• Caracas (Venezuela)

Sucesos

Al instante

"Que sus amigos digan la verdad"

El viernes pasado Yesenia Mujica fue a una discoteca en Los Cortijos a celebrar con compañeros que pasaron el primer semestre

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La familia de Yesenia Patricia Mujica González no logra comprender cómo esa muchacha tranquila fue víctima de un crimen tan cruento: “Hay películas atroces, pero no pensamos que nos tocaría vivir esta experiencia tan terrible”, dijo Carmen González, tía de la víctima.

El cuerpo de la joven, de 20 años de edad, fue encontrado descuartizado el domingo pasado en dos hallazgos: uno en un basurero de la avenida Oeste 12, entre las esquinas de Maderero y Puente Nuevo, en el centro de Caracas; posteriormente las extremidades fueron localizadas en la Cota Mil, al final de la avenida Baralt, cerca de un guardaparques del Ávila.

Francisco González, tío de la joven, pidió que los dos jóvenes que acompañaron a su sobrina el viernes en la noche “digan la verdad”.

Mujica González residía en Cotiza, era empleada de la agencia del Banco Bicentenario de El Rosal, y estudiaba Publicidad y Mercadeo en el Instituto Universitario de Mercadotecnia, en la avenida Casanova.

Su tía relató que el viernes pasado Yesenia Mujica salió de sus labores en el departamento de Cobranzas de la entidad bancaria, llamó a su madre y le dijo que iba al instituto a buscar las notas del semestre, y que luego iría a una discoteca en la avenida principal de Los Cortijos para celebrar.

Después de las 11:00 pm la madre de la joven no volvió a saber de ella y pensó que se le había descargado la batería del celular. Al día siguiente se preocuparon porque la muchacha no aparecía y comenzaron a llamar a los compañeros de estudios que salieron con ella. Entre ellos hubo contradicciones, pues uno dijo que la acompañó el sábado a las 7:00 am a subir a una camioneta de pasajeros, y otro estudiante habría manifestado que después de las 3:00 am no volvieron a verla y que ella dejó su cartera en la discoteca.

En la búsqueda, visitaron dos puestos de la GNB el domingo: en uno les indicaron que habían localizado el torso de una mujer que tenía el tatuaje de una flor la cadera. Cuando fueron al Cicpc les dijeron que debían esperar 72 horas para denunciar.

Los parientes están consternados porque aseguran que era una joven tranquila: “Ninguno de nosotros sabe lo que pasó”, afirmó Francisco González.

El Cicpc pesquisa e interroga a los acompañantes de la víctima al considerar que podrían ser testigos clave para identificar a los autores del crimen.


Vecinos indignados. Vecinos de las parroquias Santa Teresa, San Juan y Catedral se movilizaron con pancartas hasta las esquinas de Maderero y Puerto Escondido, indignados por la muerte de la joven Yesenia Mujica. A la protesta se les unió la concejal Alicia Figueroa, del Cabildo Metropolitano de Caracas, y Jesús Armas, del municipio Libertador, ambos del partido Primero Justicia.

Figueroa indicó que los índices de criminalidad son cada vez más abominables en Caracas. “58 mujeres y 65 adolescentes han sido asesinados en lo que va de año, 22 planes de seguridad sin ninguna efectividad. Pareciera que la ciudad es gobernada por un cartel de la droga porque cada día los crímenes son más atroces. Las madres desfilan por la morgue de Bello Monte y pasan largas horas esperando por la entrega de sus familiares”.

Pidió al ministro Miguel Rodríguez Torres, de Interior, Justicia y Paz, que aplique la Ley Desarme que fue aprobada por unanimidad en 2013 por la Asamblea Nacional y en abril de este año fue aprobado el reglamento, pero aún no ha sido incorporado al plan de seguridad Patria Segura.

¿Por qué ocurren los descuartizamientos?
Luis Godoy, ex jefe de Investigaciones de la División contra Homicidios del Cicpc, señala que son tres las motivaciones que llevan a matar a una persona y luego a descuartizar el cadáver: primero, retardar la identificación de la víctima así como los elementos probatorios que llevarán a encarcelar al autor o autores del hecho; segundo, castigar por lo que consideran una traición o un motivo pasional, y para advertir al entorno que pueden recibir un castigo ejemplarizante como hicieron los narcotraficantes cuando comenzaron a emplear ese modus operandi. Pero además Godoy afirma que la impunidad juega un papel importante y motiva a los criminales a descuartizar a sus víctimas.