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La Policía Nacional Bolivariana atraviesa una “crisis estructural”

Cuando se acerca a sus seis años de existencia, el cuerpo de seguridad asume la responsabilidad de la protección de ciudadanos y bienes reporta deficiencias/ Foto: Archivo

Cuando se acerca a sus seis años de existencia, el cuerpo de seguridad asume la responsabilidad de la protección de ciudadanos y bienes reporta deficiencias/ Foto: Archivo

Cuando se acerca a sus cinco años de existencia, el cuerpo de seguridad que asume la responsabilidad de la protección de ciudadanos y bienes registra deficiencias en sus aspectos fundamentales, señalan informes internos.

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El cuerpo de Policía Nacional Bolivariana, tomado por el gobierno como ejemplo del “nuevo modelo policial”, atraviesa una “crisis estructural, según informes internos.

Una presentación efectuada en noviembre de 2014 reconoce que este organismo, integrado por 24.200 funcionarios, padece deficiencias en aspectos fundamentales: Tiene problemas en los procesos de reclutamiento y selección, formación inicial para la carrera, así como la formación continua y el reentrenamiento de los funcionarios ya graduados.

El documento, además, reconoce el rezago salarial que se padecía hace ya siete meses, y recomendaba la revisión y adecuación de las remuneraciones y beneficios socioeconómicos para los funcionarios, en atención a factores como desempeño, formación, “compromiso institucional” y antigüedad.

Otro informe interno señala también que debido a la estrechez presupuestaria, con la escala salarial vigente para 2014, más de 90% del presupuesto de este año sería destinado a pagos para el personal y hay un escaso avance de las obras de consolidación de las sedes. De las 11 proyectadas para todo el país a finales del año pasado, solamente estaban disponibles dos: en Zulia y Carabobo, respectivamente. Esta situación se mantiene hasta el momento.

Pero además el desempeño de los oficiales de este cuerpo es valorado en forma negativa por las comunidades. La última encuesta nacional de Venebarómetro, llevada a cabo en junio de este año, revela que la popularidad de la Policía Nacional Bolivariana está de antepenúltima en una lista de 16 organismos o grupos, con 32,3%. Es superada por la Fiscalía (34,4%), la FANB (38,5%) y la Guardia Nacional Bolivariana (39,5%).

El descontento interno se ve atizado por el deterioro socioeconómico. En noviembre de 2014, cuando la espiral inflacionaria no tenía las dimensiones actuales, un sondeo reveló que 41% de los policías encuestados creía afrontar un peligro excesivo si se tomaba en cuenta la retribución salarial. Ya, entonces, uno de cada dos agentes estaba dispuesto a migrar a la empresa privada si tan solo les ofrecían una paga similar a la que tenían.

Para Ángel Alvarado, ex director de Seguridad del municipio Sucre, la Policía Nacional Bolivariana es un organismo “abandonado”.

“Esto se refleja no solo en los problemas salariales, sino también en la falta de una dotación adecuada de uniformes, chalecos, vehículos y armamento”, señaló.

Añadió que con la actual directiva del Ministerio del Interior, Justicia y Paz ese cuerpo perdió apoyo político. En su criterio, esto se refleja en el hecho de que las operaciones delicadas no las asignan a funcionarios de la institución, sino al Sebin.

Sin sueldo y sin gloria. El oficial jefe Ramos, quien acepta dar su testimonio bajo un apellido ficticio, confirma esta percepción. Devenga un sueldo mensual de 7.421 bolívares, con primas adicionales por transporte, hogar, profesionalización y de riesgo, que con las deducciones representa un aproximado de 11.970,88 bolívares. Con 4 años y 8 meses de antigüedad en el cuerpo de seguridad, no recibe aumento salarial básico desde el 12 de septiembre de 2013, cuando su sueldo básico era de 6.672 bolívares. Sin embargo, su integridad siempre está expuesta al riesgo.

