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Grupo armado delictivo opera entre Aragua y Guárico

En la huida, los delincuentes quemaron una patrulla de Poliaragua | ERNESTO MORGADO

En la huida, los delincuentes quemaron una patrulla de Poliaragua | ERNESTO MORGADO

La banda del "Picure" empezó extorsionando a comerciantes y ganaderos. Le atribuyen el asesinato de cuatro policías

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La policía judicial, con la cooperación de otros organismos, activó esta semana un “bloque de búsqueda” en el estado Aragua con la finalidad de capturar a los líderes de un grupo armado que tiene en su prontuario el asesinato de cuatro agentes policiales.

El jefe de la región de investigación penal de los Llanos del Cicpc, comisario Ramón Silva, informó que los funcionarios trabajan en la identificación plena de todos los integrantes de una banda conocida como Concha de Mango. Este nombre proviene de un barrio de El Sombrero, Guárico, donde ocasionalmente vive José Antonio Tovar Colina, de 24 años de edad, alias “Picure”, líder del grupo.

Sobre Tovar pesan al menos tres solicitudes de captura, todas emitidas desde 2010 por juzgados de San Juan de los Morros por homicidio intencional, extorsión y porte ilícito de arma.

Fuentes de Poliaragua indicaron que este grupo se formó en 2008 gracias a la fusión de bandas que operaban entre las poblaciones de El Sombrero y Barbacoas (sur de Aragua). Hay un núcleo central de 12 personas, y otros 20 hampones que operan con ellos para trabajos específicos, generalmente ligados al cobro de extorsiones a ganaderos y comerciantes a quienes supuestamente amenazan con atacar si no pagan la cuota. Los cobros también son consecuencia de negociaciones para la devolución de vehículos robados.

Desde abril se han reportado varios enfrentamientos con miembros de esta organización. No obstante, la estructura pareciera fortalecerse tanto en número de miembros como en armamento.

Fuentes del Cicpc y registros fotográficos indican que esta organización dispone de fusiles de asalto AR-15 con miras telescópicas y cargadores especiales, FAL y AK-103, pistolas de distintos calibres con cargadores de 32 cartuchos, subametralladoras, revólveres y lanzagranadas antitanque (AT4), muchas de ellas catalogadas como armas de guerra y, según la legislación, son de uso exclusivo de la Fuerza Armada.


Batalla campal. El 6 de julio a las 11:00 pm, agentes de la estación Barbacoas de Poliaragua acudieron al llamado de residentes de la calle 8 que estaban atemorizados porque frente a la licorería Barbsur estaban 30 hombres armados, en una aparente celebración. Habían llegado al lugar en motos y camionetas y, supuestamente, disparaban al aire. Cuatro agentes llegaron al lugar en dos vehículos rústicos por el costado sur del local para evitar, en lo posible, que los avistaran, pero fue inútil. Apenas los descubrieron estalló un enfrentamiento entre los funcionarios y algunos miembros del grupo que se quedaron para proteger la huida del resto.

Hubo tres heridos: José Moyetones, 16 años de edad, que falleció posteriormente; Carlos Ramón Quirpa, de 31 años de edad, y Manuel Moyetones, de 21 años de edad. Los agentes tuvieron que correr porque se les terminó la munición y los refuerzos solicitados por radio a toda la policía aún no llegaban (la estación más cercana queda a 25 minutos por una vía llena de huecos).

Los delincuentes aprovecharon el momento para trasladar a los heridos en una de las patrullas. En el CDI de Barbacoas tomaron como rehenes al médico y al enfermero de guardia. Amenazaron con usar el AT4 si llegaban los refuerzos policiales. Luego se apoderaron de una ambulancia y trasladaron a los tres lesionados hasta el hospital general de San Juan de los Morros.

La patrulla fue quemada el 7 de julio en la madrugada, en un paraje en el sur de Barbacoas.

Además de los heridos, agentes del Cicpc-Villa de Cura detuvieron al dueño de la licorería Jesús Méndez Román, de 44 años de edad, así como a dos mujeres y otro hombre a quienes señalan de haber alterado el sitio del suceso. Fueron presentados ante un juzgado de Maracay y les dieron una medida cautelar. Uno de ellos accedió a hablar con la condición de mantenerse en el anonimato.

Dijo que para el momento del tiroteo la licorería estaba cerrada y que los supuestos integrantes de la banda estaban en la calle. Agregó que los daños a las viviendas fueron ocasionados por los disparos de los funcionarios y que todos los avisos del local (abierto en mayo como expendio de licores) fueron removidos de las paredes por los policías.

Los residentes de la calle 8 todavía reparaban esta semana los daños ocasionados por el tiroteo en las fachadas de sus viviendas. El miedo no los dejó hablar. Cuando se les preguntó sobre lo ocurrido, cuatro de ellos respondieron coincidencialmente que estaban de viaje. Sólo una mujer explicó que el temor a represalias les impedía dar detalles. “Esto aquí se ha puesto muy feo”, expresó.


Mataron al agente del camión

Luego del tiroteo, el Cicpc registró ocho inmuebles en Aragua y Guárico y detuvo al padre del “Picure”, José Rafael Tovar. El 15 de julio los detectives allanaron en el sector El Tamarindo, Guárico, el hotel Yosbelín y un local comercial denominado también el “Picure”, alias de José Antonio Tovar Colina, de 24 años de edad, líder del grupo.

Tovar, al parecer, entró en cólera contra los funcionarios que participaron en ese procedimiento, lo cual explicaría el asesinato a mansalva del agente Reny Jesús Mejías, de 35 años de edad.

Mejías, adscrito a la subdelegación Altagracia de Orituco, fue emboscado el 22 de julio frente al restaurante Gran Colombia, en El Sombrero, cuando estacionaba su camión F 350 blanco, placas A48ACOF. Le dieron, al menos, 20 tiros con FAL y otros tantos con pistola calibre 9 mm.

Indicaron fuentes policiales que este vehículo fue uno de los utilizados para cargar los enseres del hotel y del local comercial allanados el 15 de julio.

Desde entonces el Cicpc adelanta una auténtica cacería, pero cada vez que se hace una operación los miembros de la banda se internan en zonas boscosas y de difícil acceso.

Antes de huir de Barbacoas, el 7 de julio en la madrugada, los delincuentes atacaron a tiros las patrullas que quedaban en la estación para evitar que los persiguieran. Los vehículos están en poder del Cicpc para las experticias.