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Sindicalistas penetran bandas delictivas

Yorman Márquez, alias “el Gordo Bayón”, estuvo en Miraflores aunque  tenía dos medidas cautelares

Yorman Márquez, alias “el Gordo Bayón”, estuvo en Miraflores aunque tenía dos medidas cautelares

En algunos de los asesinatos que han causado más revuelo este año, como el de Mónica Spears, están involucrados miembros de organizaciones laborales

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¿Qué factor en común tienen los crímenes contra la actriz Mónica Spear y su esposo Thomas Henry Berry, y de Yorman Márquez Rodríguez, alias “el Gordo Bayón”? ¿En qué punto coinciden los asesinatos del jefe policial de Barbacoas Lisandro Marapacuto y del delegado de Sovica Luis Villalobos?

Esos casos han ocurrido en lo que va de año en distintas partes del país. Algunos, como el de la pareja Spear-Berry, tuvieron repercusión internacional. Pero en todos han participado personas que se desempeñan en organizaciones laborales. El sindicalismo ha penetrado bandas delictivas y se ha involucrado no solo en crímenes por pugnas en centrales obreras sino en casos de delincuencia común.

Mónica Spear y su pareja fueron ultimados a tiros el 6 de enero por un grupo que, a falta de mejor nombre, fue bautizado por la policía judicial como Los Sanguinarios de El Cambur, debido a la zona de la autopista Valencia-Puerto Cabello donde residen y operan.

El líder de la banda, Leonar Danilo Marcano, apodado “Gordo Danilo”, participaba en el sindicato de trabajadores ferroviarios de Puerto Cabello, indicaron en ese momento fuentes de Cicpc. Tenía antecedentes por drogas y porte ilícito de arma de fuego.

Hasta ahora, siete personas han sido vinculadas directamente al crimen. Otras cuatro habrían recibido parte de los bienes robados a la pareja. Dos de los integrantes del grupo son menores de edad.

El 4 de mayo supuestos integrantes de la banda liderada por José Antonio Tovar Colina, alias Picure, asesinaron en una emboscada al jefe de la estación policial de Barbacoas (Aragua) supervisor jefe Lisandro Marapacuto Peraza, de 34 años de edad.

No es el primer agente víctima de miembros de esa organización criminal. El 21 de julio de 2013 mataron de tiros de fusil al detective Renny Mejías porque supuestamente prestó un camión de su propiedad para cargar los muebles que Tovar tenía en un hotel de El Sombrero.

El 11 de diciembre la banda también conocida como Conchemango se enfrentó a tiros con una comisión del Cicpc mientras adelantaba la celebración de una feria denominada por ellos mismos Tren del Llano.

Desde entonces se hizo público que por lo menos dos de los cómplices de Tovar eran líderes del sindicato que domina el tendido de la vía férrea en el estado Guárico.

Recientemente, el Cicpc elaboró un cuadro con los nombres de los lugartenientes de Tovar: José Gregorio Campos (Goyito), Duindi Eusebio Palma (Duindi), Juan José González (Huevo Espichao) y José Solórzano (Castulito), entre otros.


En el círculo de la violencia. Otros casos más recientes que involucran a sindicalistas son los de Yorman Márquez Rodríguez, alias “el Gordo Bayón”, y Luis Alexander Villalobos.

Márquez Rodríguez, también conocido fue asesinado el 2 de junio en la noche luego de participar en una reunión en el Palacio de Miraflores en representación de los trabajadores tercerizados de la Siderúrgica del Orinoco.

Márquez no podía abandonar el estado Bolívar debido a las medidas cautelares impuestas por dos juzgados de esa región. El hombre de 30 años de edad estaba involucrado en los homicidios de cuatro personas. Aún así, logró salir del estado en un avión para acudir a la junta en el palacio presidencial. Cuando regresaba al hotel Venetur Alba Caracas lo mataron.