Desde el 20 de diciembre de 2010, cuando ingresó a la PNB, Ramos copió la rutina que sus pares, que también viven en sectores populares, realizan para resguardarse: guardar el uniforme en el bolso. Así sale y llega a su casa, ubicada en uno de los barrios de la parroquia La Vega, para pasar inadvertido ante los ojos del hampa.

“He tenido la muerte en la cara dos veces y gracias a Dios he salido airoso. Meses atrás, cuando estaba franco de servicio me robaron una moto V-Strom en La Vega. Los delincuentes después de asaltarme me hicieron varios disparos, pero logré correr y meterme debajo de un automóvil y a finales del año pasado me robaron el arma de reglamento en Santa Mónica. A mí me gusta mi trabajo; para eso me formé y he trabajado, pero con las condiciones y la situación actual, lamentablemente si me sale algo mejor no lo pensaría”, dijo.

De los dos ataques que ha sufrido el oficial jefe de la PNB, en uno estaba en el ejercicio de sus funciones cuando patrullaba por Santa Mónica. Pese a que en su cargo que implica la custodia a presos y en ocasiones recorridos nocturnos y diurnos, la prima de riesgo que recibe por cada quincena es de 371,08 bolívares.

Ramos advirtió que los funcionarios que exigen mejores condiciones laborales también están en desacuerdo con la escasa cobertura que tienen con el seguro de salud Fondo Administrativo de Salud para el Ministerio de Interior y Justicia, de sus Órganos y Entes Adscritos. En su caso, la cobertura es de 50.000 bolívares: “Hay clínicas que no aceptan ese seguro. Tengo compañeros que han sido corridos de la Loira, en El Paraíso. Merecemos mejores condiciones laborales porque nosotros arriesgamos nuestras vidas”, expresó.

Un oficial agregado, que percibe de sueldo base todas las quincenas de 2.980 bolívares denunció que, debido a la falta de presupuesto en la policía, cada vez que tienen un procedimiento con detenidos pueden gastar 1.500 bolívares: “En la PNB no nos dan dinero ni para sacar las copias para armar un expediente de un detenido, mientras que hay egresados de la UNES que esperan por dotación de chaleco, uniforme, botas y pistola”.

En desventaja El primer eslabón de menor jerarquía de la PNB corresponde al del oficial, que percibe un sueldo base que varía entre 7.421 y 7.840 bolívares, dependiendo de su nivel, mientras que la mayor jerarquía en la PNB corresponde al cargo de comisionado jefe que, de acuerdo con lo establecido en la Gaceta Oficial 40249, percibía un sueldo base que oscila entre 6.864 y 13.728 bolívares. En la actualidad, el funcionario con menor nivel en este rango devenga 7.421 bolívares; es decir, salario mínimo.

De acuerdo con una fuente del Sindicato de Funcionarios de la AN, el sueldo de los empleados encargados de la seguridad en el Parlamento, pertenecientes a los nuevos ingresos, también ganan sueldo mínimo y los salarios de quienes trabajan desde 2013 oscilan entre 8.500 y 9.217 bolívares.

“Los trabajadores de seguridad con un nivel bajo, pero con antigüedad superior a 3 años, ganan entre 10.500 y 11.250 bolívares; y los más antiguos, con más de 15 años de servicio, perciben entre 16.000 y 18.000 bolívares”, precisó.

El sociólogo Roberto Briceño León, director del Observatorio Venezolano de la Violencia, advirtió que los funcionarios de seguridad en Venezuela son los peor pagados en toda América.

“En esto también influye el régimen cambiario. Por otra parte, la crisis que hay en la Policía Nacional Bolivariana se debe a la falta de presupuesto, a que la formación de los funcionarios ha estado marcada e ideologizada y lo más grave es que desde el año 2000 en el país ha habido una pérdida de respeto por parte de la población hacia la policía. Los estudios del OVV y de Cofavic dan cuenta de ello”, explicó.

LaCifra

15 funcionarios de la PNB han sido ultimados en la Gran Caracas durante 2015, según cifras extraoficiales.