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Plantas para elaboración de drogas se extienden por todo el país

En promedio, las plantas tienen entre 30 centímetros y un metro de altura / Archivo- Imagen referencial

En promedio, las plantas tienen entre 30 centímetros y un metro de altura / Archivo- Imagen referencial

Cultivos de marihuana fueron encontrados este año en por lo menos seis estados de occidente, centro y oriente

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Por noveno año consecutivo, el gobierno ha insistido en que Venezuela es un “territorio libre de cultivos ilícitos”, en referencia a la eliminación de las plantas utilizadas como principal insumo para la fabricación de ciertas drogas prohibidas. No obstante, la realidad pareciera indicar otra cosa.

La consigna fue divulgada luego de finalizar la operación Sierra 2014, que se desarrolló en su fase de intervención durante las primeras dos semanas de diciembre. Esta actividad, que involucra a todos los componentes de la Fuerza Armada Nacional, permitió la erradicación de 622.000 plantas. De ellas 571.000 fueron de coca, 48.500 de marihuana y 2.500 de amapola de opio. La información divulgada por el ministro de la Defensa, general en jefe (Ejército) Vladimir Padrino, indica que la mayoría de las plantas estaba en terrenos intervenidos al pie de la Sierra de Perijá, en el municipio Machiques.

Según el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos colombiano (Simci), el promedio de arbustos cultivado por cada hectárea es de 12.000. Por lo tanto, si todas las plantas erradicadas que anunció el ministro estuviesen juntas la extensión sembrada en el país este año hubiese sido de 47,5 hectáreas. Ese número se agranda hasta en 50% debido a la fragmentación de los cultivos aplicada por los campesinos o “colonos”, precisamente para dificultar su erradicación.

Las plantas mostradas por los militares generalmente tenían 30 centímetros de altura. Otras, sin embargo tenían hasta un metro de altura. Eso indica además que las siembras estaban en esos lugares desde hace por lo menos cuatro meses. Los arbustos de coca más elevados pudieron dar hasta tres cosechas.

Marihuana extendida. Durante la operación Sierra 2014 también fueron encontrados plantíos de marihuana. Ese ha sido el cultivo ilícito de mayor difusión en todo el país durante este año. Los reportes del Ministerio Público revelan el hallazgo de pequeñas extensiones en fincas o invernaderos en los estados Lara, Mérida, Monagas, Miranda y Portuguesa. Con Zulia suman seis las regiones donde crece la cannabis. Están en occidente, el centro y el oriente del país.

El expresidente de la Conacuid, Carlos Tablante, consideró prematuro señalar que el país está libre de cultivos ilegales. Indicó que la clave para mantenerlos a raya es la cooperación y el intercambio de información.

Venezuela insiste en que la detección y erradicación de cultivos ilícitos la lleva a cabo con sus propios recursos, sin depender de la información aportada por países vecinos ni órganos multilaterales. Tablante es de la opinión que las estructuras de producción y tráfico de droga son corresponsables por el crecimiento de la criminalidad, que ha hecho de Venezuela uno de los países más violentos del mundo.

Sin ideología. Los cultivos ilícitos representan para el campesino una actividad más lucrativa que la de los productos convencionales del agro.

Para Tablante, esta no es una actividad casual: “Estas no son plantas que se dan de manera silvestre en el país. Requieren de laboratorios y estructuras de procesamiento y distribución”.

Los campesinos a menudo son protegidos por grupos armados que cobran el equivalente a 10% de la producción bruta. A eso se le conoce como impuesto de gramaje. Las FARC fue la primera organización en implantar ese mecanismo, que luego fue imitado por otros guerrilleros y paramilitares.

Indicó que ahora los grupos que promueven los cultivos ilícitos quebraron las barreras ideológicas. Los une el ánimo de lucro.

Tendencias. Colombia es actualmente el segundo productor de hoja de coca en el mundo. Lo supera Perú, y en tercer lugar figura Bolivia, según el Reporte Mundial de Drogas de la Organización de Naciones Unidas.

En el país vecino la tendencia general desde la década pasada es a la disminución de las extensiones sembradas con la planta que da origen a la cocaína. Sin embargo, hay dos regiones que no siguen esta línea: Putumayo, en la frontera con Ecuador, y Norte de Santander, limítrofe con Venezuela. En este último sector, el incremento ha sido de 40%. Parte de esa producción afecta el territorio venezolano.

Según Ariel Fernando Ávila, investigador de la fundación Nuevo Arco Iris y autor del libro La frontera caliente entre Colombia y Venezuela, la participación venezolana en la producción general de coca sigue siendo marginal, en comparación con otros países andinos.

Indicó que en el sur de Zulia existen aproximadamente 20 laboratorios para el procesamiento de la hoja de coca y su conversión en pasta base. Otra región donde según Ávila hay sembradíos de coca es en la frontera entre el departamento de Vichada y Amazonas. El Simci arroja la existencia de plantíos en Apure, fronterizo con el Arauca colombiano. No obstante, estas partes del país no fueron intervenidas durante la operación Sierra.

Pistas clandestinas

Un indicador sobre la capacidad logística de los grupos que fabrican drogas es la presencia de pistas clandestinas para aeronaves. Este año han sido detectadas en todos los estados fronterizos con Colombia, e incluso en Falcón, Nueva Esparta, Guárico y Monagas. En agosto, la Guardia Nacional Bolivariana hizo un informe especial debido al hallazgo de cinco aeropuertos improvisados en el sur del estado Zulia así como en diversos puntos del estado Mérida.

Las instalaciones fueron identificadas por coordenadas y en algunos casos se hicieron levantamientos fotográficos. Una de las pistas también posee tanques para el aprovisionamiento de combustible. Hasta ahora no se ha reportado ninguna intervención militar en ellas.

Dos de los trazados para el aterrizaje y despegue de avionetas están en “unidades de producción socialistas”, es decir, en fincas que fueron expropiadas a sus dueños por diversas razones. Ahora supuestamente serían usadas para facilitar el tráfico de drogas. Una de ellas fue intervenida por la ONA en 2010.