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Redes de Villarroel llevan operando más de 11 años

El oficial retirado de la Guardia Nacional invertía la mayor parte de su fortuna en inmuebles en Anzoátegui

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El 10 de julio funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana, apostados en una alcabala en la vía a oriente, hallaron 24,6 kilos de marihuana en forma de panelas escondidos en los guardafangos de un viejo automóvil.

El caso no habría llamado la atención de no ser porque el conductor del Daewoo rojo se salía de los patrones habituales del transportista de drogas. Se trataba de un apacible hombre de 52 años de edad, con apellido paterno que sugiere ancestros europeos.

Durante los interrogatorios a Roberto Raúl Rhenauls se determinó que el alijo no estaba destinado al consumo local. Probablemente sería llevado por lancheros de Güiria a alguna embarcación nodriza, que al reunir una carga más voluminosa se trasladaría a algún destino del Caribe oriental.

El Ministerio Público presume que este caso está ligado a las redes encabezadas por el capitán retirado de la Guardia Nacional Vassyly Kotosky Villarroel, uno de los militares venezolanos sobre quien pesa una medida del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, por considerarlo uno de los mayores traficantes de drogas.

El oficial retirado fue aprehendido el lunes cuando transitaba por la autopista Gran Mariscal de Ayacucho, a la altura de Guarenas, junto con el teniente retirado del mismo componente Robert Alexander Pinto Gil. El comandante general de la GNB, mayor general Néstor Reverol, aclaró que Villarroel no era el objetivo de la vigilancia de los militares, sino Pinto Gil, también solicitado por tráfico de drogas. El supuesto jefe de una de las redes del narcotráfico más poderosas del país cayó casi por casualidad.
 
Potro coleado. Villarroel también es apodado “el Potro” por su afición a los deportes hípicos. Su finca en el estado Anzoátegui, llamada Club Campestre Mi Chinita, tiene una manga de coleo donde se han celebrado eventos de alcance nacional, aun después de que fue allanada en octubre de 2008 por agentes de la base número 11 de Contrainteligencia Militar. Para el procedimiento los funcionarios fueron enviados desde Caracas por el despacho que ya entonces era dirigido por el general Hugo Carvajal (también mencionado en la Lista Clinton, en la que aparecen los traficantes de drogas más buscados por el gobierno estadounidense). Llegaron el 15 de octubre de ese año a las 7:00 pm y tardaron 2 días en completar el registro del inmueble. Fueron comisionados para buscar armas de fuego, pero encontraron una maleta con 38 kilos de cocaína.

Cuando finalizó el procedimiento se ordenó la detención del capitán, su hermana Soviesky, el administrador de la finca y otras siete personas, una de ellas mujer.
Posteriormente los hermanos Villarroel quedaron en libertad gracias a una “medida cautelar” otorgada por un juzgado de Anzoátegui. Otros coimputados, en cambio, afrontaron el proceso judicial en prisión.

Para el momento del allanamiento Villarroel tenía por lo menos cuatro años y medio en el transporte de grandes alijos de cocaína. Una acusación ventilada en la Corte del Distrito Este de Nueva York desde marzo de 2011 señala que el capitán era miembro de una organización internacional de traficantes que llevaba cocaína colombiana a México, a través de Venezuela, usando “vehículos oficiales del gobierno, incluidos camiones y carros”, según el texto.
En el mismo expediente aparecen mencionados el teniente retirado de la Guardia Nacional Bolivariana Rafael Antonio Villasana Fernández y la agente aduanera Adriana Zunilde Suppa Peñate.

Villasana salió en 2001 del componente militar luego de ser enjuiciado por el homicidio culposo de un estudiante durante ejercicios de guerra en Táchira. Este caso, por cierto, le valió una acusación al Estado venezolano ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En el Registro Nacional de Contratistas aparece una empresa a su nombre, Servicios Ambientales VYV, cuya sede es precisamente la finca allanada por Contrainteligencia Militar.
Suppa, en cambio, operaba en 2008 una almacenadora en Puerto Cabello, estado Carabobo. La acusación sostiene que ella supuestamente “hizo los arreglos para que la cocaína fuese colocada en barcos de contenedores” y llevada desde allí hasta México.
Para ese momento el terminal marítimo era dominado por Walid Makled, alias “el Turco”, otro venezolano señalado en la lista del Tesoro, quien está detenido en el Sebin.
Estas actividades, indica la acusación, fueron desarrolladas por Villarroel y sus cómplices entre enero de 2004 y diciembre de 2009, cuando se suponía que el capitán estaba en prisión. Las autoridades estadounidenses recabaron evidencias que los implican en el transporte de más de 52 toneladas de alcaloide.

Sinaloa y los Zetas. Las redes del capitán se extendían desde Carabobo hasta el estado Sucre, donde supuestamente intentó mandar un último cargamento de marihuana.
El teniente Pinto, que acompañaba a Villasana al momento de su captura, fue detenido por primera vez en febrero de 2010, cuando intentaba trasladar 300 kilos de cocaína en Urama, con el ex oficial de Policarabobo David Antonio Yánez Inciarte, señalado como autor material de los homicidios del veterinario Francisco Larrazábal y del abogado y locutor Orel Zambrano, testigos en el expediente contra Makled.

La policía estadounidense documentó 5 envíos de cocaína en los que Villarroel y su grupo habrían participado. El de menor volumen fue de 9,4 toneladas.
Estos grandes cargamentos eran trasladados generalmente vía marítima, aprovechando la ruta a través del puerto de Carabobo. El caso es enlazado con la acusación contra la cúpula del cartel de Sinaloa, encabezado por Joaquín Guzmán Loera, alias “el Chapo”, que se fugó recientemente de una cárcel de máxima seguridad en México DF.

Reverol afirma que Villarroel también operó con un representante para Venezuela del cartel de Los Zetas, Luis Frank Tello Candelo, alias “Negro Frank”, capturado en Altamira y deportado a Estados Unidos en 2010. Su pareja, Gloria Rojas, tuvo el mismo destino en febrero de 2011.
Villarroel era conocido en Anzoátegui por su vida ostentosa. Diosa Canales admitió haber tenido una breve relación con el oficial retirado. Yates, vehículos y motos de lujo, una vivienda en el sector Las Villas de Pueblo Viejo y una avioneta formaban parte de su fortuna, además del club campestre.
Ahora deberá afrontar los delitos de tráfico de drogas, asociación para delinquir y legitimación de capitales, pendientes desde 2008.

“Bichitos” en la feria
Después de la detención de Villarroel en 2008, la Guardia Nacional Bolivariana incautó un lujoso yate Cruiser, modelo 3672, del año 2000. Se consideraba que había sido comprado con dinero producto del tráfico de drogas.
Durante el juicio, sin embargo, un hombre que no estaba en la lista de implicados denunció que la embarcación, llamada Bichitos, fue vista durante una feria marítima en La Tortuga, donde los militares le daban uso recreativo. El yate debía estar en custodia de la ONA en Puerto La Cruz.