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Velados en la PM y sepultados junto a Lina Ron y Serra

El hermano de José Odreman afirmó: “Delincuentes fueron los policías que con armas del Estado los mataron”

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Caracas fue atravesada por los cortejos fúnebres de cuatro de los cinco miembros de los colectivos Frente 5 de Marzo y Escudo de la Revolución que el martes murieron en un presunto enfrentamiento con funcionarios del Cicpc en el edificio Manfredir, situado en Quinta Crespo.

Desde el miércoles en la noche José Miguel Odreman, jefe del Frente 5 de Marzo, y su compañero Michael Contreras fueron velados en la antigua sede de la Comandancia General de la Policía Metropolitana en Cotiza, que además de ser el centro de operaciones del frente, también funciona como búnker de los colectivos.

Los féretros de Odreman y de Contreras fueron colocados uno al lado del otro en lo que era el auditorio de la sede de la extinta PM. Ambos vestían camisas rojas y chaquetas negras. En cada uno de los ataúdes fue colocada una gorra del Movimiento por la Paz y la Vida y una bandera de Venezuela.

Dentro del féretro de Contreras había una gorra con la firma del presidente Chávez, mientras que en el vidrio del ataúd de Odreman destacaba una placa de la PM con su fotografía en el medio.

Entre las coronas fúnebres destacaba una de la Escuela de Escoltas y de la Comunidad 5 de Marzo. Durante todo el velorio, en el que se escucharon canciones de Alí Primera y fueron inflados globos blancos en homenaje a los fallecidos, funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana, representantes de varios grupos armados y un hombre que se identificaba como abogado del Frente 5 de Marzo, custodiaron la entrada al lugar y controlaron el ingreso de medios de comunicación social.

Mientras los cuerpos de los dos miembros de colectivos eran velados sus allegados gritaron consignas contra el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, y del director del Cicpc, comisario José Gregorio Sierralta.

Richard Sánchez, hermano de Odreman, hizo llamado al presidente Nicolás Maduro: “Pedimos al presidente que haga un cruce de llamadas. La última llamada que hizo mi hermano fue al director del Cicpc para pedirle que retirara las comisiones de sus funcionarios. Soy policía y revisé a mi hermano y a Maikol en la Sipol y ninguno de los dos tiene solicitud por homicidios. La verdad va a salir adelante. Delincuentes fueron los policías que con armas del Estado los mataron. Pedimos que destituyan al ministro de Interior y Justicia y al director del Cicpc. Exijo al Ministerio Público que siga a la gente del Cicpc. Es falso que hubo policías secuestrados en el edificio Manfredir”, expresó.

La madre de Contreras, Migdalia Bernal, aseguró que luchará para que las muertes de los cinco miembros de colectivos no queden impunes: “Siempre le enseñé a mis hijos a ser honestos y en la revolución tiene que haber honestidad. Hay videos en los que se ve cómo a mi hijo lo ajustician. Llamo al pueblo a que estemos bien organizados. Mi hijo fue escolta del rector de la USM y exmagistrado, Carlos Peña, y había hecho cursos en el Sebin para ser escolta presidencial. No nos vamos a callar. No podemos tapar la sinvergüenzura”, advirtió.


Funerales por separado. De la morgue de Bello Monte fueron retirados por la funeraria Minerva los cuerpos de José Odreman, sargento primero jubilado de la PM y jefe del Frente 5 de Marzo, que agrupa a 100 colectivos de Caracas; Maikel Contreras, oficial de Policaracas y también miembro del frente; Jesús Rodríguez, vigilante de una cooperativa, y José Ángel Tovar, dueño de una cauchera, mientras que el de Carmelo González lo sacó la funeraria Virginia, de Los Chaguaramos.

A González, jefe del colectivo Escudo de la Revolución, que desde el 2 de diciembre de 2013 estaba instalado en el edificio Manfredir, lo velaron en Los Chaguaramos y posteriormente lo sepultaron a las 9:00 am en el Cementerio del Este. Funcionarios de Polihatillo y Polibaruta desplegaron a más de 200 funcionarios por medidas de seguridad.

En el camposanto la hermana del hombre, Isabel González, dijo que la esposa de su pariente, Whitney Castillo, de 19 años de edad, aún está privada de libertad.

“A ella, que tiene dos meses de embarazo, le sembraron droga para culparla. Mi hermano siempre trabajó con el gobierno en labores sociales. Fue escolta del diputado Darío Vivas, desmontaba guarimbas con motorizados y vigilaba negocios. ¿Por qué ahora los satanizan? Tengo pruebas y fotos de él con Cilia Flores y Nicolás Maduro en actividades”, manifestó.

A Jesús Rodríguez lo trasladaron al estado Falcón para ser sepultado a las 4:00 de la tarde en el cementerio de Capadare, municipio Acosta, informó su hermana Meiby Rodríguez.

Destino final. Ayer a las 5:10 de la tarde todavía no había fosas abiertas en el Cementerio General del Sur para enterrar a Contreras y a Odreman.

