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La mitad de los vecinos de Catia fue víctima de delitos en 6 meses

Los delitos más frecuentes, en este orden, fueron el robo y el hurto; luego las lesiones personales, los secuestros y los homicidios | Foto: Carlos Meza

Los delitos más frecuentes, en este orden, fueron el robo y el hurto; luego las lesiones personales, los secuestros y los homicidios | Foto: Carlos Meza

La mayoría de las fechorías en sectores de Mérida y Caracas ocurrió entre el mediodía y las 6:00 de la tarde, revela la encuesta

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Más de la mitad de los habitantes de la parroquia Sucre del municipio Libertador fue víctima de algún delito entre diciembre de 2012 y mayo de este año.

La encuesta de victimización, percepción de la seguridad ciudadana y miedo al delito, cuya elaboración fue coordinada por el criminólogo Freddy Crespo, de la Universidad de los Andes, determinó además que en el municipio Libertador del estado Mérida 40% de los entrevistados fue afectado por el hampa durante el mismo período.

Esta investigación fue financiada por el Fonacit y contó con la cooperación de alumnos de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad. Se basó en 1.018 entrevistas cara a cara, con personas cuyas edades están entre los 18 años y los 60 años. Fueron escogidos el municipio Libertador de Mérida y la parroquia Sucre de Caracas por sus características demográficas y sus índices delictivos conocidos, según el coordinador del trabajo.

Los delitos más frecuentes, en este orden, fueron el robo y el hurto; luego las lesiones personales, los secuestros y los homicidios. Esto indica además que predomina el ejercicio de la violencia contra las víctimas, aun cuando el objetivo sea apoderarse de alguna pertenencia.

Esta violencia, sin embargo, tiene matices. En el caso merideño predominaron las agresiones físicas, mientras que en Caracas las amenazas complementadas en 71% de los casos con un arma.

Los encuestados revelaron, además, que muchos de ellos sufrieron los embates de la delincuencia en más de una oportunidad durante el lapso investigado. Según Crespo, la mitad de los victimizados en las muestras de estudio lo fue al menos una vez cada mes durante los últimos cuatro meses antes de la entrevista.

Estas cifras llaman aún más la atención cuando se toma en cuenta que la parroquia Sucre tiene la mayor cantidad de policías y militares asignados para vigilar las calles en todo el Distrito Capital. De igual forma el municipio Libertador de Mérida es uno de los tres “priorizados” por la Gran Misión A Toda Vida Venezuela.

Armas por doquier. La encuesta demuestra también que los delincuentes han sido refractarios a las campañas por el desarme emprendidas por el Ejecutivo desde 2011.

En la parroquia Sucre de Caracas 71% de los delitos fue cometido con un arma. Las más utilizadas fueron las de fuego (78%), mientras que las llamadas armas blancas fueron usadas en 19% de los casos. En el resto utilizaron objetos contundentes. En Mérida también predominó el uso de las armas de fuego, aunque con menor magnitud.

En ambas localidades la mayoría de los hechos delictivos durante el lapso analizado ocurrió entre el mediodía y las 6:00 de la tarde. Una importante porción también se llevó a cabo entre esa hora y la medianoche.

“Más allá de lo homogéneo que se presenta el cuadro de la victimización para ambas muestras puede decirse que las registradas en la parroquia Sucre, además de más frecuentes, implica más violencia percibida por la víctima debido a los factores circunstanciales que implica la victimización en sí”, afirmó Crespo.

Finalmente las víctimas de delitos descubiertas en el estudio fueron en su gran mayoría hombres sin hijos en la parroquia Sucre de Libertador. Esto es así pues las personas en esa situación están más expuestas, según el criminólogo. En Mérida no se observó ningún perfil especial. Es decir, cualquiera puede ser víctima.

Cifra negra

En ambas localidades la gran mayoría de los encuestados reconoció que no acudió a las autoridades para denunciar que había sido víctima de algún delito. En el municipio merideño fue de 85%, mientras que en Caracas fue de 67%. Este es el principal origen de la cifra negra.

Esta es una tendencia que se ha agudizado durante los últimos años, según Crespo.

“La gente solamente se toma la molestia de denunciar cuando el delito del que fue víctima es muy gravoso”, dijo.

La principal razón para no denunciar es la convicción de que “la policía no haría nada” (71% en parroquia Sucre, 75% en Mérida). Del otro lado, los que denunciaron lo hicieron, en su gran mayoría, por considerarlo un deber (55%). Luego, para que el supuesto responsable resulte detenido (44%).