuerza la idea que las opiniones sobre el delito a veces no se compaginan con la realidad.

La Cifra

90% de la muestra encuestada reconoció consumir periódicamente noticias de la prensa o de la televisión. La sección más leída de los diarios es sucesos.