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Soldados mataron a un chofer para robarle su vehículo

Los efectivos del Ejército querían usar las partes del rústico para reparar uno similar del componente militar

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Tres soldados del Ejército fueron detenidos en Portuguesa e imputados por el homicidio de un conductor y el posterior robo del vehículo que usaba la víctima.

Están tras las rejas los cabos Anthony José Báez Alayón de 25 años de edad; Eddie José Dávila Canelón, de 27 años y José Gregorio Tovar Riera, de 26 años. Inicialmente, las detenciones se produjeron al constatarse que desvalijaban una camioneta Toyota Land Cruiser en una casa sin número del sector Barrialito, a 40 kilómetros de Guanare.

Luego se determinó que ellos mismos torturaron y asfixiaron al conductor del vehículo robado, Keiber Alberto Castillo Morales de 26 años de edad.

Plan macabro. Castillo era transportista de la ruta troncal La Rinconada-Las Casitas de La Vega. En su ambiente de trabajo fue contactado por una mujer conocida como Yubrainis para que llevara a los soldados desde Fuerte Tiuna hasta Guanare, el lunes 16 de noviembre.

Esta persona, actualmente investigada por el Cicpc, le había pedido varios traslados a Castillo en oportunidades anteriores, sin problemas. Esta vez, la víctima le indicó que iría con su esposa, y ella le dijo que no podría, porque supuestamente junto a los soldados iría un coronel, y no deseaba que lo vieran otras personas.

Por el viaje de Fuerte Tiuna a Guanare, el transportista cobraría 20.000 bolívares. El día de su muerte, a las 2:00 pm, se comunicó con su esposa para indicarle que los militares le habían pedido llegar un poco más allá del destino contratado, y que por eso le pagarían un poco más.

Ese fue el último contacto que tuvo con su familia.

Cadáver en el lago. Los restos de Castillo Morales fueron encontrados por la policía regional en una laguna cercana al sitio donde desvalijaban su camioneta.

La inspección de la policía judicial determinó que la asfixia se produjo cuando el cuello de la víctima fue rodeado con una guaya de uso mecánico.

El cadáver estaba semisumergido. Tenía también una herida por objeto punzante, probablemente un destornillador, en el hombro izquierdo. En la espalda hallaron varias marcas redondas de quemadura, posiblemente ocasionadas por cigarrillos encendidos.

Los detenidos presuntamente mataron a Castillo cuando se opuso a entregar el vehículo con el que se ganaba el sustento. Esta camioneta fue asignada a una cooperativa de La Vega, de la que el papá de la víctima es directivo. Padre e hijo la usaban para trabajar.

Esta camioneta fue encontrada parcialmente desvalijada, y algunas piezas eran colocadas en una similar perteneciente al Ejército.

Entre los documentos hallados durante el allanamiento al improvisado taller está una “autorización para movilización de vehículo” fechada 2 de noviembre en la que el comandante de la 8203 compañía de sanidad del Ejército Teniente Juan Manuel Manzo, teniente Luis Efraín Bottini, permitía el traslado del rústico desde Fuerte Tiuna a Guanare, aunque “se encuentra inoperativo debido a un accidente de tránsito ocurrido el 20 de septiembre de 2014”.

El serial del vehículo señalado en la autorización es el mismo que tiene la Land Cruiser de uso militar hallada en el taller.

Los soldados fueron presentados en el tribunal primero de control de Guanare, a cargo de Ana Karina Díaz, donde les imputaron tanto el homicidio como el robo del vehículo. Se fijó la sede del Cicpc en Guanare como lugar de reclusión.

El oficial que firmó la orden de trasladar el vehículo también fue aprehendido y presentado esta semana.

Los restos de la camioneta del componente militar también fueron trasladados hasta esa institución. Fotos tomadas en el sitio indican que había volcado y era poco lo que se podía salvar de ella.

“Lo torturaron”

Joan José Morales cree que a su hermano lo torturaron antes de matarlo, pues no quería entregar el vehículo que era su herramienta de trabajo.

“El me decía que nunca se dejaría quitar el carro. Imagino que no se dejó. Lo amarraron y lo puyaron en un hombro para tratar de calmarlo. Luego lo ahorcaron”, afirmó.

Durante el velorio de Keiber Castillo, en Caracas, uno de los asistentes reveló que a él intentaron contratarlo con anterioridad para que hiciera el mismo viaje. Este conductor de la misma zona sospechó y dijo que no haría el trabajo, alegando que no tenía caucho de repuesto.

Según Morales, los soldados “tenían días cuadrando la carrera”. Sostuvo que a estos militares los presionaban en Fuerte Tiuna para que repararan la camioneta volcada en septiembre de 2014.