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Reclusos explican cómo entran las armas a las cárceles venezolanas

Cárcel de San Anotnio, Isla de Margarita | Foto: New York Times

Videos que evidencian armas dentro del penal de San Antonio recordaron la crisis penitenciaria | Foto: New York Times

"El Peluche", quien asegura ser un líder en el penal Vista Hermosa, asegura que los efectivos castrenses son los que permiten el acceso del armamento

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Uno de los líderes de la cárcel Vista Hermosa, llamado "El Peluche", develó cómo es el sistema de acceso a pistolas, granadas, fusiles y municiones a los centros de reclusión.

Después de la muerte de Teófilo Rodríguez, alias "El Conejo" y pran del penal de San Antonio, la gestión del Ministerio de Asuntos Penitenciarios en la seguridad de los recintos fue cuestionada por distintos sectores de la sociedad. 

El video de los presos de San Antonio, que los muestra “rindiendo honores”  a Rodríguez con armas de fuego dentro de la cárcel, recordó la problemática en las prisiones venezolanas. Desde drganizaciones de derechos humanos hasta dirigente políticos, le exigieron rendición de cuentas y la dimisión a la responsable del área, Iris Varela.

Al igual que en San Antonio, en la cárcel  de Vista Hermosa también hay un acceso continuo de armas de fuego y drogas. "El Peluche", recluso de este recinto, explicó en entrevista al diario La Vanguardia, cómo el tráfico de armamento llega al penal.

El hombre de 32 años, condenado a 30 años de prisión, aseguró que los efectivos militares que los resguardan son los que dejan entrar las armas. 

“No es que los verdes (militares y custodios) se ensucien las manos, sino que una vez que les das sus tablas (dinero) hacen la vista ciega”, agregó el delincuente.

“El Peluche” destacó que después que las lijas –armas- están dentro de la cárcel son distribuidas por los pranes y sus hombres de confianza por ciertos favores o el alquiler de las mismas.

"Los presos tienen mejores armas que los custodios y militares. No se dan fugas masivas, porque simplemente a los presos no les conviene”, manifestó.

Los encargados del tráfico son los que estipulan el precio, pero el presidió calculó que las granadas pueden costar 40 euros, mientras que una caja de municiones 75 euros.