Ese suceso fue precedido por un incidente en los jardines del hotel, el viernes 30 de mayo.

En esa oportunidad, agentes del Cicpc reportaron la novedad de que un vigilante fue herido en un brazo cuando forcejeaba con un hombre armado al que le exigieron desalojar las instalaciones. Este sujeto no ha sido identificado. El sereno, sin embargo, relató que antes de disparar él dijo que esperaba la salida de los sindicalistas.

El viernes de la semana pasada, un delegado del Sindicato Nacional de Obreros Venezolanos de la Industria de la Construcción del Sistema Ferroviario y Afines luego de un ataque a tiros frente al edificio donde vivía, en la avenida San Martín.

Su esposa, Dayana Ramírez, afirmó que ese crimen podría ser consecuencia de una disputa por el control de las obras en el distribuidor Ciudad Caribia, en la autopista a La Guaira.


Secuela del paro. El representante del Frente Autónomo de Defensa del Salario y el Sindicato Froilán Barrios indicó que la violencia asociada a la actividad de las centrales obreras en el país es consecuencia de la atomización promovida desde el Ejecutivo y el resto de las ramas del Estado luego del paro petrolero de 2003.

Indicó que en 2001 estaban registrados 1.900 sindicatos que aglutinaban 2 millones de trabajadores. Ahora son más de 6.000 organizaciones y reúnen a 1,5 millones de asalariados.

Dijo que 90% de las muertes violentas ocurre entre sindicalistas de la construcción y de las empresas básicas. La mayoría de los casos se registra en Bolívar. Pero Anzoátegui, Nueva Esparta, Miranda, Aragua, Lara y Zulia también son frecuentes escenarios de violencia.

Explicó que en Guayana se dividieron los sindicatos oficialistas, y “se volvió práctica común recurrir a bandas armadas para amedrentar a los rivales”. De allí se extendió la relación entre representaciones obreras y grupos delictivos.

Según Barrios, en la actualidad los sindicatos de Guayana y Aragua disponen de bandas que son dirigidas desde los penales de Vista Hermosa y Tocorón, respectivamente.

“Los sindicatos tienen garantizado un botín en efectivo. En las obras de construcción 70% de los trabajadores los pone el sindicato y el resto el patrono. En el segundo puente sobre el Orinoco, por ejemplo, se necesitaron 7.000 trabajadores. A ellos les exigían cuotas de hasta 15.000 bolívares por un puesto de trabajo. Es demasiado el dinero que manejan los sindicalistas. Entonces, hay una intervención del hampa para controlar las construcciones”, señaló.


Peleas por espacio


El director del Observatorio Venezolano de la Violencia, Roberto Briceño León, advirtió que en muchas partes del país la actividad sindical y los sindicalistas han sido desplazados por la fuerza por grupos de delincuencia organizada.

“Llegó un momento en que los que manejan esta actividad no son sindicalistas, sino bandas criminales”, afirmó.

Explicó que esos sindicatos controlan las fuentes de trabajo al determinar quiénes son los que entran a trabajar en las obras y quiénes quedan excluidos, e igualmente ejercen presión sobre los patronos a los que garantizan “paz laboral” a cambio de cuotas económicas.

Afirmó que la violencia brota cuando unos grupos se disputan el espacio que aparentemente es controlado por otras organizaciones.

Recordó que durante sus investigaciones entrevistaron a un constructor de Puerto La Cruz que recibió la foto de un sindicalista asesinado. La imagen advertía que ahora los pagos serían entregados a un sindicato rival.

“Estamos en una sociedad donde la fuerza es lo que se impone. Para el Gobierno esos grupos son los que les pueden garantizar el control de los trabajadores”, señaló.



152 sindicalistas han sido víctimas de homicidios durante los últimos tres años según el Observatorio de Conflictividad Social. El año con mayor número de fallecidos fue 2012 con 65.




jmayorca@el-nacional.com