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Policías municipales refuerzan seguridad para evitar violencia por escasez

Autoridades de las policías de Chacao, Baruta, Sucre y El Hatillo apoyan a los empleados de seguridad de los supermercados | Foto Henry delgado

Autoridades de las policías de Chacao, Baruta, Sucre y El Hatillo apoyan a los empleados de seguridad de los supermercados | Foto Henry delgado

Personal de vigilancia de supermercados no puede controlar a los clientes que pelean por el racionamiento de los productos 

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La venta de harina precocida, leche y papel higiénico genera tensión a los dueños de establecimientos comerciales que deben lidiar con la desesperación de los clientes por llevar los productos a su hogar. Desde hace un mes los niveles de agresividad en los consumidores comenzaron a ser incontrolables por el personal de vigilancia de los locales, por lo que los encargados tuvieron que recurrir al apoyo policial.

En el municipio Chacao, por ejemplo, desde hace 15 días una comisión de 2 funcionarios es asignada a 6 supermercados de la zona, cada vez que los artículos de la cesta básica se colocan en los anaqueles.

“Los dueños de los negocios nos avisan temprano que ese día van a vender harina o leche. Nosotros estamos allí para evitar que se presente una riña entre los clientes. Es un mecanismo de prevención”, aseguró el subdirector de la Policía de Chacao, Einer Giulliani.

Uno de los negocios que pide apoyo policial es el Luvebras de la calle San Felipe en Los Palos Grandes. Un empleado, que prefirió no identificarse, explicó que hasta el momento los incidentes violentos no han pasado a la violencia física; sin embargo, la gerencia tomó la decisión de avisar a Polichacao para que refuercen la seguridad.

“Los llaman cuando llega leche o harina pan. Se hacen colas largas; solamente se permite entrar de 20 en 20 personas y hay una caja para cancelar. Eso le molesta a la gente y nos insultan, pero es la manera cómo hay para controlar”, argumentó el trabajador.

Einer Giulliani dijo que prestan el apoyo porque no quieren que un intercambio de palabras pase a lesiones graves o un homicidio. Agregó que 4 alteraciones del orden público se registran semanalmente en el municipio Chacao por la venta de harina precocida, leche y papel higiénico.

“La gente tiene una actitud muy agresiva cuando quiere comprar artículos de la cesta básica; es supervivencia natural dentro de una sociedad descompuesta como la del país”, expresó.

En el Central Madeirense, en la calle B de Los Ruices, hace un par de meses un empleado fue atacado por una avalancha de consumidores que intentaban obtener un pote de leche en polvo, mientras el joven sacaba el producto a los anaqueles. Recibió varios golpes y empujones, pero entre sus compañeros lograron sacarlo de la multitud desesperada antes de que las lesiones fueran más graves. Ese y otros episodios, como riñas entre los clientes por harina precocida o papel higiénico, llevó a la gerencia a mantener constante comunicación con la Guardia Nacional Bolivariana y Policía Nacional Bolivariana.

“Cada vez que nos llegan productos de la cesta básica, que sabemos que tienen tiempo sin llegar, los llamamos para evitar que se genere caos. Mandan a dos o tres funcionarios”, dijo Wirson Gómez, gerente del establecimiento.

El último incidente se registró hace 15 días cuando pusieron a la venta la harina pan, según Gómez.

“Los clientes se lanzaban patadas y se arrebataban entre ellos los paquetes. Tengo 25 años y es la primera vez que veo esta desesperación en la gente por comprar. Este año se han presentado cuatro situaciones similares en el supermercado”, agregó.

La Policía de Sucre, hasta el momento, ha recibido el llamado de auxilio de Makro de La Urbina.

“Han sido muy pocos y no tienen regularidad. Mandamos una patrulla y, dependiendo de la situación, se asignan más funcionarios. Están allí hasta que se acabe el producto”, indicó William Contreras, subdirector del cuerpo.

Vecinos pendientes. Los habitantes que rodean al centro comercial La Curumera, en Cumbres de Curumo, municipio Baruta, están pendientes del caos que genera la llegada de los alimentos regulados. Son ellos los encargados de llamar a las autoridades policiales para que resguarden la seguridad y controlen el tráfico en las adyacencias.

“No hemos tenido reportes de violencia dentro de los supermercados por los productos de primera necesidad. Solamente tenemos el llamado esporádico de los vecinos que rodean La Curumera y nuestra misión es garantizar el orden público en la parte externa del centro comercial”, explicó Manuel Tangir, director de Seguridad y Prevención de la alcaldía.

Sin embargo, hace 15 días en el Plan Suárez de La Trinidad un hombre se salió de control cuando no pudo llevarse más de dos paquetes de harina, cantidad permitida por persona en el establecimiento.

“Estaba molesto, gritaba que esto era un comunismo, que él tenía dinero para pagar y no estaba robando. Otro cliente le ofreció unos golpes y se agarraron a puños”, narró Rosalía Bálsamo, cliente frecuente del supermercado.

En el municipio El Hatillo los agentes policiales han prestado la misma colaboración. Aunque no tienen registrados hechos de violencia física, decidieron enviar a dos de sus funcionarios para aquellos establecimientos que pidan apoyo cuando los artículos de la cesta básica se van a vender.

“Desde octubre se ha resguardado a dos locales comerciales: a uno, en tres oportunidades, y al otro, en cinco; todas durante el mes de octubre”, indicó una fuente policial.


Hurtos famélicos

El subdirector de la Policía de Chacao, Einer Giulliani, indicó que 56% de los productos hurtados de establecimientos comerciales son de alimentos y productos de primera necesidad.

En el automercado San Lorenzo, en Chacao, llamar a los cuerpos policiales del municipio tiene una segunda razón. “Como hay tantas personas, a veces se llevan cosas dentro de los bolsillos o carteras. Después nos damos cuenta porque los inventarios no cuadran y verificamos las cámaras”, dijo un empleado del local, que prefirió resguardar su identidad.

Agregó que en otras ocasiones descubren a los ladrones en el momento del hurto y ellos se encargan de reclamarle por el hecho. “No se denuncia porque es perder el tiempo. Las pérdidas en un caso no son millonarias, por lo que proceder legalmente es hasta más costoso”, dijo.

En el Central Madeirense de Los Ruices la merma –baja en los ingresos netos por hurtos o daños en la mercancía– aumentó 3% en comparación con el año pasado, según el gerente Wirson Gómez.

“Es difícil controlar a tantas personas que vienen cuando se enteran de que hay alimentos de primera necesidad. Estos rompen algunos productos o se llevan cosas pequeñas”, expresó.

A este tipo de delito se le conoce como hurtos famélicos, según el director general de Wis de Venezuela, José Luis Pulido, quien explicó a El Nacional en mayo de este año que estos crímenes se han incrementado desde finales de 2012 debido a la escasez de productos.


LA CIFRA

Hasta 3 funcionarios envían los cuerpos policiales para resguardar el orden.