El sonido de dos morteros se escuchó puntualmente a las 2:00 de la tarde en Cotiza. Indicaba que los cuerpos salían de la montaña en la que funciona la sede del colectivo.

Decenas de motorizados vestidos de negro iban delante del cortejo como una caballeriza. Algunos comensales del restaurante El Combinadito, frente al hospital Rísquez, se asomaron para ver el paso de las urnas que fueron cargadas por toda la avenida principal de Cotiza hasta la avenida Fuerzas Armadas. No fueron pocos los que se asomaron a las azoteas para ver pasar los féretros.

La primera parada ocurrió al lado del Mercado de las Flores: un hombre grueso de pantalones camuflados, a quien llamaban 6014, pedía un minuto de aplausos. Las canciones de Alí Primera estuvieron presentes. Los acordes de “Los que mueren por la vida” acompañaron el cortejo de los policías durante todo el trayecto hasta el camposanto.

“Chávez vive, la lucha sigue”, “Comandante Odreman, presente”, “¡Justicia, justicia! fueron las frases más repetidas por 6014, que guiaba conmovido la caravana fúnebre.

Los motorizados, con chaquetas negras y radiotransmisores, no permitieron fotos. Fueron celosos con el registro del acto. Iban adelante abriendo el paso, que estaba libre pues las dos carrozas se desplegaron por el carril del Buscaracas.

A la altura del sector Vuelta del Casquillo, en San Agustín del Sur, el grupo notó que desde la sede de la Brigada de Acciones Especiales hombres cubiertos de negro los apuntaban con armas a la distancia. Uno de los miembros de la caravana dijo: “Quien ha sido guerrillero no tiene miedo a la muerte”. Una mujer rubia exclamaba: “¡Como si fuéramos malandros!”.

A las 4:00 de la tarde los cuerpos entraron al sector del Cementerio. Los locales comerciales estaban cerrados y los vecinos veían desde los balcones. Pocas personas recibían a los muertos, pero en las filas del cortejo permanecía la dureza en los rostros. Luego de atravesar el umbral del camposanto, el de pantalones camuflados, 6014, entregaba un inmenso estándar, con el tricolor nacional, a otro camarada de nombre Igor. Pocos quisieron declarar. La multitud estaba algo irascible y repetía que debía hacerse justicia.

Luego de una hora Migdalia Bernal, madre del expolicaracas Michael Contreras, pedía a los presentes que se apartaran para poder abrir la fosa en la que enterrarían los cuerpos.

Los líderes del Frente 5 de Marzo serían enterrados al lado de la urna del diputado Robert Serra, a pocos metros de Lina Ron.
 

“Dios me colocó aquí para hacer una limpieza social”
Delante del cortejo fúnebre de Michael Contreras y José Miguel Odreman, un hombre cubierto con una chaqueta con el tricolor nacional guiaba a la multitud.

“Ellos no se han ido. No les daremos una despedida, les diremos hasta luego porque se han marchado al lugar del bien y allá nos encontraremos de nuevo”, dijo José Barrios, ex policía metropolitano que desde hace cuatro meses funge como jefe nacional de operaciones del Movimiento Juan Montoya. Ahora le llaman comandante y él saluda a la multitud con un “Dios te bendiga, varón”.

Barrios fue el único que en el entierro de Contreras y Odreman se comunicaba fluidamente con los periodistas y explica sus razones. Aseguró que el martes 7 de octubre no hubo tal enfrentamiento entre líderes de colectivos y el Cicpc en el edificio Manfredir, sino que, al parecer, a las 5:00 am habría entrado un grupo de estos funcionarios a asesinar a Carmelo Chávez, del Colectivo Escudo de la Revolución. Odreman llegó al lugar para denunciar el hecho y luego fue asesinado, junto con Michael Contreras. “Yo le dije a Odreman que no fuera, pero él entró al edificio porque quería denunciar el asesinato del camarada. Llevó a La Patilla y allí mismo lo mataron”, contó Barrios.

Aseguró que el Movimiento Juan Montoya reúne a más de 5.000 personas, en 40 colectivos, 38 consejos comunales y 15 sedes, donde incluso hay funcionarios policiales activos.

Afirmó que se trata de personas que luchan por el bienestar del pueblo, que hacen trabajo social, por lo cual no comprende por qué los mataron: “Dios me puso acá para hacer limpieza social, soy quien hace los R13 –revisión de huellas dactilares–, porque acá en los colectivos no queremos a personal solicitado ni con antecedentes”.

Barrios agregó que Ernesto Villegas habría estado en el velorio de Odreman y Contreras, al parecer enviado por el presidente Nicolás Maduro para indagar las razones de la muerte de ambos expolicías. “Ellos saben que metieron la pata y que no es mamadera de gallo, que tienen que resguardarse”, dijo Barrios haciendo alusión a los funcionarios del Cicpc que, a su juicio, habrían actuado por órdenes superiores para liquidar a los jefes de los colectivos.

Enfatizó que ejerce las funciones de instructor en todo el país y es pastor evangélico de la iglesia Manantial de Vida.