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Policías se sienten indefensos ante ataques de la delincuencia

Los funcionarios piden que se dé una respuesta contundente ante ataques de la delincuencia | Foto: Alex Delgado

Los funcionarios piden que se dé una respuesta contundente ante ataques de la delincuencia | Foto: Alex Delgado

La PN, Cicpc y la Guardia Nacional son los cuerpos de seguridad que tienen más víctimas

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La imagen del policía que inspiraba respeto y daba a la ciudadanía protección quedó relegada para la ficción, pues en Venezuela hasta ellos son víctimas de la delincuencia.

“Nosotros estamos tan expuestos como cualquier persona. La profesión no nos excluye de correr el riesgo de que nos ataquen. El problema es que como policías no tenemos ningún apoyo de las leyes. El delincuente muchas veces sale beneficiado, mientras que nosotros si procedemos nos arriesgamos hasta a perder la carrera”, dijo Denis Mejías, funcionario de Polisucre con tres años de experiencia.

El comisario Elisio Guzmán, director de la Policía de Miranda, señaló que el problema con los policías es que son víctimas de la violencia que hay en el país: “Es un tema que tiene que ver con la impunidad en Venezuela y la poca respuesta de los encargados de administrar la ley penal, además de la incapacidad del Estado de reeducar a los delincuentes”.

Son el enemigo. La Policía Nacional, Guardia Nacional y el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas son los cuerpos de seguridad que más agentes han perdido en la Gran Caracas este año en ataques delictivos: 26, 14 y 12 funcionarios respectivamente.

En 2010, la cifra de policías que mataron en la capital por delincuentes fue de 59, mientras que 2011 fueron 84 funcionarios. Por las circunstancias en las que mueren, se sabe que la mayoría de ellos son atacados cuando se encuentran francos de servicio, muchas veces cuando llegan o salen de sus casas, que están por lo general en los barrios caraqueños.

Millar Soler, de 25 años de edad, trabaja como policía en la calle desde hace una semana. Confiesa que aunque le da miedo, lo hace porque le gusta. Vive en Filas de Mariche, pero sólo sus familiares y vecinos más allegados saben a qué se dedica. “Yo no llego a mi casa uniformado, y he procurado que no se enteren que soy policía porque es un peligro, sobre todo porque a nosotros no nos dejan llevarnos el arma a nuestras casas. Entonces, cuando salimos estamos indefensos”, dijo mientras vigilaba una calle en Los Dos Caminos.

Daniel González, oficial jefe de la Policía Nacional, considera que mantener su profesión en secreto en la zona donde vive no es una opción porque en los comandos no hay casilleros para guardar los uniformes, y debe salir de su casa con su pantalón azul y su camisa beige.

“Somos el blanco de los delincuentes porque consiguen más fácil las armas. Desde que se emitió la resolución de prohibición de ventas de armas, los policías quedamos más expuestos. Pero estamos jurídicamente indefensos porque no existe respaldo de la superioridad cuando somos atacados por los delincuentes”, dijo González.

Aseguró que aunque siempre están alerta, saben que cuando son sorprendidos por los delincuentes y están armados, la muerte es segura porque los delincuentes no se arriesgan a robar a un policía y luego ser reconocidos. “El problema es que no hay una respuesta contundente contra los delincuentes. Por eso no respetan a los policías”, indicó.

Se perdió el respeto
 
El abogado y experto en criminalística Luis Izquiel señaló que los continuos ataques a los funcionarios policiales son una consecuencia más de la impunidad y de la pérdida de valores en Venezuela.

“Cuando matan a un policía no pasa nada, pero es que tampoco pasa cuando matan a un ciudadano común. Antes, los delincuentes se cuidaban de matar a un policía porque era seguro que lo atrapaban, y en el peor de los casos lo mataban en un enfrentamiento. Ahora matarlos les da prestigio y reconocimiento entre los delincuentes”, dijo.

Izquiel considera que otra de las razones por las que los delincuentes se han ensañado contra los funcionarios es el comercio de armas de fuego. Indicó que cuando consiguen tan fácilmente un armamento, se convierte en un negocio porque las venden o las utilizan para cometer otro tipo de delitos como atracos y secuestros.

“También hay que tener en cuenta que los policías viven en los barrios y allí son el enemigo natural. Si tuvieran un mejor salario o el Estado dignificara la profesión, ellos podrían vivir en zonas de menos riegos”, señaló.

La cifra

98 funcionarios de varios cuerpos de seguridad del Estado han sido asesinados en la Gran Caracas este año