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Seguridad en la Maternidad está en emergencia

Personal de la Maternidad asegura que medidas de seguridad son insuficientes | Foto Juan Camacho / Archivo

Personal de la Maternidad asegura que medidas de seguridad son insuficientes | Foto Juan Camacho / Archivo

Vendedores señalan que diariamente son testigos de robos, hurtos y de consumo de drogas

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Los pacientes y el personal de la Maternidad Concepción Palacios no cuentan con seguridad. La situación se hizo evidente con el fallecimiento de Milagros Vidalina Franco Peralta, de 51 años de edad y enfermera en ese centro de salud desde hacía 25 años, que fue atacada con  una aguja de inyectadora y golpeada el 11 de agosto por dos mujeres pacientes que estaban internadas en el lugar. Franco Peralta murió nueve días después de un infarto causado por la migración de la aguja a la arteria pulmonar.

Las compañeras de la mujer indicaron que la directiva de la Maternidad intentó ocultar el hecho debido al déficit de personal de vigilancia capacitado en el lugar, situación que se presenta desde hace cuatro años. “Se supone que en los dos turnos de la noche se deben quedar diez hombres para resguardarnos, pero sólo trabajan dos”, indicó Mauri Ugas, trabajadora de la Maternidad y presidenta del Sindicato Revolucionario en Pro de los Trabajadores y sus Conexos de la Salud en la Gran Caracas.

Las enfermeras denunciaron además que los vigilantes toman las instalaciones de la lavandería para ingerir alcohol y realizar reuniones sociales: “Ninguno quiere cubrir el turno nocturno. Son los mayores y los borrachos los que se quedan a vigilar”.

Durante el día, siete vigilantes custodian la Maternidad, que permanecen en las tres entradas de ese centro de salud. Además, integrantes de la Milicia resguardan la entrada principal, la de emergencias y el anexo Negra Matea. “Los vigilantes no tienen uniforme. Dicen que tiene que darlo la institución. Así uno no puede reconocerlos”, dijo una enfermera.

Dijo que los guardias sólo cuentan con radio comunicadores. En las instalaciones no hay teléfonos, por lo que las enfermeras no tienen cómo comunicarse con los vigilantes en caso de emergencias, al menos que usen sus teléfonos celulares. Indicaron que un vigilante hace rondas por los pasillos cada dos horas.


Escenario de delitos. El estado de emergencia en el que se encuentran los sistemas de seguridad de la Maternidad ha ocasionado un incremento de delitos. “Hace ocho meses, Seguridad informó a la directiva que un empleado hurtaba equipos médicos. Lo despidieron, pero no notificaron a las autoridades”, dijo Jhon Soto, miembro del sindicato.

Los pacientes también han denunciado robos y raptos de recién nacidos. “Estuvimos un año y medio azotados por los damnificados que estaban en la sede vieja. Algunos eran mala conducta y entraban armados. Por eso en septiembre del año pasado pusieron una reja”, dijo Ugas.

Además, indigentes duermen en los cuartos de descanso de las enfermeras y usan el sótano como guarida para consumir drogas.

Los sindicatos de trabajadores han propuesto aumentar el número de personal de seguridad y dotarlos con herramientas tecnológicas. “Pedimos que coloquen cámaras en cada piso, como en el anexo nuevo, y que los vigilantes tengan rolos o gas pimienta”.


De santo no queda nada

Del nombre que le dieron a la parroquia San Juan, el 22 de febrero de 1834, no queda nada, al menos con respecto al santo, asegura Leidimar Robles, vendedora que tiene un quiosco cerca de la Maternidad Concepción Palacios en San Martín desde hace 10 años: “Aquí siempre pasa algo. Se roban los niños y carros. Hay un 'hombre araña' que se mete en los apartamentos y no se explican cómo. Roban las bolsas del mercado y las panaderías. Ya estoy curada de tanto que he visto”. 

Ha cambiado su horario de trabajo debido a la inseguridad. Antes abría a las 5:00 am y cerraba después de las 6:00 pm. Ahora abre a las 9:00 am y cierra después de las 3:00 pm, cuando termina el horario de visita en la Maternidad. Dice que lo único que ha disminuido recientemente en la zona es el consumo de drogas.

El punto de seguridad más cercano es de la Guardia Nacional Bolivariana, en la plaza Capuchinos. 45 funcionarios custodian la parroquia San Juan. Ellos mismos se consideran pocos y aseguran que no se ven en las calles agentes de Policaracas. Un vecino dijo que los pocos que hay están en Artigas y El Guarataro, los puntos más críticos de la parroquia. “Esa zona es un territorio sin ley”, aseguran los comerciantes que están alrededor del centro de salud.

Indican que vieron cómo hace meses cerró una carpa de la milicia que estaba en la plaza San Martín y conocieron que una banda robó a funcionarios de la GNB después que detuvieron a uno de sus miembros.


La cifra

45 funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana custodian la parroquia de San Juan.