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“Truncaron sus sueños de servirle a la patria y llegar a ser alguien grande”

Familiares y amigos recorrieron a pie las principales avenidas de Cumaná para enterrar al joven / María Iguarán

Familiares y amigos recorrieron a pie las principales avenidas de Cumaná para enterrar al joven / María Iguarán

Fermín García, abuelo de Diosny Guinand, agradece a las autoridades que hayan apresado a los culpables, pero eso no remedia su pérdida

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Diosny Manuel Guinand Yéndez, quien se hacía llamar Maikol Manuel Ravelo en su cuenta de Facebook, cumpliría 24 años de edad este viernes 2 de agosto pero su cadáver fue encontrado enterrado la noche del miércoles 24 de julio en una de las canchas del Grupo Acciones de Comando de la Guardia Nacional Bolivariana en Macarao.

El dolor y la impotencia invadieron a la familia el jueves a las 6:00 pm cuando el cuerpo llegó escoltado por un grupo de funcionarios de la GNB a la funeraria Virgen del Valle ubicada en la calle Humboldt de Cumaná.

Los familiares que fueron a Caracas, Fermín García y Arévalo Guinand Yéndez, estaban cansados pero, sobre todo, tristes.

Fermín, su abuelo y casi papá, estaba resignado. “Ya los culpables fueron apresados. La Guardia Nacional Bolivariana nos ha brindado todo el apoyo necesario, pero es irremediable esa pérdida”.

Pasada las 8:00 am, sacaron el cadáver en un camión fúnebre pero se dañó. Tuvieron que pasarlo a una camioneta tipo van de la funeraria. Parientes y amigos recorrieron a pie la calle Humboldt, Cochabamba, Bolívar y la Catedral de Cumaná hasta llegar al Cementerio General.

Guinand Yéndez culminó sus estudios de bachillerato en la Misión Sucre de Cumaná, se fue a estudiar en una escuela en el sector La Morrocoya del estado Monagas y, luego, a trabajar en el hotel de la GNB en Caracas por más de un año. Finalmente estuvo en GAC en Macario. Su sueño era ser funcionario de la GNB. Era hijo único.

Sospechaban su muerte. María Yéndez, abuela que lo quería como un hijo y quien recibió la llamada de unos supuestos militares para preguntarle por su sobrino, le dijeron: “Lo andamos buscando para entregarle una placa”, la llamada la recibió un lunes en la mañana de los primeros días de julio.

A la abuela le dio la impresión que habían matado a su nieto porque ya tenía más de 20 días desaparecido.

“Le hago un llamado a las madres que tienen hijos prestando servicio militar en la GNB que no se confíen porque tienen la costumbre de matarlos y ensuciarlos. Esto que nos pasó a nosotros es un dolor tan malo. Quería servirle a la patria con el sueño de llegar a ser alguien grande en la GNB, pero truncaron sus sueños”, se lamentó Yéndez.

Belkis García es la tía que recibió un documento el 4 de julio de manos de unos militares llamados Wilfredo Estrada y Márquez David, donde le notificaron que supuestamente él había desertado desde el 1° de julio.

En esa fecha, la familia ya sospechaba de su muerte porque el 26 de mayo escribió en su cuenta Facebook: “Mañana con el favor de Dios tengo que tener el mejor de los días y un lindo y hermoso viaje para mi tierra amada Cumaná”.

Sus familiares, la novia y su pequeña hija de cuatro años de edad se quedaron esperándolo.

Fermín García, otro tío que es funcionario militar dijo que supuestamente Guinand Yéndez pidió permiso para comprar útiles personales. “Pero eso no es la realidad. Ahora están variando las versiones: están diciendo que él se escapó por el extravío de un armamento”.

La familia se enteró de la muerte porque unos compañeros de Guinand Yéndez –quien tenía más de un año como alistado de la GNB– llamaron a Cumaná y dijeron: “Búsquenlo porque él no desapareció. A él lo habían castigado fuertemente. A nosotros nos da la impresión de que está muerto en el mismo comando”, relataron.

Los familiares esperan que el Gobierno condene a quienes cometieron el homicidio, promesa hecha a los familiares en pleno entierro.

Manifestación

El tránsito de vehículos quedó obstaculizado por varios minutos en varios sentidos, mientras los familiares protestaban exigiendo justicia por la muerte del cabo segundo de la Guardia Nacional Bolivariana, quien había trabajado más de un año para el Club Social de esta institución castrense ubicado al final del callejón Machado en El Paraíso, Caracas. Llevaban pancartas y los jóvenes, entre primos y amigos gritaban: “¡Mataron a nuestros hijos. Queremos justicia!”.

Jorge Cardozo, vecino de la avenida principal de Brasil donde residía el joven con sus tíos desde que la mamá falleció hace tres años, participaba en la manifestación, minutos antes de de que enterraran a Guinand en el cementerio.

 “Queremos hacerle un llamado a la fiscal general de la república, Luisa Ortega Díaz, para que se aboque en la solución de este caso. Él era un niño sucrense de 19 años de edad, que ha luchado por su vida honradamente. Este muchacho necesita que su imagen quede limpia”, exigió.