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Riesgo para menores de edad aumenta en las vacaciones

En vacaciones aumentan las denuncias por violencia intrafamiliar contra menores / Antonio rodríguez

En vacaciones aumentan las denuncias por violencia intrafamiliar contra menores / Antonio rodríguez

La falta de denuncia oportuna impide a las autoridades evaluar y afrontar el problema con prontitud

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El Tribunal Primero de Control de Puerto Ordaz, estado Bolívar, ordenó el 14 de este mes la reclusión de una mujer de 27 años de edad, imputada por el homicidio de su hija de 6 años.

La mujer, supuestamente en medio de un arrebato de ira, golpeó con un palo a la menor en una vivienda de Guasipati el domingo 9 en la noche. Le ocasionó una herida contusa de la que no pudo recuperarse, a pesar de que la llevaron al hospital Guaiparo de San Félix. La víctima falleció al día siguiente.

Con ese caso fueron ocho los homicidios de menores de edad reportados ese fin de semana a la policía judicial. La cifra representa 8% de los crímenes ocurridos en el país en esos días. No obstante, de acuerdo con Cecodap, hay una tendencia generalizada a la victimización de los menores de edad, que se ha incrementado en 13% entre 2010 y 2011.

El coordinador general de esa institución, Fernando Pereira, afirmó que el riesgo se incrementa en las temporadas vacacionales.
“Desde hace veinte años hacemos seguimiento a este tema, y en los meses de vacaciones como agosto y diciembre las denuncias aumentan. Los menores están más expuestos a la violencia y a accidentes”, dijo.

En los asuetos y temporadas vacacionales el menor de edad tiene por lo menos seis horas adicionales de ocio, equivalentes a 40% de su jornada. Sin tomar en cuenta que durante el resto del día no tiene que cumplir con tareas o asignaturas académicas.

Eso representa, indicó Pereira, un mayor tiempo de exposición a los riesgos latentes en el entorno doméstico. La posibilidad de muerte o alguna lesión debido al ataque de algún familiar o conocido, o por una circunstancia inesperada, se incrementan notablemente.

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Ciudadana reveló que 51,5% de los homicidios ocurre en el barrio o en la urbanización donde habita la víctima. La cifra sube a 57,2% cuando se trata de lesiones personales.

“En vacaciones los niños y jóvenes están más tiempo en casa y, por tanto, hay más posibilidades de sufrir una agresión”, afirmó el portavoz de Cecodap.

Los menores de 12 años, añadió, generalmente son victimizados en sus casas por sus padres, representantes o allegados. Los adolescentes, en cambio, son ultimados o lesionados por individuos de la propia comunidad, que a menudo forman parte de grupos rivales.

Faltan denuncias. Desde el punto de vista policial, la mayor cantidad de denuncias es recibida y procesada durante el año escolar.
La jefe de la Unidad de Atención al Niño, Niña y Adolescente de Polimiranda, Horays Muñoz, destacó que en los meses de vacaciones los reportes sobre agresiones a menores de edad disminuyen 40%.

“No recibimos las denuncias. Es posible que la situación quede represada hasta el inicio de las clases”, dijo.
Muñoz manifestó que en los últimos períodos vacacionales ha sido necesario aplicar planes de vigilancia en los planteles, junto con vecinos y policías municipales, pues se ha descubierto que las instalaciones son vandalizadas por miembros de la propia comunidad educativa.
El portavoz de Cecodap indicó que los casos de violencia que involucran a menores de edad generalmente no son reportados, pues los victimarios suelen estar en su entorno y encubren la situación.

 Trabajo perdido

Los homicidios y lesiones incapacitantes que afectan a menores de edad constituyen un alto costo para cualquier sociedad. En Venezuela, según el director de Paz Activa, sociólogo Luis Cedeño, la carga se distribuye entre los familiares directos y el Estado.

“Mientras más joven es la víctima, mayor es el costo social y económico. En caso de muerte, ocurre una pérdida total de años de vida productiva. Si la lesión es incapacitante, el costo es aún mayor. Se suma el gasto que implica mantener a una persona con cuidados médicos por el resto de sus días. Esto se convierte en una carga familiar muy importante, que también puede incapacitar a otros miembros de la familia, pues alguien debe cuidar a la víctima”, explicó.

Cedeño desarrolla un estudio sobre los costos de la violencia criminal en el país.