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Víctimas de masacre de Ocumare del Tuy volvieron a sus ranchos

La familia víctima de la masacre de Ocumare del Tuy volvió a armar sus ranchos con latas de zinc | FOTO RAÚL ROMERO

La familia víctima de la masacre de Ocumare del Tuy volvió a armar sus ranchos con latas de zinc | FOTO RAÚL ROMERO

La familia Urbano y sus vecinos acudieron al Ministerio de Vivienda para pedir traslados y a entregar las llaves de los apartamentos adjudicados. No fueron atendidos

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La joven de 17 años de edad que fue herida en el estómago, prima de los hermanos Urbano asesinados hace 11 días en una construcción de la Misión Vivienda en Lomas de La Guadalupe, en Ocumare del Tuy, no volvió al apartamento que les adjudicaron a su madre y 10 hermanos. En la invasión, ubicada frente al relleno sanitario de La Bonanza donde vivió antes de que fuera beneficiada por el programa social, se recupera de la cirugía en la que le sacaron la bala que le traspasó el brazo y se le alojó en un costado cuando en medio de una fiesta unos hombres dispararon contra los miembros de su familia y mataron a 9 personas.

En el lugar también está su hermano de 20 años de edad que recibió un tiro en la pierna y se salvó porque el cadáver de uno de sus primos le cayó encima y lo quitó de la visibilidad de los pistoleros. “Tengo miedo que nos terminen de matar a todos”, expresa la adolescente madre de un hijo de 8 meses.

En 2011, las familias se inscribieron en la Misión Vivienda y otras solicitaron casas a través de Corpomiranda. Cuatro años después habían logrado que les adjudicaran apartamentos a todos en el urbanismo. El domingo 26 de abril, cuando ocurrió la masacre, celebraban que ya tenían vivienda.

Los Urbano y otras tres familias adjudicatarias que se conocían desde que eran vecinos en La Bonanza, acudieron el martes al Ministerio de Vivienda y Hábitat en Caracas para pedir que los trasladaran a otros apartamentos porque temen por sus vidas, pero nadie los atendió ni tomó sus datos. “En la recepción solo me pasaron por teléfono a un hombre que me dijo que si queríamos dejáramos las llaves ahí porque no nos podían dar más apartamentos porque a donde fuéramos ya éramos un problema. Nos quedó una raya cuando nosotros no sabemos por qué asesinaron a nuestros familiares”, expresa otra de las primas de los Urbano que vivía con sus cuatro hijos y su esposo en uno de los apartamentos de Lomas de La Guadalupe.

Los Urbano solo estuvieron 30 días en el complejo residencial. Las hermanas se resguardan en Santa Teresa del Tuy, mientras que sus primos y vecinos volvieron al terreno en el que vivían anteriormente, después de dos semanas viviendo bajo un techo de cemento.

Los grupos parentales, que no se identificaron por temor a represalias, tomaron tres ranchos que quedaron sin demoler, juntaron planchas de zinc y armaron nuevas casas con piso de tierra y sin baños. Los zamuros vuelan encima de sus techos; las moscas y el olor de los desperdicios, que a diario generan 11 municipios de la Gran Caracas y se acumulan en La Bonanza, volvieron a ser parte de sus días. “Prefiero vivir aquí entre la basura que en esos apartamentos en los que nos pueden ir a matar. Eso jamás lo vivimos aquí”, expresa la madre de dos de los heridos el día de la masacre.

“El desayuno de mis cuatro hijos ese día fue asomarse por la ventana y ver a todos sus primos muertos y bañados en sangre. Mi hijo de seis años llora todos los días y le pide a su papá que no vuelva al apartamento porque lo van a matar”, expresa otra de las parientes.

A los familiares de las víctimas les informaron que luego de la masacre se realizó una reunión con el consejo comunal del edificio de Lomas de La Guadalupe. Unos hombres que serían vecinos del urbanismo manifestaron en el encuentro que no querían ver a la gente de La Bonanza en la zona. “Nos sentimos amenazados. Nos pueden invadir los apartamentos con nuestras pocas cosas adentro, pero nos da miedo hasta ir a buscar la ropa”, dijo una de las parientes.