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Toma de casa de rehabilitación en El Valle duró 12 horas

Los invasores exigían viviendas | Foto William Dumont

Los tomistas exigían viviendas | Foto William Dumont

Un grupo de mujeres aseguraba que eran damnificadas de Nueva Tacagua, a quienes les prometieron casa hace más de 10 años

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Por lo menos durante 12 horas la Casa de Acogida y Rehabilitación Padre Machado, en la calle Cajigal en El Valle, fue tomada por un grupo de 35 mujeres y niños que invadieron la estructura como mecanismo de presión para exigir viviendas o traslado a un refugio.

La religiosa Angie Olid informó que vio a tres hombres encima de la platabanda. Uno de ellos portaba un pico en la mano y luego de introducirse por el patio interno, entre las 2:30 am y 3:00 am, abrió una reja desde adentro.

Cuando la cerradura fue removida y una puerta de madera forzada, entró el grupo de mujeres con colchonetas y niños en brazos: “Ellas se dispersaron y revisaron la casa. Les explicamos que brindábamos atención y rehabilitación a personas en situación de indigencia. Ellas no sabían que estaba ocupada y cuando se los dijimos se retiraron. Como a las 6:30 am volvieron y nos dijeron que las habían mandado a regresar”.

Luego de diez horas en la casa, una de las invasoras, identificada como Marcelis Marcano, discutía con las demás integrantes del grupo si era pertinente o no el ingreso de fiscales del Ministerio Público: “Vamos a organizarnos. Si no le hacemos caso a la policía pueden volverse locos”. Una, a la que llamaban Wiskarys, aunque se identificó como María Gabriela Barrios, respondía que antes de tomar alguna decisión debía hacer una llamada. Puertas adentro varias mujeres recibían instrucciones vía celular. Unas pedían “resistir y guapear”, pues “pronto llegaría refuerzo de la alcaldía”. Otras, como Yeribe Yegui, se arrepentían de haber participado en la toma: “Nos dijeron que íbamos a ingresar pacíficamente y cuando llegamos nos enteramos de que estaban las monjas. Si hubiese sabido que había gente acá no me meto. Pero así como Maduro quiere votos, nosotros queremos casa. Que no nos defraude”, insistía una mujer apodada “la Gata”, quien dijo que había llegado de Valencia.

Olid relató que las tomistas –que aseguraban pertenecer a familias damnificadas de Nueva Tacagua, a quienes les prometieron casas desde hace más de diez años–, reingresaron a la estructura acompañadas de ocho hombres, uno con discapacidad motora. “Cuando ellos se fueron nos pidieron que les ayudáramos con los medios a divulgar la información, pues no tenían viviendas y querían llamar la atención de las autoridades”.

Mary Zurita, religiosa encargada de la casa de acogida, pedía que se desmintiera que el ingreso había sido con armas de fuego. “¡Acá no hubo amenazas ni nada de armas! Ahora, sé que la palabra secuestro puede sonar fuerte, pero no tengo libertad para recibir o para dejar salir a nadie. Entonces, ¿cómo se llama eso?”.

“Es una vulgar invasión y una privación ilegítima de libertad”, explicó luego Alberto Requeno, fiscal del Ministerio Público en el área de Delitos Comunes, quien junto con Franklin Somaza, fiscal del área de protección de Niños, Niñas y Adolescentes, llegó al sitio para conciliar.

Solo después de las 2:00 pm lograron entrar los representantes gubernamentales. La negociación estuvo trabada varias horas porque las invasoras no dejaban que los funcionarios entraran resguardados por la PNB.

Los invasores rechazaban el ingreso de funcionarios de la PNB para mediar | Foto William Dumont